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Tommy Robredo celebra su victoria ante Juan Mónaco en la final del Argentina Open 2009.

España Y Un Legado De Dominio En Buenos Aires

Se lograron siete títulos consecutivos entre 2009 y 2015.

En la tierra del dulce de leche, los alfajores y las medialunas, el tenis español creó un legado como ninguna otra nación visitante. Los siete títulos consecutivos logrados en el Argentina Open entre 2009 y 2015, toda una demostración de dominio sobre la tierra batida de Buenos Aires, queda como firme reflejo del dominio de La Armada sobre la superficie más lenta del circuito.

Tommy Robredo, Juan Carlos Ferrero, Nicolás Almagro, David Ferrer y Rafael Nadal, todos representantes de una generación dorada del tenis español, marcaron con fuerza su autoridad en el torneo porteño. Uno de los motivos de mayor orgullo para el tenis nacional y un buen ejemplo de comunión entre dos países hermanados.

Inaugurando una época de protagonismo absoluto, Tommy Robredo culminaría en la edición de 2009 uno de los momentos más especiales de su carrera. El catalán, antiguo No. 5 mundial, completó una gira espléndida en Sudamérica sumando la corona de Buenos Aires a la sumada días atrás en Costa do Sauipe, firmando por primera vez en su trayectoria dos títulos de manera consecutiva. En una de las finales más ajustadas que se recuerdan, en un duelo titánico ante Juan Mónaco que rondó las tres horas, el de Hostalric tocó la gloria sobre suelo argentino. Sería el primer capítulo de un viaje inolvidable para el tenis español.

 Temporada  Campeón  Finalista  Resultado
2009  Tommy Robredo   Juan Mónaco   7-5, 2-6, 7-6(5) 
2010  Juan Carlos Ferrero   David Ferrer   5-7, 6-4, 6-3 
2011  Nicolás Almagro   Juan Ignacio Chela   6-3, 3-6, 6-4 
 2012    David Ferrer    Nicolás Almagro  4-6, 6-3, 6-2 
 2013   David Ferrer  Stan Wawrinka   6-4, 3-6, 6-1 
 2014   David Ferrer  Fabio Fognini   6-4, 6-3 
 2015   Rafael Nadal  Juan Mónaco   6-4, 6-1 

Un año después la historia se repetiría en la figura de Juan Carlos Ferrero, cuyo protagonismo tuvo tintes de leyenda bajo el sol de Argentina. Al igual que Robredo, el alicantino enlazó dos coronas en suelo sudamericano culminando con la cumbre de Buenos Aires. Su duelo por la copa de 2010 ante David Ferrer, en su primera final bonaerense antes de romper moldes en el torneo, fue la segunda disputada entre españoles en toda la historia del evento (1995, Moyà vs Mantilla). El antiguo No. 1 mundial apretó los dientes en una final donde necesitó remontar una manga y en la que estuvo a apenas dos juegos de la derrota, demostrando su plena vigencia con los 30 años ya cumplidos.

Si la tierra batida ha tenido jugadores fieles, Nicolás Almagro siempre fue uno de los más apasionados. El murciano dejó su huella en Buenos Aires en la temporada 2011, logrando el 9º de los 13 títulos que acumula en su palmarés ATP Tour. Un historial construido íntegramente sobre polvo de ladrillo y muy apreciado en las latitudes sudamericanas. Como si fuera una condición sine qua non, y siguiendo la estelas de Robredo y Ferrero, la coronación en Costa do Sauipe llevó en volandas a Nicolás a tomar con fuerza la copa de Buenos Aires. En una final de ida y vuelta, de garra absoluta ante el local Juan Ignacio Chela, Almagro firmaría uno de los grandes triunfos de su carrera profesional.

Si la tradición ya estaba marcada, la historia estaba por escribir. Y pocos contaron con la tenacidad de David Ferrer para esperar hasta encontrar su momento. Dos años después de su primera final, diez temporadas después de su primera participación, el alicantino pudo plantar las manos sobre el trofeo bonaerense. En la final de 2012, y remontando ante el vigente campeón Nicolás Almagro, David mostró ante el público argentino su capacidad de lucha ante cualquier circunstancia y rival. Ese título sería el inicio de uno de los mejores curso deportivo de Ferrer, capaz de conquistar hasta siete coronas en la temporada.

Las alas del jugador de Jávea fueron totales también en 2013, donde se convirtió en el primer tenista capaz de revalidar la copa en Buenos Aires desde Guillermo Vilas allá por 1977 y el único junto a la leyenda local en lograrlo en toda la Era Abierta. En la enésima final decidida en el parcial definitivo, el español fue capaz de cortar el paso del suizo Stan Wawrinka, que poco después comenzaría su escalada hacia los títulos del Grand Slam. La sombra de Ferrer, con 30 años ya convertido en uno de los jugadoras más destacados en la historia del tenis español, comenzaba a obtener un espacio reservado en Buenos Aires.

En una ciudad que le adoró como pocas, Ferrer culminaría su obra en la temporada 2014, levantando un tercer título consecutivo que lo elevó a los altares del imaginario argentino. En una final decidida en dos mangas ante el italiano Fognini, Ferrer sumó su único título de la campaña, como si la competencia en suelo bonaerense fuera una burbuja competitiva en su juego. La historia estaba hecha, y los honores bien cargados en los hombros del jugador de Jávea.

Ferrer Fognini

Así, y con un legado para el recuerdo, el séptimo título consecutivo en Buenos Aires respondió al nombre de Rafael Nadal. La leyenda de Manacor desmontó los planes de su entrañado Juan Mónaco para sumar la primera conquista sobre suelo argentino de toda su carrera. El balear, que no perdió un set en todo el torneo, disputando sus cuatro encuentros ante tenistas argentinos (Facundo Argüello, Federico Delbonis, Carlos Berlocq, Juan Mónaco) ofreció un auténtico espectáculo lleno de significado e identificación para el público local, que siempre lo sintió en pista como uno de los suyos.

La racha española tuvo su punto y final en 2016 cuando Dominic Thiem, uno de los tenistas más ávidos sobre arcilla de la presente generación, frenó los planes de Nicolás Almagro. En una final decidida en el desempate del tercer parcial, los márgenes fueron realmente estrechos.

En Buenos Aires, donde la pasión por el tenis se respira desde cada butaca del estadio, el tenis español tiene un lugar bien reservado.