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Rafael Nadal ganó en 2019 su título No. 12 de Roland Garros.

5 Momentos Memorables De Nadal En París

ATPTour.com repasa los mejores momentos del 12 veces campeón 

Con 12 títulos de campeón, Rafael Nadal es el jugador más importante de la historia de Roland Garros. Además de dejar una huella eterna en París, el jugado ha protagonizado multitud de momentos memorables en todos estos años.

ATPTour.com repasa los cinco más destacados.

A París Con Muletas
Dos lesiones retrasaron el estreno de Nadal en Roland Garros. En 2003 fue culpa de una fisura en el codo derecho, que se hizo al caerse entrenando en Manacor, y en 2004 consecuencia de una rotura por estrés en el talón del pie izquierdo, provocada en Estoril durante un partido que le ganó a Richard Gasquet.

Carlos Costa, agente del tenista, convenció a Rafa para ir a visitar Roland-Garros en 2004 con la excusa de visitar también a dos de sus patrocinadores. Fueron un par de días días, pero el ex No. 10 del mundo pensó que sería muy bueno que Nadal se familiarizase con el entorno y que descubriese el encanto de la pista Philippe Chatrier.

Así, Nadal se montó en un avión con sus dos muletas y se paseó con ellas por el corazón del torneo. Para conocer la Philippe Chatrier, el tenista subió con Costa a la parte más alta de la grada del estadio, y ahí empezó una historia que sigue viva en la actualidad .

“Entramos a ver un partido de Robredo, que ganaba, y pudo estar ahí dentro 10 minutos”, recordó Costa. “No podía estar en la grada en lugar de en la pista. Fue cuando me di cuenta de que era un campeón”

“En la calle, sin que yo le preguntase, me dijo que no podía estar ahí dentro más tiempo, y añadió que se había roto porque ese año no le tocaba ganar, que cuando fuese allí la primera vez tendría que ganar”.

El 5 de junio de 2005, Nadal escaló hasta uno de los palcos de la pista Philippe-Chatrier para abrazarse con su equipo después de derrotar 6-7, 6-3, 6-1, 7-5 a Mariano Puerta y conseguir su primer título de campeón de Roland-Garros.

Con 19 años recién cumplidos, y pese a que todos los especialistas le habían colgado el favoritismo sobre los hombros, la victoria no dejó de ser algo único y extraordinario.

—¡Te dije que la liaría! —le gritó el tenista a Costa cuando le tocó el turno de chocarle la mano en la grada.

Zidane Y El Primer Título
Rafael Nadal recogió su primera Copa de los Mosqueteros de manos de Zinedine Zidane, leyenda del fútbol francés, y en la actualidad entrenador del Real Madrid.

Para Nadal, aficionado reconocido del fútbol, supuso una enorme ilusión recibir la primera Copa de los Mosqueteros por parte de Zidane, al

De vuelta al vestuario, Nadal bajó las escaleras bebiéndose una lata de refresco y mantuvo una pequeña conversación con Jaime Lissavetzky, por aquel entonces el Secretario de Estado para el Deporte en el Gobierno Español de José Luis Rodríguez Zapatero.

Luego, y aún vestido con la camiseta sin mangas de color verde y los pantalones piratas blancos que había usado en el encuentro contra Puerta, el tenista se sentó en un banco de madera junto a la Copa de los Mosqueteros, mientras su equipo continuaba recordando detalles del partido.

Dos invitados muy especiales se acercaron entonces a felicitar a Nadal y terminaron haciéndose una foto con él. Guillermo Vilas, uno de los mejores jugadores de la historia sobre tierra batida, y Gustavo Kuerten, ex No. 1 del mundo y tres veces campeón de Roland-Garros (1997, 2000, 2001), estuvieron un rato con Nadal y acabaron inmortalizándose con el campeón.

También lo hizo Mats Wilander, que después de la visita de Vilas y Kuerten se acercó para pedirle una foto a Nadal junto al trofeo.

Esa imagen fue la de un relevo.

Wilander había sido el último en ganar Roland Garros el año de su debut en el torneo (1982), hasta que apareció Nadal para quitarle el honor como novato.

El sueco acabó siendo tres veces campeón en París (1982, 1985, 1988) y la historia de Nadal acaba de empezar, pero en el ambiente ya podía intuirse que aquel joven de Manacor estaba destinado a romper la historia.

Aunque nadie, ni Vilas, ni Kuerten, ni Wilander, ni incluso el propio Nadal, tenían una imaginación tan poderosa para poder anticipar aquella tarde del 5 de junio de 2005 el nacimiento del mejor tenista de todos los tiempos sobre tierra batida.

Final En Lunes
Con Nadal buscando el récord de títulos en París con su séptimo Roland Garros, la lluvia hizo acto de presencia y pospuso la final ante Novak Djokovic hasta el lunes.

El encuentro se aplazó cerca de las siete de la tarde en París, cuando Nadal dominaba por 6-4, 6-3, 2-6, 1-2 a Djokovic. Sin embargo, el serbio venía remontando tras asestarle un parcial de 8-0 a su rival (de 0-2 en el tercer set a 6-2, 2-0 en el cuarto), por lo que el duelo se paró en un momento clave.

