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Mi Masters 1000: Ivan Ljubicic

El croata recuerda sus mejores momentos en los torneos más importantes del ATP World Tour.

El cumpleaños de Ivan Ljubicic suelen coincidir con el BNP Paribas Open, su torneo predilecto en el calendario del ATP World Tour. El croata pudo conmemorar la fecha en pista en la temporada 2008, cuando recibió una tarta de manos de Roger Federer, el hombre al que ahora entrena. Este año, coincidiendo su 38º cumpleaños con la final del domingo, espera volver a tener un buen recuerdo por cortesía del suizo.

Siete años atrás en Indian Wells, Ljubicic logró batir a tres jugadores Top 10 - Novak Djokovic, Rafael Nadal y Andy Roddick - camino del mayor título de su carrera, levantando una corona ATP World Tour Masters 1000. Durante los 15 años de carrera del croata, los torneos Masters 1000 fueron escenario de su irrupción, de su mejor tenis y de su despedida.

Esta semana en Indian Wells, Ljubicic echó la mirada atrás recordando sus mejores momentos en los Masters 1000, incluyendo una aparición afortunada en el Monte-Carlo Rolex Masters de 1999 y la final “épica” de Roma ante Nadal, y valoró la dureza que implica ganar uno de estos títulos.

¿Cómo recuerdas tu camino al título en la temporada 2010, cuando te convertiste en el campeón más veterano de un Masters 1000?
Recuerdo que jugué a gran nivel, tenía buenas sensaciones, tener que jugar en las pistas exteriores ante Djokovic, lo cual fue sorprendente para ambos. Pero creo que fue mejor para mí porque lograba mejores resultados en estas canchas más pequeñas. Recuerdo batirle y después acceder a los cuartos de final y medirme a Juan Mónaco. Vi cómo Roger perdía ante [Marcos] Baghdatis en las rondas iniciales. Tras los cuartos de final tuve un día libre antes de jugar las semifinales, y era mi cumpleaños. Todo estaba en su sitio. Todo parecía especial, y en las semifinales contra Nadal logré una de las mayores victorias de mi carrera, venciendo por 7-6 en el tercer set tras perder el primero. 

Estando en la final ante Andy Roddick tuve buenas sensaciones y me noté relajado. Sentía que tendría una oportunidad y que merecía estar jugando esa final. Había jugado tres finales de Masters 1000 antes y, ante Andy, sabía que todo se decidiría por detalles. Uno punto aquí y otro allá. Nos habíamos enfrentado en muchas ocasiones, con innumerables tiebreaks, así que no fue una sorpresa que la final se decidiera en dos desempates. Creo que este tipo de partidos los termina ganando quien siente menos presión. No lo sabía por aquel entonces, pero fue el único gran título que Andy no ganó en Estados Unidos. Me sentí tranquilo. Sentí que era mi oportunidad, y que la merecía. Ésa fue mi sensación durante toda la final. Me embargó una gran satisfacción cuando logré la victoria.

¿Cómo celebraste ese triunfo?
Recuerdo que estaba aquí con mi hijo, que por entonces tenía un año y medio. Simplemente volvimos y cenamos juntos con el equipo y unos amigos. Con el paso de los años hemos mantenido una estrecha relación con la gente de aquí. Piero Pierattoni, el dueño del restaurante Mamma Gina, y Piero Pizzavino, que estaba enfermo estos años previos y cuya recuperación me ha alegrado mucho. Le dediqué el título a él. Nos cuidó como cualquier otro año y me sentí muy feliz. Sentí que a mi carrera le faltaba algo, ese gran título… Fue un momento maravilloso.

Siempre has mostrado un gran rendimiento en los torneos Masters 1000, alcanzando al menos los cuartos de final en 19 ocasiones en nueve torneos diferentes. ¿Por qué crees que estos eventos sacaban tu mejor tenis?
No sabría asegurarlo. Sentía que mi tenis era peligroso para los grandes jugadores. Cuando estaba con mi mejor nivel, cuando fui Top 5, estaba jugando bien y era lógico que sucediera. Pero incluso cuando no estaba tan bien clasificado - me lesioné en 2008 y, como consecuencia, mi ranking bajó en 2009 - recibí invitaciones que fueron bellos gestos por parte de los torneos de Madrid y Montecarlo, e hice cuartos de final. Incluso estando fuera del Top 250 logré firmar buenos resultados.

