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Jorge Aguirre ha entrenado a Alejandro Davidovich desde que el malagueño tenía 11 años.

Davidovich Fokina: La Lealtad De Un Volcán

Su entrenador Jorge Aguirre reflexiona tras la irrupción en Montecarlo

Alejandro Davidovich Fokina se ha convertido en uno de los tenistas de moda en el circuito. Con un juego repleto de fuerza, sin temor a rodar por la pista si es necesario, el español se ha ganado el respeto del grueso del vestuario. Su inmensa actuación en el ATP Masters 1000 de Montecarlo, donde alcanzó su primera final en el circuito, le ha colocado como uno de los 30 mejores jugadores del mundo. Y, sobre todo, como uno de los perfiles más observados de los últimos tiempos en el tenis masculino.

Su entrenador Jorge Aguirre, que le ha acompañado desde la infancia hasta el asentamiento profesional, conoce como nadie la figura del andaluz. Un joven de apenas 22 años dispuesto a buscar sus sueños en el circuito. El técnico conversa con ATPTour.com sobre el progreso de Davidovich Fokina.

¿Esperaban un resultado como el de Montecarlo?
Es complicado. Desde hace unos meses vengo viendo a Alex en una línea muy buena en todo. En la actitud, en la intención, en el compromiso, en el nivel,… Después, cuando no llega el resultado parece que todo se diluye. Cuando ganas dos partidos, parece que todo está muy bien. Después de cómo nos fue en Marrakech, nunca piensa que vas a llegar a Montecarlo a hacer ese gran torneo.

Alex es así. Fuimos con mucha ilusión de competir bien. Luego se fueron dando las circunstancias y salió una semana impresionante.

Muchos jugadores tras ganar a una leyenda, sufren para rendir. Davidovich hizo todo lo contrario tras vencer a Djokovic.
Conozco mucho a Alex, especialmente su personalidad. Durante todo este tiempo, cuando parecía que podía mantener el nivel, se ha caído de rendimiento. No ha respondido a la expectativa. Pero también sé que cuando siente confianza en su interior tras haber ganado a un jugador como Novak, se va a dormir sabiendo que puede competir con cualquiera y ganar a cualquiera. Cuando Alex siente eso, se convierte en un jugador muy peligroso.

Al día siguiente de ganar a Djokovic es difícil rendir en pista. Pero Alex tiene esa capacidad de sentirse poderoso dentro de una pista y querer más. En el fondo, tenía la confianza de que podía seguir jugando bien.

¿Cómo se gestiona mentalmente una semana así?
Creo que mucho mejor que otras veces. Se ha dado cuenta de los pequeños errores que ha podido cometer en otros momentos en los que ha tenido picos de nivel alto. No solamente desde la temporada pasada, desde 2019 va mostrando por momentos unas subidas de nivel. Le estaba costando esa gestión.

Todos estos años de trabajo, de algunas broncas (risas), con charlas y reflexiones, le va a ayudar a tolerar esta nueva situación que ha generado. La estaba esperando con mucha ilusión y mucha fuerza. Él está deseando competir más, volver a saltar a la pista. Aunque pueda tener algún momento de duda, él ahora mismo está convencido de lo que quiere y a dónde quiere ir.

"Sin mi entrenador no sería tenista". Cómo definiría la relación que mantienen.
Es una relación muy especial. Todos estamos viendo cómo está el mundo del deporte. Los jugadores tienden a mirar para fuera cuando tienen tres derrotas, entrenadores a los que les cuesta tener esa implicación y ese compromiso para juntar lo personal con lo profesional.

En nuestro caso se han juntado, por un lado la ambición deportiva grande que tengo. Desde hace muchos años me encanta estar sacando jugadores e intentando estar en la élite mundial. Cuando empezamos con Alex vi esa posibilidad. Lucho con todas mis fuerzas por ayudarle lo más posible.

Y Alex tiene lo que a veces cuesta demostrar por parte de los jugadores: la confianza, la fidelidad y el convencimiento de que está en las mejores manos que él piensa que puede tener. Intentando superar cualquier tipo de bache, como tienen todos, pero sin mirar para fuera. Se mira el ombligo sabiendo dónde se ha equivocado o dónde nos equivocamos todos, pero sin culpar a nadie.

Queremos mejorar entre todos, poniendo las cosas sobre la mesa como en cualquier relación que se desea que dure. Esa es la clave: tenemos una parte donde ambos queremos que triunfe el otro. Eso nos da mucha fuerza para empujarnos mutuamente.

Alejandro reconoció que usted vive igual que él los partidos.
Voy cambiando. Llevar a Alex no es fácil, porque es un volcán. Es un torrente de emociones. Hay veces que necesita verme muy calmado porque está excesivamente excitado en la pista. Si yo me sobreexcito la que podemos liar es mundial. Otras veces, si noto que le está faltando un puntito de convencimiento, un puntito de creer y dar un pasito más adelante, es bueno que vea que estoy creyendo en él en ese momento y que tiene mi fuerza si se la puedo transmitir. Realmente voy intentando leer lo que el partido le va demandando y voy actuando como me sale.

