© Argentina Open / Roberto Comby

Juan Ignacio Londero sumó su primer triunfo ATP en Buenos Aires y se volverá a medir ante Djere.

Londero Y Su Mentalidad Competitiva Avanzan En Buenos Aires

El cordobés sumó su primer triunfo en Buenos Aires y llegó a 20 triunfos ATP

Juan Ignacio Londero no había ganado partidos en el ATP Tour hasta su irrupción en el Cordoba Open en 2019. Desde allí, el cordobés viró 180º, pudo dar un salto sin parangón, sumando un total de 17 victorias en la última temporada, y se afirmó en el más alto nivel. Con ello, claro, también se instaló en un nuevo nivel de exigencia en el que apenas el detalle más fino puede hacer la diferencia entre ganar y perder y en seguir ganando. 

Tras terminar trunco su intento de defender el trofeo en Córdoba, el ‘Topo’ volvió a demostrar en la cancha que su competitividad sigue siendo un motor relevante para seguir sumando triunfos, si no el más importante, tras vencer al eslovaco Filip Horanksy por 6-4, 4-6 y 6-2 tras una hora y 58 minutos de juego.

El actual No. 69 del Ranking ATP así alcanzó su 20º triunfo en el ATP Tour y la primera en Buenos Aires: el festejo efusivo grafica el significado de la victoria, una buena manera de deglutir y dejar atrás el mal trago que significó para el la eliminación en cuartos de final del torneo en su provincia.

“Estoy muy contento por ganar… No se si estaba nervioso o qué, pero me dolía la panza del cagazo que tenía”, dijo sin filtro, con una sonrisa. “Por suerte me pude soltar y encontrarme”, reconoció.

“El primer set no se cómo lo gané. Pero después me empecé a hablar extremadamente positivo e hice un cambio brusco. Me parecía una buena oportunidad y ganar partidos a este nivel es buenísimo. Me di cuenta cuando salí de la cancha, fue un gran contraste claro”, contó.

¿Dónde estuvo la clave? Londero las sintetiza en cuatro patas: “Alentarme, mover las piernas, pégale a la pelota y hablarme bien”, resumió. “Si hago esas cuatro cosas voy a estar bien… es solo eso. De esa forma voy a estar con la misma intensidad y sacando el león de adentro”, dijo.

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Sucede que regresar a un evento como Campeón defensor “le pesó”, según reconocieron desde su entorno, pero resultó siendo un desahogo, un peso que quería quitarse tras una semana intensa en la que no pudo abtraerse del foco ni de la rutina del torneo para siquiera ir a tomar unos mates a su casa en Jesús María y compartir un momento en familia o con amigos.

“Ese es un error mío, lo tengo que cambiar. Anduve ahí con unos bajones mentalmente y estoy tratado de superarlo y superarme yo como jugador”, afirmó un Londero que es claramente ‘más jugador’ que la última temporada y transita emociones comunes a los jugadores que dan un elevado salto de calidad como el suyo en un Circuito que no acepta concesiones competitivas.

“Ganar partidos siempre es bueno. Gané dos partidos en Córdoba pero ahí me estresé un poco y a veces lo pago un poco caro”, contó con transparencia. No obstante, tras una semana en la que terminó saturado tras la necesidad de demostrar que su presente “no es casualidad”, Londero quiere renovarse en Buenos Aires.

Londero no esconde sus problemas o molestias, las enfrenta. “Es una pelea interna que tengo de creérmela. Me cuesta mucho “agrandarme” adentro de la cancha. Para el tenis es lo mejor que te puede pasar. Cuando me puedo poner así, soy como un caballo de carrera, que me aliento positivo y todo fluye es lo que me permitió jugar bien y estar en una burbuja”, sintetizó.

Su próximo rival será Las Djere, el mismo que lo eliminó la última semana tras una batalla a tres sets: “No sabía que jugaba contra el, no miro los cuadros… pero espero competir al máximo, seguir luchando contra mi mismo y mañana tendré un día para practicar muchas cosas y prepararme de la mejor manera posible”. “Es un partido que tengo muchas ganas de jugarlo, me quede con una espina, y la sensación de poder revertirlo”, aseguró.

Así, un exigente Londero sigue haciendo camino al andar, con la efervescencia que lo llevó hasta donde está y volviendo a las bases: sonreír, disfrutar, y pegarle a cada pelotilla como si fuera la última.

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