© Rafa Nadal Academy by Movistar

Rafael Nadal alcanzó la final en el pasado Abierto de Australia.

Nadal, A Por Una Solución Extra

Tras caer en la final del Abierto de Australia, el español ya prepara Acapulco e Indian Wells

En la derrota, Rafael Nadal habla claro.

“Hoy he jugado ante alguien que ha sido mejor que yo”. “No hay táctica posible cuando el rival está siendo bastante superior”. “He conseguido muchas remontadas en mi carrera, pero terminar ganando el partido me parecía algo muy lejano, había mucha diferencia entre los dos”.

Las frases resumen la final del Abierto de Australia, que hace unos días coronó a Novak Djokovic campeón del torneo por séptima vez (más que nadie en la historia) y le acercó peligrosamente al número de grandes de Nadal (15 a 17) tras superar los 14 de Pete Sampras para quedarse en solitario con la tercera plaza de la clasificación que mide al mejor de todos los tiempos. El partido, gobernado por el serbio de una manera impresionante, dejó una consecuencia evidente: la necesidad de dar un paso al frente para competir ante un rival de la máxima exigencia, como es el caso de Djokovic.

“Que nadie se engañe”, se arrancó el número dos del mundo, “mis expectativas son ganar. No puedo decir que no vengo a ganar, venga de la manera que venga”, añadió el español esa noche en Melbourne. “Una vez que he perdido, tampoco puedo engañarme. No me puedo ir más triste de la cuenta. Soy el primero que tengo mis exigencias personales, pero hoy no es el día para ser crítico conmigo mismo”, prosiguió el tenista. “He hecho muchas cosas bien. He jugado a un nivel muy alto durante dos semanas. Esta noche me he encontrado con un jugador mejor que yo, y no hay que esconderlo”.

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Para explicar la derrota, Nadal comparó lo que sucedería si un maratoniano profesional sale a correr con un aficionado que suele hacer 10 kilómetros tres veces a la semana. ¿Qué ocurriría? Pues que por muy bien preparado mentalmente que estuviese el segundo, por muy bueno que fuese de cabeza, las piernas no le alcanzarían para aguantar el ritmo del primero, lógicamente más rápido, y terminaría acabando la carrera solo, desfondado y a mucha distancia de su compañero.

“No he tenido la capacidad de buscar una solución extra a lo que el partido me llevaba, que era la excelencia total de su juego”, razonó Nadal. “Para competir al nivel que él me ha exigido necesitaba un extra de físico, de velocidad y de recuperación de bolas para hacerle sentir que esos golpes maravillosos tenían una respuesta. He tenido un juego brillante en muchos aspectos durante estos días, pero la defensa y la recuperación no las he puesto en práctica porque no ha hecho falta, y hoy son dos cosas que he echado de menos”, insistió. “Por eso, si volviera atrás sabiendo que él jugaría como lo ha hecho, probablemente poco hubiera cambiado con lo que yo tenía esta noche”.

El mensaje de Nadal, por supuesto, se dirigió en una dirección clara: hay que seguir trabajando lo que ha salido muy bien, pero sobre todo mejorar lo otro que no he podido poner en práctica.

Con esa idea en la cabeza, el número dos mundial se tomó unos días tras el Abierto de Australia y regresó a los entrenamientos en la Rafa Nadal Academy by Movistar de Manacor con un el objetivo de prepararse a conciencia para el test de Djokovic, al que se encontrará en el BNP Paribas Open, el primer Masters 1000 del año. Antes, sin embargo, Nadal viajará a Acapulco para jugar un torneo que ha ganado dos veces en su carrera, y que el año pasado se perdió en el último momento tras sufrir una recaída de su lesión en el psoas-ilíaco de la pierna derecha.

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