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David Ferrer estuvo a un punto de ganar el título en el ATP Masters 1000 de Miami 2013.

Nadie Estuvo Más Cerca Que Ferrer En Miami

Se quedó a un punto de romper el gafe español frente a Andy Murray en 2013

El reloj marcaba las 2:14 pm en la pista central de Crandon Park, cuando David Ferrer se encontraba a un solo punto de terminar con un historial en blanco en el Miami Open para el tenis español. Ningún jugador de su país había logrado levantar el título en Cayo Vizcaíno y aquel domingo 31 de marzo de 2013, con el No. 3 del mundo Andy Murray al otro lado de la red, se situó 6-2, 4-6, 6-5 y ventaja al resto tras dos horas y 37 minutos de partido. Un punto más y el título sería suyo.

Tras poner en juego el servicio del escocés, un intercambio de 15 golpes terminó con una dudosa derecha de Murray, que Ferrer vio fuera. El alicantino decidió parar el juego y con la mano apuntando hacia el cielo solicitó el ojo de halcón. La consulta, mientras el británico caminaba cabizbajo a la espera del veredicto, se hizo eterna. Pero la resolución no fue la esperada: la pelota había besado la línea por milímetros. La imagen del español arrodillado sobre la pierna izquierda, mientras apoyaba la cabeza sobre su raqueta en la mano derecha sirve como definición de lo que vendría a partir de entonces.

“Fue un partido muy ajustado. Tuve mi oportunidad en el punto de partido, la pelota se quedó muy justa. Lo vi y estuvo muy cerca”, recordó Ferrer en la sala de prensa tras aquella final. Antes que el de Jávea, también pelearon por el título en la última ronda de Miami sus compatriotas Sergi Bruguera (1997), Carlos Moyà (2003) y Rafael Nadal (2005, 2008), pero nadie había estado más cerca que de la corona en Miami. “Tuve mi oportunidad y no aproveché la ventaja. Y, al final, con estos jugadores si dejas pasar las oportunidades es imposible ganar”, señaló.

¿Piensas que fue precipitado pedir el ojo de halcón? ¿Te arrepientes de no haber golpeado esa bola? Las preguntas en la sala de prensa se sucedían y todas apuntaban hacia el mismo momento del encuentro. “No quiero pensar en nada. Tomé la decisión en ese momento. Y ahora queda claro que fue una mala decisión. No quiero pensar más en eso. Quiero olvidarlo lo antes posible”, respondió tajante. Lo que vino después fue la recuperación del escocés, que forzó un tie-break que acabó dominando por 7-1.

El mazazo había sido demasiado duro. “Ahora estoy triste, está claro. Perdí teniendo punto de partido a mi favor con una bola muy ajustada. Pero mañana seguro que seré positivo. Jugué la final. Sé que fue una muy buena oportunidad para ganar Miami, es muy difícil ganar aquí”, continuó su análisis. Pero lo cierto es que tras aquel ojo de halcón, Ferrer se difuminó. Sólo pudo ganar un punto de los 10 siguientes y Murray terminó con el título en su vitrina.

“Hacía mucho calor. Fue muy duro. Fue un partido muy físico contra Andy. Al final del set estábamos cansados y hoy fue el día más caluroso que otros”, cerró sobre las condiciones que acompañaron a un domingo en Miami que la prensa española calificó así: ‘Murray prolonga el gafe español en Miami’ (Diario Marca), ‘Ferrer sucumbe en el caos’ (El País), ‘Murray derriba a Ferrer y ya es el número dos’ (Diario AS), ‘Murray sufre al mejor Ferrer para conquistar el título’ (Eurosport España), ‘Murray derrota a Ferrer en un partido agónico’ (Diario ABC), ‘Murray recupera el número dos y Ferrer adelanta a Nadal’ (Mundo Deportivo).

Las estadísticas del partido

Lo cierto es que por entonces atravesaba el período más brillante de su carrera. En 2012 sumó un total de siete coronas: Auckland, Buenos Aires, Acapulco, ‘s-Hertogenbosch, Bastad, Valencia y París-Bercy. Consiguió ganar en todas las superficies posibles (tierra, hierba, pista dura y dura cubierta), además de estrenar su palmarés en los torneos ATP Masters 1000.

Estuvo cerca de ampliar el currículum en Miami, unos meses después de haber conquistado de nuevo Auckland y Buenos Aires, además de llegar hasta semifinales en el Abierto de Australia. Y unos meses más tarde en Roland Garros se presentó en su primera final de Grand Slam (p. ante Rafael Nadal) y el 8 de julio de 2013 ascendió hasta la posición más alta de su carrera como No. 3 del FedEx Ranking ATP.

Antes de abandonar la sala de prensa de Crandon Park, Ferrer pronunció un último mensaje antes de abandonar: “Mi vida no cambiará por un partido”. Y así sería.

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