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Juan Carlos Ferrero ganó su único título de Grand Slam en Roland Garros 2003.

Ferrero Sobre Roland Garros 2003: "Fue Una De Las Mejores Cosas Que Hice"

ATPTour.com habla en exclusiva con el español sobre su triunfo.

Juan Carlos Ferrero mostró de inmediato su habilidad sobre la tierra batida de Roland Garros. En sus tres primeras participaciones en el Grand Slam de arcilla, el español escaló hasta dos semifinales y disputó el partido por la copa en la edición de 2002. Sustentado por una potente derecha y una innegable velocidad, Ferrero se encaminaba claramente a la cima.

“Era uno de los torneos que soñaba con jugar desde que tenía 14 o 15 años”, reconoció Ferrero a ATPTour.com. “Terminar ganando ese torneo es una de las mejores cosas que hice en mi carrera deportiva”.

Pero Ferrero no encontró un camino de rosas para levantar la Copa de los Mosqueteros en 2003. Aunque era uno de los principales aspirantes, Ferrero tuvo que abandonar en semifinales de Roma ante Roger Federer cuando cedía un set y una rotura debido a un problema en el brazo.

“Si el brazo no está al 100%, no podrá competir ante los mejores jugadores del mundo en arcilla durante dos semanas y siete partidos”, escribió el antiguo No. 11 mundial MaliVai Washington en ESPN por entonces.

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Ferrero no compitió entre Roma y Roland Garros, optando por enfocar sus esfuerzos en el segundo Grand Slam de la temporada.

“Sin lugar a dudas, es algo que hice para estar sano. Cuando sientes dolor antes de un torneo, necesitas tener cuidado”, dijo Ferrero. “En ese momento tenía un torneo muy importante [por delante] y siempre quieres estar sano y tranquilo, tomar el control de la situación”.

Quizá el mayor obstáculo para Ferrero vino en los cuartos de final ante un rival bien conocido. Cinco años atrás, el chileno Fernando González había batido a Ferrero para ganar el título junior de Roland Garros. También se había llevado sus dos primeros duelos FedEx ATP Head2Head, ambos en los nueve meses previos a la batalla parisina.

“Fue uno de los partidos más duros que tuve en el torneo”, reconoció Ferrero. “Jugar ante Fernando González siempre era especial para mí porque nos enfrentamos muchas veces en la etapa junior. Tuvimos muchas batallas, y obviamente él era un enorme jugador sobre tierra batida”.

Ferrero necesitó tres horas y 29 minutos en cinco mangas, pero fue capaz de desmontar el juego de González. Ambos jugadores ganaron 181 puntos, y González no cedió sin imponer sus potentes golpes en todo momento. Pero Ferrero tuvo la palabra final.

El español fue implacable, logrando 29 oportunidades de rotura y hasta ocho quiebres de servicio. Ferrero convirtió su sexto punto de partido, dejándose caer sobre las rodillas después de que González fallase un revés.

“Fue un gran partido”, dijo Ferrero. “Una de las claves del torneo”.

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Ferrero encontró otro rostro familiar en su compatriota Albert Costa. En la final de Roland Garros 2002, Ferrero tuvo un arranque cruel ante el catalán. Aunque era el favorito ante el entonces No. 22 mundial, fue Costa quien se llevó los dos primeros sets cediendo apenas un juego. Esa montaña fue imposible de escalar para Ferrero.

Tras haber necesitado cinco mangas en cuatro de sus primeros cinco partidos, Costa no pudo repetir una actuación similar y Ferrero se colocó de nuevo a un partido de la gloria de París.

El 8 de junio de 2003, Ferrero estaba preparado para dejar su huella en los libros de historia del tenis. No es que se hubiera olvidado de la final del año anterior, simplemente se sentía preparado para el desafío ante el holandés Martin Verkerk.

“Estaba listo. Repasé todos los partidos de Verkerk porque había derrotado a algunos de los favoritos como Guillermo Coria e incluso Carlos Moyà, así que estudié su juego y traté de localizar sus debilidades. Tenía muchísima confianza en mí mismo”, reconoció Ferrero. “Todos me decían que era el favorito y eso no me ayudaba a estar tranquilo, pero tenía 23 años. En ese momento fue capaz de manejar perfectamente la presión”.

Ferrero nunca bajó la guardia. Aunque tuvo una rotura de desventaja en el segundo set, inmediatamente se recuperó. El español tenía claramente el control del partido, haciendo que el agresivo Verkerk tuviera que retroceder en los intercambios. Nunca dejó que su cabeza se obsesionara con la copa.

“Intentas no pensar demasiado en ello durante el partido. Pero en el tercer set, cuando llevaba dos roturas de ventaja y tenía servicio al final de la manga, obviamente pensaba que era casi imposible perder ese partido”, dijo Ferrero. “Sabía que estaba ante la oportunidad de ganarlo. Disputé el último juego intentando disfrutar ese momento con mi gente, mi entrenador, mis padres. Claramente es uno de los mejores momentos que he vivido”.

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‘El Mosquito’ tuvo pocos sobresaltos en el partido, rompiendo en siete ocasiones el servicio del rival camino de una convincente victoria. Ferrero conectó una derecha invertida con pelota de partido para derrotar a Verkerk por 6-1, 6-3, 6-2 y conquistar su primer Grand Slam, cayendo sobre sus rodillas en la celebración.

“¡Por supuesto que lo recuerdo! Estaba algo nervioso pero tenía la experiencia de haber jugado una final de Grand Slam. Ya había disputado muchos partidos bajo este tipo de presión”, reconoció Ferrero. “Sabía que estaba preparado para intentar luchar por el título”.

Ferrero alcanzaría el No. 1 del FedEx ATP Rankings meses después, tocando la cima el 8 de septiembre. Aunque no volvería a levantar un Grand Slam, Ferrero siempre recuerda con tremendo cariño su inolvidable quincena en París en 2003.

“Me encanta ver tenis por televisión y en algún momento libre que tengo intento repasar partidos que disputé ante grandes jugadores. Sin duda, uno de los encuentros que he visto muchas veces es la final de ese torneo”, reconoce. “Es uno de los mejores momentos que tuve en mi carrera”.