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Carlos Moyà habla con Rafael Nadal durante un entrenamiento en el pasado Abierto de Australia.

Así Es La Cuarentena De Moyà

El ex No. 1 del mundo pasa los días de confinamiento en su casa de Palma de Mallorca

Este domingo, en pleno confinamiento por la epidemia del COVID-19, Carlos Moyà aprovechó para sentarse delante de la televisión a ver la final de Roland Garros 1998 recuperada por Teledeporte, que le ganó a Álex Corretja para sumar el único Grand Slam de su carrera.

El mallorquín, ex No. 1 del FedEx ATP Rankings y entrenador de Rafael Nadal, pasa los días en su casa de Palma de Mallorca con su familia, ayudando a los niños con las clases escolares, jugando con ellos y preparándose para cuando llegue el momento de volver a la competición.

“No suelo ver mis partidos”, reconoció Moyà. “Hoy he visto un poco más, pero tampoco tanto. Creo que no había visto más de dos o tres juegos de esa final en mi vida”, prosiguió el mallorquín. “Yo pensaba que el tenis no había cambiado tanto, pero sí… No sé si son las sensaciones”, añadió entre risas. “Nosotros hemos jugado con tenistas que están activos actualmente, e incluso hemos ganado algunos partidos. No digo que nuestro tenis fuese válido hoy en día, pero hemos competido con jugadores actuales. Lo veo ahora y…. vaya tenis que hacíamos”, bromeó.

Ese año, en 1998, se celebró la gran cita del fútbol en Francia, y fue el mismísimo Pelé el encargado de entregar la Copa de los Mosqueteros al ganador de Roland Garros.

“Aquel año se hizo el Mundial en Francia”, recordó Moyà. “Me acuerdo que fui a visitar a la selección brasileña donde estaban Ronaldo, Rivaldo… todos los grandes. El día de la final, en la ceremonia de trofeos, Pelé estaba allí, y me dio la copa de campeón, además de entregarnos unos balones con los que dimos unos toques”.

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La situación actual es la siguiente: desde hace casi 20 días, y al igual que la gran mayoría de la población, el ex No. 1 del FedEx ATP Rankings está recluido en su casa de Palma de Mallorca, junto al resto de su familia.

“Estamos metidos en casa, pasando mucho tiempo juntos”, dijo Moyà. “Se van pasando rápido los días con los deberes de los niños entre semana. Dan clases por internet. La mayor va sola, pero los pequeños necesitan más ayuda. Así que nos divertimos”, aseguró. “Ellos juegan mucho juntos. Tenemos jardín en casa y salen a tomar el aire, a divertirse. Y luego, nosotros jugamos bastante con ellos, les hago circuitos en el jardín. Vienen al gimnasio conmigo…”.

A Moyà, como todos, le cuesta especialmente el distanciamiento social por el hecho de no poder ver a sus seres queridos, especialmente a sus padres.

“Lo que peor llevo es no ver a la gente, a mis padres”, confesó el campeón de un grande. “También no poder salir, ir con la bici a dar una vuelta… No hacer el día a día normal”, siguió. “Pero estar en casa también viene bien. Pasamos mucho tiempo con los niños y te abstraes un poco del ritmo diario. Lo único positivo de todo esto es que estamos pasando mucho tiempo juntos”.

Hasta hace unos días, todo era normalidad. Moyà se volvió de Acapulco después de que Nadal hubiese conquistado el título en el Abierto Mexicano Telcel, poniendo rumbo a Indian Wells, para jugar el BNP Paribas Open. Sin embargo, todo cambió de repente.

“Me volví de Acapulco y Rafa se quedó allí”, explicó Moyà. “Fue una sorpresa que cancelaran Indian Wells. Fue una especie de aviso de lo que vendría. De un día para otro, se derrumbó todo hasta llegar a lo de ahora”, continuó. “Creo que es lo normal, aunque poca gente lo esperaba. Se está haciendo lo adecuado”.

Mientras Moyà está en su casa siguiendo el confinamiento, Nadal sigue en la suya haciendo lo propio, aunque el técnico balear le está dejando bastante espacio a su pupilo.

“Le estoy dejando bastante a su bola”, reconoció. “Tenemos contacto, pero no hay mucho que hacer en cuanto a trabajo. Él está haciendo físico, manteniéndose. No lleva muy bien no salir de su casa porque es muy activo”, añadió sobre el No. 2 del mundo, que hasta ahora había disputado tres eventos en 2020.

“El inicio no había sido malo”, analizó Moyà. “Rafa llegó un poco cansado a la ATP Cup, pero aún así estuvo en la final. Notó algo de fatiga mental en Melbourne, en el Abierto de Australia”, continuó. “Fue de menos a más durante el torneo, y pudo haberle ganado a Thiem en cuartos de final, aunque estuvo más acertado e inspirado, incluso estuvo cerca de ganar el título. Luego fuimos a Acapulco y jugó un buen tenis en unas condiciones que se le dan bastante bien. Estaba preparado para Indian Wells, pero no pudo ser”.

“Nadie podía haber pensado en la situación actual en enero. Estábamos con los incendios en Australia, y ahora esto lo ha superado todo. Recuerdo que a la vuelta de Melbourne, en el aeropuerto de Dubái, ya estaban todos los trabajadores con mascarillas. Ahora lo más importante es que esto se solucione cuanto antes y que todo vuelva a la normalidad”.