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Manolo Santana ganó Roland Garros dos veces en su carrera.

El Doblete De Santana En Roland Garros

El pionero español ganó el título en 1961 y 1964

Todo cambió el 27 de mayo de 1961. Ese día, Manolo Santana sumó el primer Grand Slam de su carrera en Roland Garros, y abrió la puerta del éxito al tenis español, que hasta entonces jamás había visto a uno de los suyos coronarse en un torneo de la máxima categoría. Con la victoria en la final ante el italiano Nicola Pietrangeli, al que se impuso por 4-6, 6-1, 3-6, 6-0, 6-2, Santana logró escribir la primera página con letras de oro de su historia y derribó una importante barrera para el resto de su vida.

“Ese partido era un sueño, lo suponía todo para mí”, recuerda Santana. “Nicola era un buen amigo, todavía lo sigue siendo, pero le pesó un poco su condición de gran favorito porque había ganado los dos años anteriores”.

Efectivamente, Pietrangeli perseguía su tercer Roland Garros consecutivo tras hacerse con la corona en 1959 (v. a Ian Vermaak) y 1960 (v. a Luis Ayala), y Santana disputaba el torneo por segunda ocasión en su carrera, después de llegar a los cuartos de final en 1960. Esa temporada, sin embargo, el español había dejado su huella en París al imponerse 6-1, 4-6, 6-4, 5-7, 6-3 a Rod Laver en la tercera ronda, demostrando de lo que era capaz de hacer.

Cuidado y educado por su madre, después de que su padre estuviese 10 años en la cárcel durante el régimen del dictador Francisco Franco, Santana se crió en una colmena con 20 familias, en la que tenían un único cuarto de baño para todos.

Por eso, cuando el español ganó la final de Roland Garros en 1961 y cruzó la red para abrazarse con Pietrangeli, no pudo contenerse y rompió a llorar de la emoción.

“No podía creerme que hubiese ganado”, reconoce Santana. “Cuando acabé aquel partido en París, estaba tan emocionado que cruce la red por debajo en lugar de saltarla porque la veía muy alta”.

Antes de ganar la Copa de los Mosqueteros, Santana alcanzó los cuartos de final cediendo solo un set en la primera ronda contra Adrian Bey, y derrotando sin problemas a Istvan Gulyas, William Álvarez y Michael Sangster. Las curvas llegaron a partir de entonces: Roy Emerson en los cuartos de final, Rod Laver en las semifinales y Pietrangeli en la final.

Santana, sexto favorito del cuadro, superó en un espectacular encuentro a Emerson por 9-7, 6-2, 6-2. También hizo lo propio con Laver, que le había ganado unas semanas antes en Turín, por 4-6, 6-1, 3-6, 6-0, 6-2. En ese duelo, Santana se torció el tobillo en el tercer set, y Laver corrió en su auxilio, ayudándole incluso a llegar hasta su silla y esperando que se recuperarse para reanudar el encuentro. Finalmente, el español se acabó llevando la victoria después de reducir al australiano a solo dos juegos en los últimos dos sets del partido.

Entonces, Santana se plantó en la final ante su amigo Pietrangeli y ahí fue imparable, coronándose campeón de Roland Garros en un partido que no tuvo la repercusión esperada para tratarse de una conquista de ese calibre.

“Me di cuenta de que podía lograr algo histórico”, dice Santana. “Aunque la victoria pasó desapercibida en España. En París no había nadie: ni un periodista, ni una radio ni televisión. Al día siguiente, en el aeropuerto únicamente estaba mi familia y algunos amigos”.

En 1964, Santana volvió a coronarse después de imponerse nuevamente Pietrangeli por 6-3, 6-1, 4-6, 7-5, consiguiendo así su segundo trofeo de campeón en París.

En aquella ocasión, la trascendencia fue diferente: Santana ya había iniciado un camino como pionero que luego continuaron otras grandes estrellas del tenis español, y que a día de hoy siguen recorriendo Rafael Nadal y Roberto Bautista Agut entre otros.

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