© Peter Staples/ATP Tour

Roger Federer salvó siete puntos de partido para derrotar a Tennys Sandgren en el Abierto de Australia en enero.

Federer, Thiem En El Top 2 De Remontadas En Grand Slam De 2020

El suizo salvó siete puntos de partido en el Abierto de Australia; Thiem dio la vuelta a dos sets en el final del US Open

Continuando nuestro repaso a la temporada 2020, hoy revisamos las dos mejores remontadas en Grand Slam del año. La próxima semana, repasaremos los mejores partidos, remontadas y sorpresas en torneos ATP Tour.

2. Federer v. a Tennys Sandgren, Abierto de Australia, CF, 28 de enero de 2020

Harry Houdini quizás fue conocido como uno los mejores magos de todos los tiempos. Su truco característico era escapar de lo que llamó como la celda de tortura de agua, donde se sumergía en un tanque de agua boca abajo, con los tobillos encadenados. Roger Federer, gran artista del tenis y mago, también ha protagonizado grandes escapadas, aunque tal vez ninguna como la que firmó el pasado mes de enero en el Abierto de Australia frente a Tennys Sandgren. El suizo salvó siete puntos de partidos en un partido espectacularmente entretenido e impredecible.

Sobre el papel, Federer era gran favorito para derrotar a Sandgren, entonces clasificado como No. 1000 del mundo. Pero el suizo tenía problemas por sus lesiones en la ingle y en la rodilla, además venía de sacar adelante ajustadas victorias en cinco y cuatro sets frente a John Millman y Marton Fucsovics antes de su encuentro de cuartos de final ante Sandgren, que lleva el nombre de su tatarabuelo sueco. Por el contrario, el americano llegaba tras dar la sorpresa frente a Matteo Berrettini, Sam Querrey y Fabio Fognini. Eso sí, no era la primera vez que llegaba tan lejos en el torneo australiano, ya que en 2018 también se había presentado en cuartos de final.

Federer parecía el hombre a batir desde el principio, ya que se anotó el primer set por 6-3 en 30 minutos. Pero el juego de Roger, particularmente su revés, pareció abandonarle en el segundo y tercer set, ya que registró 30 errores no forzados para ver cómo su rival le daba la vuelta al partido dos sets a uno. Desbordado, y en un momento dado, le dieron una advertencia por saltarse el código de conducta con una obscenidad audible, algo raro en él que luego diría que fue “un poco duro”. “No es que se me conozca por decir [estas] palabras”, dijo tras el encuentro.

El público entregado y animando a Federer en la Rod Laver Arena intentó de ayudar al suizo a meterse en el partido, pero todo parecía perdido cuando Sandgren dispuso de tres puntos de partido sobre el saque de Federer con 4-5, 0/40 en el cuarto set. Sin embargo, el estadounidense, que llevaba puesto una vestimenta que un escritor calificó como ‘Cobra Kai’ por su estilo con camiseta sin mangas y cinta del pelo verde, las dejó escapar una a uno con errores con la derecha.

El fornido americano se recompuso para llegar al tie-break del cuarto set, donde volvió a disponer de una nueva ventaja con 6/3 a su favor tras una exhibición de poderosos puntos con el saque y la derecha. Una vez más, el mago de Münchenstein demostró por qué es uno de los mejores de la historia de este deporte. Después de salvar dos puntos de partido más, ofreció al público lo que David Foster Wallace llamó ‘un momento Federer’ con 5/6 en contra, con un increíble golpe de revés que continuó en la red con una derecha a media pista que pareció tan fácil como arrebatarle un chocolate suizo a un bebé.

Federer salvó su séptimo punto de partido con 6/7 abajo y luego acabó ganando el tie-break por 10/8 a Sandgren, para acabar estirando el choque hasta el quinto set. El suizo acabó dominando para asegurar la victoria por 6-3, 2-6, 2-6, 7-6(8), 6-3.

También Podría Interesarle: Las Mejores Remontadas De 2020 En Grand Slams

“Me siento un poco mal porque no sentí que él hubiese hecho nada mal”, dijo Federer tras el partido. “Es cuestión de suerte en algún punto. Yo he estado en el otro lado también. Podría haber parpadeado en el momento equivocado y fallar (un tiro). Eso habría sido todo”.

