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Carlos Moyà: 20 Años De Un Número Uno

Fue el primer español de la Era Abierta en el No. 1 tras Indian Wells 1999

“Creo que es el mejor momento de mi vida”. La confesión es de Carlos Moyà y se remonta al 15 de marzo de 1999. Prácticamente sin poder asimilarlo aún, aquellas fueron las primeras palabras tras hacer historia en su carrera y en el tenis español. Por una parte, al convertirse en uno de los 26 número uno del Ranking ATP que lo han sido en la Era Abierta, y por otro, al ser el primer jugador de su país en conseguirlo.

Ese lunes, hace hoy 20 años, es una de las fechas grabadas en oro en su trayectoria profesional. Muchos de sus compatriotas hasta entonces habían ganado títulos ATP Tour, habían logrado victorias memorables e incluso conquistado algún trofeo ATP Masters 1000 o de Grand Slam. Sin embargo, nadie había sido el mejor jugador del mundo hasta que lo hizo el mallorquín.

"Siempre creí que ganar un Grand Slam era lo máximo que podía ocurrirte. Pero esto lo ha superado”, dijo entonces Moyà que sólo unos meses antes había levantado la corona de campeón en Roland Garros 1998. “Había muchos jugadores que querían desbancar a Pete Sampras. Había presión. Y para mí era la única oportunidad, puesto que el próximo mes deberé defender muchos puntos. Y ya lo he conseguido".

Y es que Moyà se presentó en Indian Wells como número 4 del mundo, a 215 puntos de la posición más alta del Ranking ATP que ocupaba entonces Pete Sampras. Además del estadounidense, aún tenía por delante a dos jugadores más que completaban el pódium honorífico como Yevgeny Kafelnikov (a 148 puntos) y Álex Corretjà (a 16 puntos) en segunda y tercera posición, respectivamente.

Aunque no era demasiada distancia, sólo una combinación de resultados adecuada podía darle la primera plaza mundial en el desierto californiano. Pero había una pequeña oportunidad a la que el español se abrazó con todas sus fuerzas. Sobre todo, cuando sus rivales por el No. 1 del mundo tropezaron en su debut. Todos disfrutaron de bye en primera ronda y el día de su estreno se despidieron del torneo.

“Tuve varios resultados buenos en pista rápida que hicieron que el No. 1 fuese un objetivo claro”, reconoce Moyà a ATPTour.com. “Se convirtió en un objetivo cuando gané Roland Garros, hice semifinales en el US Open y final en las Finales ATP. Entonces no había alguien que dominara como ocurre ahora con Nadal, Djokovic o Federer, todo estaba muy abierto”.

El primer favorito Sampras se marchó a manos del español Félix Mantilla (7-6[6], 3-6, 6-3), mientras que el segundo cabeza de serie ruso no pudo con Gustavo Kuerten (0-6, 7-6(4), 6-3). Por su parte, Corretjà se encontró un duro hueso como Mark Philippoussis que acabó con su camino (4-6, 7-5, 6-2). Casi sin esperarlo, el escenario dejaba el camino libre hacia el No. 1 del mundo para Moyà. Sólo dependía de él: tenía que llegar hasta la final.

Al igual que sus rivales en la lucha por la cima, el balear disfrutó de bye en primera ronda y en su debut se encontró con un jugador local de prestigio como Jim Courier, al que superó por 7-6(6), 6-4. En octavos de final, tampoco tuvo problemas para derrotar al belga Xavier Malisse por 6-4, 6-3 ni en cuartos de final el eslovaco No. 12 del mundo Karol Kucera por 6-4, 6-4.

Sin ceder un set se presentó en semifinales frente a Gustavo Kuerten. Una victoria significaría que el lunes siguiente se convertiría en el decimoquinto No. 1 de la historia. Y una hora y 27 minutos después de que la bola empezara a volar sobre la pista dura de Indian Wells ante el brasileño, Moyà se ganó el derecho a ser el mejor del planeta.

“Mamá, ¡soy el número uno del mundo!”, exclamó entonces en una llamada telefónica a casa para dar la noticia desde Estados Unidos. La célebre frase fue recogida incluso en la portada de uno de los diarios más prestigiosos de su país como ‘Marca’ durante aquellos días.

“Al ganar ese partido ya era consciente de que era el primer español en ser No. 1, luego con el tiempo le das más valor”, asegura. “Siempre he intentado darle valor a las victorias que iba consiguiendo en cada momento, era bastante consciente de lo que iba haciendo, pero con el tiempo le das más valor aún”.

“Si no aprovechas una oportunidad nadie te asegura que más adelante la vas a tener de nuevo, sabía que era una oportunidad histórica y muy clara. Tenía un partido duro con Kuerten, era un partido difícil, pero una oportunidad histórica y tal vez única”, confiesa hoy sobre aquel partido ante el brasileño. A pesar de que no pudo culminar la hazaña conquistando el título, tras caer en la final en la quinta manga frente a Mark Philippoussis por 7-5, 4-6, 4-6, 6-4, 2-6, el balear fue No. 1 del mundo el 15 de marzo de 1999.

Hasta entonces, la segunda plaza del Ranking ATP era el techo de cualquier jugador español. Tanto Manual Orantes como Corretjà habían sido No. 2 del mundo, pero nadie había escalado hasta lo más alto. Hasta ese día que supuso un referente para sus compatriotas. Más tarde, Juan Carlos Ferrero (8 de septiembre de 2003) y Rafael Nadal (18 de agosto de 2008) siguieron sus pasos.

Moyà pudo retener el No. 1 durante dos semanas inolvidables, que dejan su nombre escrito para siempre como una de las leyendas de nuestro deporte.

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