© Challenger Buenos Aires

Pablo Andújar posa con el trofeo de campeón junto al finalista Pedro Cachín en el Challenger de Buenos Aires.

Andújar Corona Un Año Mágico En Buenos Aires

El español gana su tercer Challenger de 2018 y se confirma en el Top 100.

Si la ilusión pudiera medirse Pablo Andújar sería un ejemplo más que adecuado. El español logró este domingo en Buenos Aires su tercer título ATP Challenger de la temporada 2018, superando por 6-3, 6-1 al argentino Pedro Cachín para confirmar las sensaciones dadas. A sus 32 años, y tras un calvario de lesiones ya aparcado en el pasado, su regreso a la zona noble del ATP World Tour marcha por muy buen camino.

Uno de los grandes veteranos de La Armada en el circuito, Andújar encadenó tres operaciones en el codo derecho durante dos interminables temporadas. Ahora, y tras completar un curso para enmarcar, una nueva vida deportiva se abre en las manos de quien nunca dejó de creer.

La historia del español se resume en un dato certero: comenzó la temporada más allá del puesto 1.600 mundial y amanece este lunes en el No. 83 del tenis masculino. Pasó de no saber si empuñaría de nuevo una raqueta a completar una temporada con tres coronas Challenger y el cuarto título ATP World Tour de su carrera. Un botín al alcance un puñado de jugadores en el circuito.

“El año es de locos", afirma Andújar con emoción en declaraciones a ATPWorldTour.com. "Uno empieza la temporada sin saber si va a ser la última de su carrera, porque no tenía Ranking ATP ni sabía cómo iba a responderme el codo. Ahora me encuentro acabando en el No. 83 mundial y ya entrando directo al Abierto de Australia el año que viene". Es un salto mayúsculo y, sobre todo, un auténtico renacer profesional. El manchego firma esta semana su mejor posición desde mayo de 2016, momento en que la batalla contra las lesiones comenzaba a asediarlo.

Las reflexiones del español permiten ponerse en su piel y valorar cada paso dado recientemente en el circuito. Tras un 2017 en el que apenas tres partidos en categoría Futures resumían su labor, un vacío absoluto en el alma de un atleta profesional, el curso 2018 le ha brindado la oportunidad de volver a sentirse jugador. Y uno de los que, en un deporte donde la derrota es ley, ganan con una frecuencia destacada.

 "Y eso que ha sido un año duro", recuerda Andújar, que ha remado contra cualquier percance físico que se pusiera en su camino. "Esta temporada tuve otra operación de codo y después de seis semanas ya estaba compitiendo. También sufrí una pequeña rotura en el isquiotibial, y a principio de temporada otra rotura en el pectoral,… Tuve mis pequeños problemas. Se dan por la vuelta a la competición pero no me dejaron mucha continuidad".

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La realidad habla por sí sola. Andújar entregó sus dos primeros partidos de 2018, tuvo que esperar hasta la última semana de febrero para sumar su primera victoria del año y cuando pudo competir lo hizo con el alma en la pista. El mes de abril lo devolvió a la gloria del circuito. En dos semanas inolvidables logró coronar el Challenger de Alicante (d. De Miñaur) y el Grand Prix Hassan II de Marrakech (d. Edmund), su primer título ATP World Tour en cuatro temporadas y el cuarto de su trayectoria profesional. Un total de 10 victorias consecutivas en manos de alguien que casi había olvidado el aroma del circuito.

"Cuando he podido, he jugado muy bien", defiende el manchego, echando la vista atrás a un año realmente emotivo. "El hecho de quitarme la presión de simplemente estar pensando en estar sano, en trabajar mi mantenimiento, rehabilitación y prevención, hace que yo haya jugado más tranquilo y valore muchas más cosas", señala el español, que en octubre ganaría el Challenger de Florencia (d. Trungelliti antes de cerrar el curso en noviembre con un gran triunfo en Buenos Aires.

Así, el antiguo No. 32 del Ranking ATP ha escrito una de las historias más fascinantes del curso. Con una hilera de operaciones como penitencia en la memoria, Andújar ha sabido hacer arte de la entrega, la humildad y la disciplina, trabajando su ascensión al lugar que le pertenece con la dedicación de un artesano. Y el premio es grande: poder jugar el torneo que desee en la temporada 2019.

El conquense ha pasado de tener la mesa de quirófano como habitual compañera de fatigas a coleccionar títulos a su paso. La temporada 2018 es el resultado de meses y meses de empeño, de sacrificio por volver a disfrutar del ATP World Tour. Su talento y su ambición le han llevado a conseguir metas que ni siquiera podía imaginar al comienzo de la campaña. Y el reguero de méritos es evidente a la vista de todos.

Como si la campaña 2018 necesitara recordar su figura, como si el reingreso habitual en el circuito no fuese suficiente, Andújar ha enviado un buen mensaje de competitividad al vestuario masculino. Sobre la tierra batida de Buenos Aires, en un torneo repleto de jugadores expertos sobre la superficie más lenta del circuito, el español ha logrado tocar la copa sin dejarse un set por el camino. Algo que no lograba en los últimos ocho años y un síntoma de continuidad competitiva ilusionante de cara a 2019.