¿Cuáles son las mejores virtudes personales de Alejandro.?
Ver a un chico de 22 años con la fidelidad y la honestidad con la que trabaja con nosotros es muy bonito. Tanto conmigo, como con el psicólogo, con los preparadores físicos,… es alguien que no hace las cosas porque sí. Es una persona muy comprometida con su gente. Es muy amigo de sus amigos, tiene una gran necesidad de afecto y de cariño. Tiene esa parte de ternura que quizá a veces no la transmita pero la tiene.

No deja de ser un chico de 22 años buscando luchar por su sueño. Es un tenista enorme desde pequeñito. Va lidiando con su carácter para ser un gran tenista y que se vea el gran tipo que es.

¿En qué tiene margen de mejora?
Tiene un margen de mejora general en todos los aspectos. Para lo bueno y para lo malo, no hay nada en lo que destaque por encima del resto de virtudes. Cuando consigue enfocar toda su energía en el partido, en un punto concreto, sabe hacer muchas cosas. Puede jugar bien desde el fondo, saber pegar bien derecha y revés, tiene buen nivel de servicio y resto, se mueve bien, hace las transiciones de defensa a ataque, es muy violento atacando…

Cuando no está tan bien, parece que todo está muy mal. Porque no tiene algo que destaque tanto. No podemos decir que cuando está en peligro se agarra al saque y la derecha. Esa capacidad para hacerlo todo bien es donde tiene la mejora. Tiene un porcentaje en todo.

Con el tiempo va a sacar mejor, su derecha va a ser cada vez más estable, los golpes van a ser cada vez más limpios, con el revés va cambiando mejor las alturas, se va moviendo con más fluidez en el fondo de pista tanto en tierra como en dura, va mejorando en la red… Tiene un poco en todo para hacerse más jugador.

¿Cómo trabaja la psicología un volcán?
En el equipo siempre he tenido a Antonio [de Dios], que a parte de su psicólogo es uno de mis mejores amigos. Antonio lleva con Alex desde los 11 años. Llevamos trabajando juntos mucho tiempo. Yo estudié también Psicología, es una parte del deporte que me gusta mucho. Yo hago de psicólogo malo y Antonio de psicólogo bueno.

Me gusta esa faceta, porque la técnica es fundamental pero lo que pasa por tu cabeza antes de cada golpeo es lo que hace que el cuerpo vaya detrás de la pelota, que el cuerpo se queda hacia atrás o estés más encogido. Ese trabajo mental que hay detrás es clave y Alejandro lo acepta muy bien. Creemos mucho en ello y estamos muy pendientes de él siempre.

¿Cree que se puede retroalimentar con el ascenso de Carlos Alcaraz?
Seguro que sí. Históricamente esto ha sido así. Hace unos años parecía que Alex era el que venía subiendo, y ahora ha aparecido Carlos que es un cohete de jugador estratosférico. Seguro que esto a nosotros nos ha venido fenomenal. Tienes 21 años y parece que juegas bien, y aparece un tío de 18 años que pasa por la derecha y se está comiendo el tenis mundial.

Es muy bueno para que se vea que no es un tema de edades. Es una cuestión de momentos, de potencial y de luchar por lo que uno quiere. Seguro que mutuamente en este caso se van a ayudar muchísimo. Al final, son dos buenos amigos y dos grandes tenistas. En España vamos a disfrutar y cada uno intentará hacer el mejor camino que pueda. Es algo muy bonito y ojalá ambos lleguen a ser grandísimos tenistas.

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¿Con qué se quedaría contento en estas próximas semanas?
Hemos tenido un par de días de descanso, para que se recupere de una semana intensa. Este miércoles vamos a empezar a entrenar con idea de prepararnos para Estoril. Nos iremos el fin de semana ya a Portugal.

Sinceramente, no cambiamos el discurso que hubiéramos tenido hace 10 días. Lo que buscamos todos es que Alex encuentre una versión cada vez más regular. Queremos que se reconozca a sí mismo cada vez que sale a pista, que se convenza de que puede jugar a ese nivel. Que se diga ‘me puedo mover en este registro, puedo sacar así’. Que se reconozca cada vez que sale a pista y cada semana que va compitiendo.

Lo que tenga que venir a nivel de resultados llegará. Pero que pase un mes y medio y pueda decir que reconozco a Alex. Ese es el objetivo, que llegue junio o julio y podamos decir que llevamos unos meses donde veo a Alex y lo reconozco.

Lo que queremos es que cada vez que Alex salte a una pista, sea para competir o para entrenar, lo haga con la máxima ilusión y el máximo compromiso. Sea en Wimbledon, en Roland Garros o en un partido de exhibición. Ojalá podamos conseguirlo lo antes posible.

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