Londero Y Una Semana Que Nunca Olvidará: Campeón En Córdoba

El argentino de 25 años levantó su primer trofeo ATP

Juan Ignacio Londero se ríe de la alegría, no sabe qué hacer. Llora cuando se abraza con su mamá Sandra y con su papá Eduardo. Tienen todos los ojos rojos de la emoción. Ganó el partido más movilizante de su carrera, haciendo las cosas que saber hacer adentro de una cancha de tenis: insistiendo, pegando, confiando en que es posible cambiar cualquier momento de un partido, revirtiendo un set y quiebre adverso y agigantando su confianza a medida que se sobreponía a un Guido Pella que lucía encamino a conseguir también su primer trofeo ATP.

No hay exageración: el argentino de 25 años, que no había ganado un partido en el cuadro principal de un torneo ATP antes de esta semana, ganó su primer título ATP tras quedarse con la victoria ante su compatriota Pella 3-6, 7-5, 6-1. De hecho, el bahiense, de 28 años y con la experiencia de tras finales sobre sus espaldas, se había adelantado por 6-3 y 4-2 ante de las reacción del Topo.

Pero Londero se mantuvo agresivo y tomó el control de la final, para convertirse en protagonista absoluto ante la multitud cordobesa y coronar algo que muy pocos jugadores lograron hacer en el Circuito: ser campeón de un evento ATP casi ‘de la nada’. El belga Steve Darcis estaba 0-2 en el Tour al ingresar a Amersfoort desde la clasificación cuando ganó el título en 2007, el español Santiago Ventura nunca había jugado un partido en el Tour tampoco cuando se clasificó para Casablanca en 2004 y luego ganó el título.

Asimismo, el ex No. 6 del mundo, Nicolás Lapentti, de Ecuador, solo tenía cinco partidos ATP cuando compitió en su primer evento ATP Tour, como clasificado en Bogotá hace 24 años, y ganó su primer título.

Pero el caso de Londero es distinto a todos. No solamente porque nunca había derrotado a Pella en tres partidos en Futures y el ATP Challenger Tour. El zurdo, de positiva semana en Córdoba, sentía que esta era su oportunidad, que la cuarta seria la vencida y el comienzo confirmó ese pálpito. No obstante, en la primera final ATP entre dos argentinos desde que Juan Mónaco venciera a Carlos Berlocq en Viña del Mar 2012, Londero reaccionó a tiempo y en base a un tenis punzante e intentando mantener todo el tiempo el dominio pudo ponerle un moño a la semana más especial de su vida deportiva.

“Qué loco todo, no entiendo todo lo que me ha pasado esta semana, estoy en un sueño y no me quiero despertar. Qué se yo. Me da una alegría inmensa y nunca me imagine que ganaría un torneo ATP de esta forma”, relató Londero. “Mentalmente pensé que me estaba cansando pero me di cuenta que no, que tenía físico y cabeza para darlo vuelta y ganar”, aseguró el tenista de Jesus María.

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Esa mentalidad Londero la tiene hace tiempo. Desde chiquito, cuando agarró la primera raqueta a los ocho años que desbordaba de ganas de jugar. Las ganas de ganar, desde que se metió a una cancha. Ese es el Londero de los inicios, un chiquitín inquieto que quería pegarle a cada pelota cada vez más fuerte. Ese mismo niño, ya con 25 años, se dio el gusto de ganar así ante 4000 personas.

“Cuando iba abajo me empecé a hablar. Con mi banco. Siendo positivo, y no pensando otra cosa. Si puedo dejar un mensaje es que la esperanza no hay que perderla nunca”, relató Londero.

Londero es el mismo jugador que reconoce sin pudores que hace dos años pensó en dejar el tenis, y fue una idea que se le pasó por la cabeza. Su alternativa era arreglar un trabajo en una Academia de tenis en México. Pero en el 2018 su realidad comenzó a encaminarse, para venir de más allá del 400º del mundo, tras empezar a trabajar con el entrenador Andrés Schneiter, y que esta semana se transforme en un tenista de elite, para dar el salto al Top 100 y se meterá como 69º del mundo para asegurarse una nueva realidad deportiva. Al menos por los próximos meses.

“No me esperaba ganar un ATP. Siempre pensé que podía ser Top 100, pero nunca que iba a ganar un ATP. Creía que podría llegar a una final, una semi, varios Cuartos, nunca lo creí. Ganar dos Challengers, un ATP ahora, es increíble… siempre me costó tener confianza en mi, todavía no creo lo que pude lograr, y este será un gran paso”, dijo, emocionado, todavía en shock.

La jornada la cerró, con hinchada propia, con banderas y con el aliento de los suyos. La historia del jugador que la remó y tuvo su redención menos esperada ante su familia y amigos es verídica para Londero. Y nunca más se la olvidará.

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