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Roberto Bautista Agut en su visita de este martes al programa de televisión 'El Hormiguero'.

El Día Que Bautista Agut Jugó Con El Corazón

Relata en ‘El Hormiguero’ su historia de superación tras la reciente pérdida de su padre

“Sergi [Bruguera], si cuentas conmigo, no te prometo que ganaré, pero sí que lo voy a dar todo”. Aún sorprende la entereza que Roberto Bautista Agut profesó unas horas antes de afrontar uno de los partidos más importantes de su carrera por la gran carga emocional que rodeaba la escena. Tan sólo tres días antes de jugar la final de la Davis Cup Finals, había tenido que abandonar la concentración en Madrid por el fallecimiento de su padre.

“El miércoles antes de jugar contra Croacia, Ana [su esposa] habló con la doctora. No quiso decirme nada hasta después de mi partido [v. a Nikola Mektic 6-1, 6-3]. Por la noche me contó cómo estaba mi padre”, relató el castellonense este martes en el talk show de televisión ‘El Hormiguero’. El No. 9 del Ranking ATP confesó que después de recibir la noticia aquella noche durmió poco y mal.

Al día siguiente, tras hablar con la doctora, Bautista decidió volver a casa para poder despedirse de su padre. “Prefería no decir nada al resto, para que nadie se enterase, pero el capitán decidió que era mejor hacerlo público. A partir de entonces, empecé a recibir muchos mensajes de apoyo, me fui a casa y, por suerte o por desgracia, me pude despedir de mi padre”, continuó el español.

El viernes, día que España jugó los cuartos de final frente a Argentina, tomó una decisión: regresaría a la Caja Mágica para reunirse con sus compañeros. “Tras ver la eliminatoria contra Argentina, el chip me cambió. Vi el apoyo del público, el esfuerzo de mis compañeros y llamé a mi entrenador para decirle que hiciera las maletas que volvíamos a Madrid”.

En una parada en mitad del camino en coche en los más de 400 kilómetros que unen Castellón y Madrid, Pepe Vendrell (coach de Bautista) recibió una llamada del doctor del equipo español Ángel Ruiz Cotorro, para comentar todos los problemas físicos que golpeaban al equipo con las lesiones de Marcel Granollers y Pablo Carreño. Así, sólo quedaban Rafael Nadal y Feliciano López para afrontar las últimas eliminatorias. “Tranquilo, Ángel, llevo todo en el coche: ropa y raqueta. Si ganamos hoy, mañana estaré disponible para el capitán”, fueron las palabras del castellonense.

Bautista se reunió con sus compañeros sin apenas fuerzas y moral, pero fue directo a la pista para tener su primera toma de contacto con la pelota. España cumplió ante Gran Bretaña y sacó un billete para la final del domingo ante Canadá. Aquella noche, la delegada del equipo Arantxa Parra lanzó una pregunta al castellonense que le hizo intuir que su nombre estaría entre los elegidos para jugar por la Ensaladera. “¿Mañana a qué hora quieres calentar en la Central? Está disponible a las 12:30, a las 13:30 y a las 14:00”.

“Me empecé a mentalizar que tenía que jugar”, señaló Bautista a pesar de que Bruguera aún no había desvelado el equipo que jugaría la final. “Por dentro sabía que me iba a dar la oportunidad, que iba a confiar en mí. Sergi me preguntó a la mañana siguiente cómo me sentía para jugar y le dije que si contaba conmigo lo iba a dar todo”. Y así fue.

Eso sí, los contratiempos hicieron que no pudiese seguir la rutina habitual previa a sus partidos. “El día anterior siempre dejo dos raquetas para encordar, pero llevábamos dos o tres días sin estar en el torneo y la tensión había variado. Cuando lo hablé con Pepe, le dije que ese partido se juega con el corazón y daba igual cómo estuviese la raqueta”.

Bautista saltó a la pista y con el corazón dio el primer punto de la final a España ante Felix Auger-Aliassime por 7-6, 6-3 en una demostración de superación pocas veces vista antes en el circuito profesional.