© Corinne Dubreuil/ATP Tour

Rafael Nadal sufrió ante Andrey Rublev la segunda derrota de su carrera en cuartos de final (14-2) del Rolex Monte-Carlo Masters.

Nadal: “No Hay Que Dramatizar, Tampoco Engañarse”

El español reflexiona tras su derrota en Montecarlo.

Antes de esta semana, Rafael Nadal solo había perdido un partido de cuartos de final en el Rolex Monte Carlo Masters, cuando su compatriota David Ferrer lo derrotó en la edición de 2014. Este viernes volvió a despedirse en esta instancia del torneo, donde estaba buscando su duodécimo título, luego de caer por primera vez en su carrera con el ruso Andrey Rublev.

Pero el español se mostró mesurado después de la derrota, la sexta de su carrera en Montecarlo. “No hay que dramatizar”, asegura. “Pero tampoco engañarse: hoy no ha sido un día bueno para mí”. Y el tercer preclasificado esta semana en el torneo dio las razones de su derrota. La primera: nunca se sintió cómodo sacando, por lo que sufrió siete quiebres de 13 games con el servicio.

“He sacado fatal. Y no sé por qué razón. Todos los sets empecé con quiebre abajo. Le di muchos puntos gratis. No sé por qué razón mi servicio fue un desastre hoy, y solo podía pensar en meterlo y no en la jugada después. Pero voy a trabajarlo y creo que no va a ser difícil de solucionar este aspecto. No le veo un sentido claro, pero quiero tener la seguridad de que no me vuelva a ocurrir”, aseguró.

El otro aspecto que desequilibró el marcador, según el No. 3 del FedEx ATP Rankings, fue la falta de agresividad con su revés. “Con el revés he estado con poca confianza para abrir pista. Él no sentía que yo le crearía problemas con este golpe. Por eso me esperaba con tranquilidad en el paralelo, porque con la cruzada yo no conseguía penetrar y abrir. Después de fallar uno, he gritado. Pero ha sido la única vez. En general no me he enfadado en pista, y tenía motivos”, aseguró entre risas el mallorquín de 34 años.

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Y el último elemento que determinó la mala jornada del zurdo fueron las condiciones. “Eran más complicadas para mí, más pesadas de lo habitual, por ser más tarde, con más frío. Eso hace que la pelota no vuele tanto. Y él te aprieta todo el tiempo, y mi servicio no me valía, la bola no saltaba, él golpeaba con la confianza de que la bola no se le iba a ir, y yo empezaba el punto con desventaja. Pero no estoy sacando ninguna excusa. Él ha sido mejor que yo en todo, y le felicito”.

Rublev llegó al encuentro con récord de 0-5 en sets disputados con Nadal. Pero esta vez sí pudo ser una amenaza para su ídolo de infancia. Tanta fue la euforia por derrotarlo y convertirse en el segundo ruso en batir a Nadal sobre arcilla (primero desde Igor Andreev en Valencia 2005), que se arrodilló como si hubiera ganado un título. “He jugado contra un gran jugador. Uno de los mejores del mundo desde el fondo”, reconoció Nadal.

El español ahora buscará reivindicarse la próxima semana en el ATP 500 de Barcelona, donde también es el máximo ganador en la historia del torneo. “Estoy cerca de jugar a un buen nivel de tenis. Tengo que corregir una serie de cosas que hoy han funcionado muy mal. Vamos a trabajar. Vamos a mejorar. No queda otra. Viene un mes por delante muy importante, sé cuáles son mis objetivos, y voy a trabajar para darme la mayor cantidad de opciones”.

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