Creo que deberían responder otros jugadores, pero diría que a nadie le gustaba jugar ante mí por mi estilo de juego y mi gran servicio, porque trataba de hacer sentir incómodos a mis adversarios. Puede ser parte del motivo por el que conseguí buenos resultados en Masters 1000. Para mí era más sencillo lograr un resultado sorpresa en un formato a tres mangas, así que puede ser el motivo por el que tuve mejores resultados en Masters 1000 que en Grand Slam.

¿Qué recuerdas de tu primer torneo de Masters 1000, donde batiste a Yevgeny Kafelnikov?
Fue la temporada de irrupción de mi carrera. Ese torneo fue especial para mí. Llevaba viviendo allí dos o tres años antes de derrotar a esos jugadores. Yo vivía en Mónaco desde mi época junior porque mi entrenador residía allí. Recuerdo acudir al torneo en 1996. No tenía plaza en la fase de clasificación. Mi ranking no era lo suficientemente bueno, pero firmé como reserva. [Nicolas] Escude no fue al torneo, y así fue como logré mi plaza en la fase previa. Batí a [Agustín] Calleri y a [Andrey] Cherkasov en el cuadro de clasificación, y después a [Andrei] Medvedev en la primera ronda y a Kafelnikov en la segunda.

1999 fue la última temporada de los puntos bonus, que te daban un extra [de puntos Emirates ATP Rankings] por derrotar a los mejores. Esos puntos adicionales ayudaron a mi irrupción, así que sigue siendo un lugar especial para mí. Por eso decidí retirarme en Montecarlo, para poder disfrutar al máximo de mi última participación. Uno de los momentos más especiales de mi carrera fue la ovación que recibí de mis compañeros en la fiesta de jugadores de Montecarlo, donde anuncié que sería mi último torneo. Ese lugar es especial para mí. Todavía vivo allí, eso muestra el cariño que le tengo.

De todas tus victorias memorables en Masters 1000, ¿destacarías una por encima de otras?
No podría elegir una. Podría ser la victoria ante Rafa el año que gané; Novak también, y la de Andy - eso son tres en un año. Kafelnikov era No. 1 el lunes después de que le batiera en Montecarlo, así que ésa también fue enorme. [Batí a David] Nalbandian en las semifinales de Madrid antes de enfrentarme a Rafa, aquélla fue importante.

No sé a cuántos Top 10 derroté en los Masters 1000, pero cada partido fue especial. Si repasamos las tres finales que perdí, la más memorable fue la de Miami ante Roger. Fueron tres tiebreaks. La que perdí con Nadal en Madrid fue 7-6 en el quinto set, aquello fue épico. La de Bercy ante Tomas Berdych fue 6-4 en el quinto set. Todas tienen un lugar especial en mi memoria, incluso aquellas que perdí porque alcanzar una final es realmente complicado y tuve opciones de vencer en todas ellas. Acabar ganando una cuando probablemente nadie lo esperaba fue increíble.

¿Cuál es el mayor desafío que presentan los Masters 1000?
La cuestión es que si logras avanzar en los Masters 1000, siempre juegas partidos épicos. Te vas a enfrentar a los mejores jugadores. Los cuadros son más pequeños que en los Grand Slam en la mayoría de ocasiones, así que no hay partidos sencillos. Si no eres Top 10 puedes necesitar batir a tres jugadores de este ranking para tocar el título. He leído que de los últimos 81 Masters 1000, 71 han sido ganados por el Big Four. Esto muestra la dificultad que implica ganar.

¿Quién es el mayor rival que has tenido en los Masters 1000?
Uno debe mirar a tres de los jugadores que están arriba, que son Roger, Rafa y Novak. Es complicado valorar un rival histórico porque tiempo atrás no eran torneos obligatorios, así que los tenistas armaban de manera diferente su calendario. Es complicado comparar, pero la generación que hay actualmente es brutal. Los jugadores son tan consistentes que es más complicado para los aspirantes simplemente llegar lejos en los torneos y tratar de ganarlos.