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Marc López llegó a ser el No. 3 del mundo en dobles.

Marc López, Ilusionado Y Agradecido Por Su Nueva Etapa Como Entrenador De Nadal

El catalán ha entrado a formar parte del equipo técnico del campeón de 20 grandes

A finales de septiembre, Carlos Moyà llamó a Marc López para interesarse por su situación. El catalán, que llegó a ser No. 3 del mundo en dobles y ganó 14 títulos en esa modalidad por parejas, usó el ranking protegido para disputar 12 torneos en 2021, aunque no le fue tan bien como quería. En agosto, además, se convirtió en padre por primera vez, así que poco a poco empezó a alejarse de la competición. Por eso, en esa conversación, López le contó a Moyà la realidad: que no tenía muy claro si seguiría jugando.

—He pensado en ti para entrar en el grupo de trabajo de Rafa. Si me das el OK, se lo planteo a él. Imagino que estará encantado, pero primero te lo pregunto a ti por si no lo ves o no quieres viajar…

Efectivamente, y después de haber sido padre, el catalán tenía en mente la idea de no viajar.

—Déjame pensarlo.

López colgó el teléfono, miró a su pareja sonriendo y le dijo: “¡No sé qué tengo que pensar!”. E inmediatamente marcó el teléfono de Moyà.

—¡Sí que te lo has pensado rápido!

—No sé por qué no te lo he dicho de entrada. Me hace muchísima ilusión y me siento muy afortunado. Gracias por la oportunidad. Evidentemente, yo estoy encantado si a Rafa le parece bien.

—Genial. Se lo voy a comentar mañana por la mañana y te digo algo.

Al día siguiente, Moyà volvió a llamar a López para darle una gran noticia: la bienvenida al equipo de Nadal.

Durante el Abierto de Australia, el catalán se sentó con ATPTour.com para reflexionar sobre la nueva aventura profesional que ha iniciado junto a uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.

Entonces, ¿usted se ha retirado como jugador definitivamente?
Me gustaría poder jugar el último torneo en Barcelona, en mi club. Es algo que todavía necesitamos terminar de cerrar, pero mi idea es acabar en casa, delante de mi gente.

Nadal

Aunque sea uno de los mejores amigos de Nadal, ¿no le ha costado dar el paso de decirle las cosas siendo parte de su equipo técnico?
He compartido muchos momentos con Rafa, pero como amigo. Ahora es diferente. Al principio, estaba un poco observando lo que le gusta a él: por ejemplo, si prefiere que le hablen mucho o no en la pista. Se me hacía un poco difícil corregirle cosas a un jugador que roza la perfección, aunque siempre digo que desde fuera hay cosas que se pueden mejorar. Conozco mucho a Rafa. Llevo bastantes años viendo sus partidos y sé lo que piensa cuando juega. Y me veo en la obligación de decirle las cosas porque quiero lo mejor para él.

Defínase como entrenador.
Me encanta ver y analizar rivales, sobre todo si no los conozco. Hace bastante tiempo que no estoy tan metido en el circuito individual, pero tengo muchos años de experiencia y conozco a la mayoría de los jugadores. En este caso, también es cierto que me gusta que Rafa se centre en él, potenciando sus virtudes. Si hace bien las cosas, no me preocupa tanto lo que haga el rival. Cuando un tenista tan bueno tiene una manera clara de jugar, al contrario le queda poco que decir. Me refiero a contrarios intermedios, no a rivales del Top 10.

¿Cómo ha sido su adaptación al equipo?
No quiero parecer muy pelota, pero estoy encantado. Cada día cuando me levanto y voy a desayunar… es que tengo un trato exquisito con todos. Es el trabajo soñado ahora mismo. Me llevo muy bien con Titín [Rafael Maymò], con Benito [Pérez-Barbadillo], con Carlos [Costa] o con su padre. Y coincidir en el mismo grupo de trabajo con Carlos Moyà y Francis Roig me servirá en esta nueva etapa. Ellos llevan muchos años y yo muy poco, así que encantado de aprender y ayudar todo lo que pueda.

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Usted ha dicho varias veces que Nadal le ha ayudado muchas veces durante su carrera. ¿Cuál destacaría por encima de las demás?
El momento clave en el que me ayudó fue en 2009, cuando empezamos a jugar dobles juntos. En 2008, al acabar esa temporada, estaba en un momento muy malo de mi carrera. Me planteé no seguir jugando. Había perdido la ilusión de entrar en el top-100 de individuales después de estar cerca de hacerlo en el 2004. No sabía qué hacer, y ahí apareció la opción de jugar el dobles en Doha con Rafa. Tomeu [Salvà] se acaba de retirar y Nadal me dio la oportunidad. Ahí me doy cuenta que el dobles se me da bien. Con Rafa es todo muy fácil, pero ganamos el torneo, dejando por el camino a los números uno del mundo. Luego, y aunque no hayamos jugado juntos, Rafa ha estado siempre pendiente de mis resultados, ayudándome o dándome consejos antes de un gran partido, como en la final de Roland Garros que jugué con Feli [López].

¿Y el mejor recuerdo?
La medalla de oro en los Juegos Olímpicos. Jugamos juntos de rebote. Rafa hizo un esfuerzo muy grande para competir en dos modalidades, y encima confió en mí. La experiencia fue muy buena, y no solo en la pista. Dormíamos en la misa habitación. La gente no es consciente, pero estábamos en un piso todos los tenistas. Yo dormía con Rafa en una habitación con dos camas pequeñas. Hasta poníamos en el medio una mesita con el iPad para ver algo antes de dormir cada noche. Fue algo muy bonito, dos semanas intensas que terminaron muy bien con esa medalla de oro.

Nadal

¿Cree que su carácter alegre puede sumar?
Son muy importantes las dos facetas, no solo la tenística. Conozco muy bien su manera de jugar, pero fuera de la pista es alguien con sus pensamientos y sus dudas. Contar con una persona cerca es muy importante. Mi función es intentar echarle una mano al máximo en todo lo que pueda. En la pista cambio la mentalidad y le digo todo lo que veo, y fuera tenemos la misma relación de antes. Él le da mucha importancia a su entorno. Soy de sus mejores amigos y estamos de broma, pasándolo bien. Es importante que se sienta cómodo en todo momento.

Acaba de ser papá… ¿es duro compaginarlo?
En principio, hago unas 14 semanas. Es duro, la peor parte de este trabajo. Tengo la suerte de que la tecnología ayuda mucho. Además de FaceTime, tengo una aplicación en mi teléfono que me permite ver la cuna en todo momento aunque esté en la otra punto del mundo. Es la parte dura, pero vale la pena por estar con Rafa y que le vaya bien.