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Juan Manuel Cerundolo supera a Miomir Kecmanovic para avanzar a cuartos de final del Cordoba Open en su primer torneo en el circuito.

La Prudencia Del Menor De Los Cerundolo: “No Me Puedo Comparar Con Del Potro”

El argentino, No. 335 del mundo, es la revelación del Córdoba Open, donde este viernes buscará un lugar en semifinales.

Tiene 19 años y ya está en cuartos de final en su primer cuadro principal en el circuito. Pero Juan Manuel Cerundolo también tiene la cabeza bien puesta y los pies sobre la tierra a pesar de que este jueves, al superar al No. 46 del mundo en el Córdoba Open, se convirtió en el argentino más joven en clasificar a unos cuartos de final del ATP Tour desde Juan Martín del Potro en Umag 2006.

“A mi edad, Del Potro ya había ganado el US Open. Él es mucho mejor que yo, no me puedo comparar con él. Pero es increíble ese dato y estoy muy feliz con eso”, confiesa en charla exclusiva con ATPTour.com, luego de su triunfo por 6-7(3), 7-5, 6-2 ante Miomir Kecmanovic, No. 41 del mundo y dirigido desde hace unos días por el argentino David Nalbandian, ex No. 3 del mundo.

El hermano menor de Francisco (No. 135 del mundo en la actualidad) y de María Constanza (jugadora de hockey sobre césped e integrante de Las Leonas) tiene una madurez poco común para alguien de su edad. Su voz es taimada y sus palabras medidas. Incluso a pesar del ruido envolviéndolo por estos días gracias a las victorias en Córdoba que lo ayudarán a irrumpir por primera vez en el Top-300. Esa serenidad también se le ve en pista. Nunca pierde la compostura: ni tras los puntos perdidos ni tras los ganados.

Tanto así que su papá Alejandro, que llegó a ser No. 309 del mundo en 1982, bromea diciendo que Juan Manuel es finlandés. Por aquello de la frialdad mientras compite. “Es algo natural”, explica el zurdo nacido en noviembre del 2001. “Desde chico fui tranquilo. De hecho, mis entrenadores me piden que trate de gritar, de sacar algo, pero les digo que no me sale, no puedo, es imposible. No puedo gritar un vamos forzado, no me sale natural, me siento incómodo haciendo algo que no es mío. Me gusta ser así”.

Su familia y sus entrenadores le insisten que demuestre más en pista por una razón. “A veces por mi tranquilidad se me baja mucho la energía”, confiesa. En el Córdoba Open, sin embargo, no le ha ocurrido. “Con la gente apoyándote es imposible que se te baje la energía. Creo que aquí se me da un buen balance”.

Su tranquilidad, así como su derecha (en especial la paralela, según él), la bola pesada y la constancia desde el fondo, lo han convertido en un jugador letal en Córdoba, donde inició su camino desde la fase previa. Además, el hecho de ser zurdo, y de jugar esta semana en un torneo donde la pelota vuela más por tener una altitud mayor a la media de eventos del ATP Tour, lo hacen un rival incómodo para cualquiera.

Su propio padre había dicho durante la semana, en entrevista para La Nación, que Juan Manuel es como Hannibal Lecter porque le come el cerebro a sus rivales. Ante la comparación con el personaje ficticio de la novela ‘El dragón Rojo’, Juan Manuel Cerundolo reacciona sonriendo. “Mi papá hace bromas con eso, lo inventó en este torneo. Pero yo ni vi la película. Sé que es el hombre que comía humanos. Mi papá me dice así jodiendo. Sí es verdad que trato de sacarlo de cabeza al rival, pero también soy tranquilo y perfil bajo”.

Con esa serenidad, buscará seguir avanzando este viernes cuando mida al brasileño Thiago Monteiro, séptimo preclasificado del certamen. Lo único que inquieta al argentino es poder recuperarse. Pero no se presiona para ir por el triunfo a como dé lugar. Un triunfo que lo catapultaría hasta el Top-260. Juan Manuel prefiere seguir siendo cauto. “¿Presión? Cero. Tengo 19 años. La presión la deberían tener los otros. Yo debería jugar suelto. Yo solo quiero tratar de aprovechar esta oportunidad”.

Lo curioso es que este viernes medirá a otro zurdo que, aunque es un poco más agresivo desde el fondo y tiene más experiencia (No. 74 del mundo), también se caracteriza por su excesiva tranquilidad en pista. Será, pues, un duelo tan mental como tenístico. Veremos cuál de los dos se desespera primero con su reflejo.

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