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Andrés Gómez ganó Roland Garros en 1990. Su hijo, Emilio Gómez, debutará el domingo en París en su primer cuadro final de Grand Slam.

Andrés Gómez Sobre Su Hijo Brillando En Roland Garros: "¡Es Muy Emocionante!"

Treinta años después de su título en el major parisino, el ecuatoriano celebra que su hijo Emilio haya pasado la fase previa del torneo.

Andrés Gómez se despertó alrededor de las 4 a.m. del jueves en Ecuador. El campeón de Roland Garros de 1990 se levantó bastante temprano para ver a su hijo, Emilio Gómez, jugar en la ronda final de la clasificación en el Grand Slam parisino. Hace treinta años, Andrés levantó la Coupe des Mousquetaires tras vencer a Andre Agassi en la final.

¿Qué lo puso más nervioso: competir por el trofeo o ver a su hijo tratando de clasificar para un Grand Slam por primera vez? ¿Cómo jugador o espectador?

“Como espectador. Por mucho. Probablemente caminé más por la casa y alrededor de la televisión viendo el partido que cuando jugué la final”, dijo Andrés a ATPTour.com.

Durante un momento, Emilio, de 28 años, parecía encaminarse hacia la derrota ante Dmitry Popko. En un partido que contó con dos suspensiones por lluvia, el kazajo lideró 3-0 en el tercer set y tuvo un punto de quiebre para subir a un doble break contra el ecuatoriano. Con 4-5 en el decisivo, enfrentó dos puntos de partido con su servicio.

“Prefiero estar en la cancha que afuera. Afuera te pones tan nervioso”, dijo Emilio. “En la cancha tienes toda la adrenalina, que te hace superarla. Pero cuando estás afuera y esperas que alguien gane… Estoy seguro de que mi papá dio un par de vueltas por la casa”.

Gómez jugó sin miedo, persiguiendo su derecha en la cancha 13. Si se iba a quedar corto, lo haría en sus términos. No importaba que estuviera lidiando con un dolor de espalda, lo que lo obstaculizaba.

“Creo que la voluntad de ganar fue más fuerte que todo el dolor que sentí en ese tercer set”, dijo Emilio. “Jugué súper agresivo y me olvidé de todo [y] de dónde estaba. Estaba buscando mi primera aparición en el cuadro principal en un Grand Slam, [que es] especialmente [importante] aquí en el Abierto de Francia”.

“Me tomó mucho correr y muchas agallas para sacarlo después de tener dos puntos de partido en mi contra”.

Gómez, el jugador No. 155 en el FedEx ATP Rankings, se recuperó. Al evitar la derrota, presionó a Popko. A pesar de no poder aprovechar la oportunidad de sacar para el partido en el 6-5, Gómez superó el tie-break para convertir uno de sus sueños en realidad.

“Estaba incrédulo por cómo fue todo durante el partido”, dijo Emilio sobre lo que sintió después de completar su victoria. “Mientras me alejaba tuve tantas emociones que nunca antes había tenido, pensando en todas las cosas por las que pasé para estar aquí y disfrutar este momento. Ha sido duro para mí”.

No hace tanto tiempo que Gómez estaba considerando dejar el tenis profesional. En abril de 2017, se lastimó el hombro durante un partido de Copa Davis. Esa lesión lo mantuvo alejado durante casi cuatro meses. Cuando regresó, el hombro todavía estaba “bastante mal”. Gómez no pudo sacar o golpear su derecha normalmente durante un período prolongado de tiempo.

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En junio de 2018, en terreno estadounidense, perdió en la primera ronda de tres eventos Futures de manera consecutiva. Su ubicación en el FedEx ATP Ranking estaba fuera del Top 500. Un mes después, había dos Futures en Ecuador que fueron su última oportunidad de cambiar las cosas.

“Sentí que el mundo estaba en mi contra. Estaba listo para renunciar, pero en ese momento tenía dos semanas para prepararme para dos torneos en Ecuador y pude trabajar y darme esa última oportunidad”, dijo Emilio. “Gané los dos torneos de individuales y dobles y eso me dio esa vida extra. Pasar la fase previa aquí en Francia fue realmente importante, pero si me preguntas qué es lo más importante que he hecho en mi carrera, probablemente fue ganar esos Futuros”.

La familia Gómez practica la positividad, y eso es lo que ha hecho Emilio. El año pasado en Tallahassee levantó su primer trofeo ATP Challenger Tour y en octubre, alcanzó el No. 143 del mundo, la mejor marca de su carrera.

Inevitablemente, la gente se dará cuenta de que el hijo de un campeón de Grand Slam se está abriendo camino hacia el Top 100. Cuando Andrés va a ver a su hijo competir, trata de mirar desde un lugar donde la gente no se concentre en él más que en Emilio jugando.

“Tiene un peso que está sobre él todo el tiempo”, dijo Andrés. “Lo maneja muy bien y estamos orgullosos de lo que hace y de cómo se desenvuelve. Es muy profesional, por lo que merece obtener grandes recompensas y, con suerte, este es el comienzo de algo”.

“No puedo evitar ser un padre orgulloso”.

Para Emilio, ese “peso” de ser hijo de Andrés Gómez ha ido disminuyendo con los años.

“Ha sido más fácil con el paso del tiempo. Simplemente ha sido agradable. Es realmente agradable que lo sigan mencionando a él porque sé lo mucho que esto significa no solo para mí, sino para toda mi familia”, dijo Emilio. “Creo que para Sebastian Korda es más o menos lo mismo [siendo él el hijo de Petr Korda]. Esa es la diferencia entre Sebi, yo y los otros hijos de los tenistas. Somos los únicos dos hijos de campeones de Grand Slam que juegan al tenis [a este nivel en este momento]”.

“Creo que cumplí con algo que él quería desde hace mucho tiempo, pero volveremos al trabajo mañana. Lo disfrutaremos hoy, un poco mañana y luego a prepararse para la primera ronda porque va a ser muy importante. Probablemente sea mi partido más importante, con quien sea que juegue. Estoy feliz de ser parte de esto. Voy a intentarlo y me arriesgaré”.

Emilio jugará el lunes su partido de primera ronda contra el italiano Lorenzo Sonego, lo que le da tiempo al ecuatoriano para descansar. Su padre también lo necesita.

“Es muy emocionante”, dijo Andrés. “¡Estoy agotado!”.

¿Sabías Que...?
El hijo de Petr Korda, Sebastian Korda, se clasificó para el cuadro principal el viernes, por lo que los hijos de dos campeones de Grand Slam competirán en Roland Garros.