La noche del 10 de junio de 2012 Nadal no podía conciliar el sueño. La final de Roland Garros se había suspendido hasta el lunes como consecuencia de la lluvia, dejando al español con el marcador favorable (6-4, 6-3, 2-6, 1-2 y saque de su rival), pero con Djokovic protagonizando una remontada que amenazaba con arrebatarle el título de campeón.

No hubo forma de que el tenista apaciguase los nervios que le estaban royendo el estómago en su habitación. Se acercaba la medianoche y Nadal no se tranquilizó, sus pensamientos siguieron apuntando en dirección a Djokovic y a la remontada de una final que tenía ganada hasta que comenzó a llover.

En un intento desesperado por calmarse, Nadal abrió su ordenador, empezó a buscar algo para ver y encontró ‘Dragon Ball’ («Bola de dragón»), la exitosa serie de dibujos inspirada en el manga de Akira Toriyama.

De pequeño, Nadal la había visto tres veces, del primer capítulo al último, pero le dio igual y se puso en manos de las aventuras de Son Goku para conseguir templarse y borrar de su mente la raqueta.

Casualmente, el efecto que tuvo ‘Dragon Ball’ en Nadal fue muy valioso: el tenista consiguió detener la maquinaria de la inquietud y durmió un poco en mitad de la tormenta emocional que tenía a su alrededor.

La intensa lluvia obligó a que el partido se reanudase el lunes a las 13.00 horas, con un solo de justicia. En esas condiciones, Nadal recuperó el break con el que se fue a dormir y se llevó el título por 6-4, 6-3, 2-6, 7-5, celebrando su séptimo trofeo, con el que superó los seis de Björn Borg para quedarse en la primera posición histórica de ganadores del torneo.

“¡Que Venga Una Ambulancia!”
La escena tuvo lugar en la grada de la Philippe Chatrier de Roland Garros en 2014. Después de ganar por novena ocasión la Copa de los Mosqueteros, venciendo 3-6, 7-5, 6-2, 6-4 a Novak Djokovic, Rafael Nadal trepó por las butacas para abrazarse con todo su equipo. Al llegar a Toni Nadal, su tío y entrenador, el español se tapó la boca y le pidió al oído una ambulancia porque secpara sofocar los calambres que desde el tercer set de la final le persiguen como demonios en el infierno.

“Estaba acalambrado desde el tercer set y me ha dicho que pidiera una ambulancia”, explicó Toni Nadal. “He hablado con Ángel Ruiz Cotorro [médico del tenista] porque me decía que le faltaba suero. Después ha ido a verle el doctor y se ha puesto mejor”, añadió.

“Rafael estaba peor que Djokovic porque tenía calambres. Jugar durante una hora acalambrado te hace estar dubitativo todo el tiempo. Sabes que no tienes que correr más de la cuenta, que tienes que ir con cuidado. Y por eso al partido le ha faltado algún punto de brillantez. Sabía que si no ganábamos en el cuarto, difícilmente ganaríamos en el quinto. Estaba muy complicado”.

Esa misma línea siguió el campeón cuando se sentó frente a los periodistas en la sala de prensa del torneo.

“Ha sido la final Roland Garros en la que más he sufrido físicamente”, explicó Nadal después del encuentro. “Ha habido momentos en los que me sentía muy vacío, muy cansado. No sé que hubiera pasado en un quinto set, supongo que habría intentado sacar fuerzas de cualquier lado, pero estaba realmente mal, muy al límite físicamente”, sigue. “La ilusión, la motivación, las ganas de ganar… todo eso te mantiene en la pista con la mentalidad de querer hacerlo. No sé qué ha sido, pero sea por el motivo que sea, he conseguido aguantar, saber sufrir y encontrar soluciones. He suplido los momentos malos físicamente con tiros tenísticos de muy alto nivel. De una manera u otra he encontrado el camino para ganar este título”.

Una Réplica De La Copa De Los Mosqueteros
Para celebrar el décimo título de Nadal en Roland Garros, algo histórico en el mundo del deporte, el torneo decidió hacerle entrega de una réplica exacta del trofeo con el lema ‘Décima Rafael Nadal’, un gesto inédito hasta ahora con cualquier vencedor.

Así, la organización del segundo Grand Slam del año decidió que el español fuese el primer tenista de siempre en tener en propiedad la Copa de los Mosqueteros, conquistada e 10 ocasiones.

Habitualmente, los campeones de un Grand Slam posan con el título después de la final y el día posterior en algún lugar icónico de la ciudad, pero la que se llevan a sus casas es una pequeña reproducción del título.

En 2017, sin embargo, los organizadores de Roland Garros decidieron hacer una replica a tamaño real de la Copa de los Mosqueteros para que Nadal la exhibiese en el museo de la Rafa Nadal Academy.

Además, Roland Garros quiso tener un par de detalles importantes en la décima victoria de Nadal en el torneo, que se llevaron a cabo durante la ceremonia de entrega de trofeos.

Primero, la grada formó un enorme mosaico con pancartas para rendirse al español, que pudo leer un «Bravo Rafa» junto a un enorme 10 en referencia a sus 10 Copas de los Mosqueteros en el torneo.

Y segundo, Toni Nadal fue el encargado de aparecer por sorpresa en la pista para darle a su sobrino un título muy especial, rompiendo con cualquier protocolo visto anteriormente.

ATP Heritage: Milestones. Records. Legends.

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