© Peter Staples/ATP Tour

Roger Federer busca igualar el récord con un séptimo título del Abierto de Australia.

Federer Levanta 7 MP Ante Sandgren

El suizo espera por Djokovic o Raonic en semifinales.

Cuando Roger Federer parecía haber salvado la gran situación límite en Melbourne se destapó con otro acto de supervivencia. El suizo avanzó a las semifinales del Abierto de Australia tras levantar hasta siete pelotas de partido ante el estadounidense Tennys Sandgren, al que batió por 6-3, 2-6, 2-6, 7-6(8), 6-3 demostrando una capacidad innata para caminar sobre la cuerda más fina. Si en las Antípodas se premia el sufrimiento, el de Basilea lo encarna como ninguno en 2020.

Porque el camino ha tenido más espinas que rosas. Con el aroma a eliminación de la tercera ronda, levantando un 4-8 ante el australiano John Millman en el match tiebreak definitivo. Con la amenaza de los octavos de final, remontando un parcial ante el húngaro Marton Fucsovics. Con todo ello a la espalda, Roger mantuvo de alguna manera su candidatura en el encuentro más estresante de todos.

“A veces necesitas suerte", reconoció Roger con la respiración todavía agitada. "Con siete pelotas de partido no tienes el control. Esperaba que él no conectara el golpe ganador en esos puntos y mantener la pelota en juego. Si fallaba un par de veces quién sabe, podía tener mis opciones. Pero tuve mucha suerte hoy", indicó con sinceridad.

Lo cierto es que Roger nunca encontró una situación cómoda sobre la pista. Más allá del triunfo vertiginoso de la primera manga (se la llevó en 34 minutos) el No. 3 del FedEx ATP Ranking se encontró con un rival convencido, que tomó la Rod Laver Arena invicto (3-0) ante jugadores del Top 10 en el Abierto de Australia. Con libertad para soltar la mano en un partido donde tenía todo a ganar, Sandgren asumió a la perfección su libertad sobre la cancha.

Y la amenaza del americano se hizo patente en el tramo central del encuentro. Con el marcador en contra, Tennys ganó confianza y solidez para llevarse la segunda manga y amenazar en la tercera. El norteamericano mostró un tenis sin fisuras durante casi una hora. Entonces, y con una revuelta ya declarada, la incomodidad se apoderó de Federer, que necesitó llamar al fisioterapeuta con 0-3 en el tercer set con el partido ya en barrena. Sin retiradas durante una carrera con más de 1.500 partidos, Roger necesitó detener el juego de manera excepcional en Melbourne.

“He jugado mucho tenis durante mi vida y casi nunca me ha sucedido. Mi pierna estaba algo rígida y no podía defender. Nunca llamo al fisioterapeuta, no me gusta mostrar la debilidad”, bromeó un irónico Federer ante las risas de la Rod Laver Arena. "Voy a hacer un tratamiento extra en la pierna, porque no está al 100%. Puede que sucedan más milagros, quizá llueva en algún momento. Tenía una sensación de rigidez en la pierna pero me ha dejado acabar de buena manera. Reconozco que he tenido una suerte increíble hoy".

Si los problemas se sucedían la situación se volvió crítica en la cuarta manga. En un parcial sin roturas de servicio, con gran tensión a ambos lados de la red, Sandgren rozó con los dedos un resultado que mostrar a sus nietos. Con 5-4 en el marcador, el americano tuvo tres pelotas de partido al resto. Federer anuló una tras otra con su servicio, mostrando una actitud de hielo donde cualquiera hubiera temblado. Pero lo realmente épico llegó minutos después.

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Lejos de encontrar la calma, Federer se topó de bruces con un desempate repleto de drama. El suizo se vio al borde de la eliminación con 3-6 en el marcador y lo asumió a lo grande. Levantó la cuarta pelota de partido en un intercambio de 19 golpes. Un gran servicio le libró de la quinta y una volea de derecha borró del mapa la sexta, evitando que Sandgren cerrase el partido al saque. Con 6-7, el servicio volvió a responder para darle aire en la séptima pelota de partido. La penitencia terminó para Federer con el 9-8, donde un globo fantástico hizo que Tennys conectara un remate al limbo.

A partir de entonces, con las garras de la derrotas nuevamente evitadas, Federer coronó un quinto set repleto de alivio. "Conforme avanzó el partido me fui sintiendo mejor, la presión se marchó. Tuve fortuna de lograr la rotura en el quinto set, porque él sacó bien durante todo el partido", indicó Roger sobre un rival que disparó con furia, apilando hasta 27 aces en todo el encuentro. "Me siento muy feliz de estar aquí”.

Tras resistir a todos los obstáculos posibles en Melbourne, Federer disputará las semifinales del Abierto de Australia ante el serbio Novak Djokovic o ante el canadiense Milos Raonic. Un horizonte bien inimaginable para muchos con la cantidad de cicatrices acumuladas.

“Es bueno ver a Milos jugando de nuevo a gran nivel. Me batió en Wimbledon en 2016 y dolió muchísimo. Sigue doliendo así que quiero verle haciéndolo bien", bromeó Roger. "Pertenece a las mejores posiciones del ranking. Esta noche espero un buen partido. Novak es un campeón, especialmente aquí en Australia. Hemos jugado partidos épicos en el pasado. Veremos quién gana y si no me iré a esquiar”.

"El cuadro no se va a volver más sencillo. Ahora tengo dos días libres y puede que me sienta mucho mejor en ese tiempo. Voy a salir sin expectativas, porque podría estar esquiando en Suiza. Tengo la suerte de seguir aquí y voy a intentar aprovecharlo", remarcó.

Nada parece imposible para el campeón de 20 grandes en Melbourne, coronado en las ediciones de 2017 y 2018 como prueba de vigencia. A sus 38 años, y con una voluntad absoluta para ampliar la leyenda, Federer sigue sobreviviendo.