Federer dijo que tiende a mantener la esperanza hasta la última pelota que está en juego. “Sólo lo creo una vez que termina, estrecho la mano al rival, cuando acaba y está bien”, dijo.

1. Dominic Thiem v. a Alexander Zverev, US Open, Final, 13 de septiembre de 2020

Fue solo un partido, pero exige este título: la mejor remontada del año en un torneo de Grand Slam. La victoria de Dominic Thiem sobre Alexander Zverev en la final del US Open este año fue un partido para la historia, fue algo más que una gran remontada. Fue una batalla. Una prueba. Una lucha por superar los nervios y las limitaciones físicas. Fue un partido que contarás a tus nietos.

Por encima de todo, fue un gran drama, lleno de escenas de agonía, éxtasis, lágrimas, alegría, miedo y cualquier otra emoción humana imaginable. Después de vivir esa obra teatral con estos protagonistas durante cuatro horas y un minuto, era como ver a dos hijos gemelos frente a frente: nadie estaba seguro de con quién ir e incluso los aficionados de uno no querían ver perder al otro.

Dominic Thiem. Credit: Getty Images

Al empezar el partido, los aficionados de Thiem tenían razones para creer que su hombre podría convertirse en nuevo campeón de Grand Slam seis años después. El austriaco había cedido un solo set en seis encuentros hasta llegar a la final, jugando 19 sets en total, en comparación a Zverev que había encarado 24. No obstante, había tenido que levantar dos sets en contra frente a Pablo Carreño Busta en semifinales. Pero el alemán empezó el encuentro a lo grande, anotándose los dos primeros parciales ante Thiem.

El austriaco mostró señales de vida al final del segundo set, forzando a Zverev a tener que jugar hasta cinco puntos para poder cerrar la ventaja de 2-0. Al comienzo de la tercera manga, la balanza cambió de lado hacia el austriaco, cuando Zverev falló una cómoda volea en un punto de break. Después Thiem ganó el tercer y cuarto set, mientras que Zverev parecía haber dicho ‘gute nacht’ (buenas noches en alemán).

Boris Becker una vez dijo: “El quinto set no va de tenis, sino de nervios”, y su adagio fue totalmente aplicable a este partido, en el que ambos jugadores tuvieron problemas para superar calambres y nervios. Los calambres de Zverev limitaron su rendimiento en saque, que a veces redujo a 70 mph, pero en un partido lleno de sorpresas, recuperó la iniciativa contra todo pronóstico en el quinto set, donde sacó para ganar el partido con 5-3. Sin embargo, el alemán no fue capaz de cerrarlo y el partido se decidiría en el tie-break.

Con 6-6, Thiem conectó dos passing shots directamente a Zverev, que luego resolvió en un tercer intento con la derecha. Un punto más tarde, el alemán naufragó con un revés y Thiem finalmente se adjudicó su primer Grand Slam al imponerse por 2-6, 4-6, 6-4, 6-3, 7-6 (6). Los jugadores se abrazaron, mientras Thiem enterraba su cabeza en el hombro de su rival como si estuviera ante un ser querido. Nadie fue capaz de indicar dónde terminaba el sudor y dónde empezaban las lágrimas.

“Ambos lo merecimos”, dijo Thiem tras el encuentro. “Logré un objetivo que tenía en mi vida y un sueño de muchos, muchos años”.

Zverev peleó por contener las lágrimas en la ceremonia de entrega de trofeos.

“Es duro, ya sabes”, dijo. “Deseo que algún día pueda llevarme el título a casa”.

El antiguo entrenador de Thiem, Gunther Bresnik, dijo en The New York Times después del partido que fue una de las peores finales que había visto en su vida. El nivel de juego bajó a veces, con los jugadores luchando contra la fatiga, los calambres y los nervios, pero Bresnik parece haberse perdido la belleza del duelo. Fue quizás la final más humana de la historia del US Open, un partido en el que alguien que haya empuñado alguna vez una raqueta no podía dejar de mirar ni un solo momento y que nunca olvidará.

Leer más sobre 'Lo Mejor de 2020'