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Roger Federer y Rafael Nadal disputaron tres finales seguidas en Wimbledon entre 2006 y 2008.

“Es Una De Las Finales Más Emocionantes De La Historia”

Francis Roig revive el Nadal vs Federer en Wimbledon 2008

¿Cuál es el mejor partido de todos los tiempos? Es un debate tan extenso que es imposible simplificarlo en un solo artículo. Cada época ha marcado diferentes hitos, récords y momentos inolvidables, y es prácticamente imposible destacar un partido por encima del resto. Eso sí, de lo que no cabe duda, es que la final que protagonizaron Rafael Nadal y Roger Federer en Wimbledon 2008 ocupa un lugar muy especial de la historia de este deporte.

“El nivel fue altísimo, pero es difícil valorar épocas diferentes”, asegura Francis Roig a ATPTour.com. La del actual entrenador del español es una afirmación compartida por cualquier aficionado que haya visto aquel mágico duelo. “Fue muy emocionante, muy bonita. Si no es el mejor partido a nivel de tenis que se podría ver, en cuanto a emoción seguro que es de los mejores de la historia por todo lo que conllevó: la hora a la que terminó, los flashes, el parón, los match points…”.

Todos esos ingredientes conjugados en la Catedral del tenis hacen que el desenlace de aquel 6 de julio de 2008 sea ya parte de la leyenda. El español se enfrentaba por tercera vez consecutiva al No. 1 del mundo y defensor de la corona en la final de Wimbledon. El resultado siempre había sido favorable al suizo en las ediciones anteriores. Pero esta vez algo fue diferente y eso que Federer estuvo cerca de cambiar el destino. Nadal se impuso después de cuatro horas y 48 minutos por 6-4, 6-4, 6-7(5), 6-7(8), 9-7.

“Evidentemente fue un punto de inflexión”, continúa analizando Roig. “Había jugado dos finales antes. En la primera tuvo menos chances [2006], pero la segunda creo que fue bastante más igualada [2007]. Luego jugaron una tercera final y ganarla, supuso un antes y un después. Derrotar a Federer en Wimbledon, además en un final, lo dice todo”.

Por su parte, el campeón de 2008 lo tiene claro: “Es uno de los grandes partidos de mi carrera, sin ninguna duda”. Es la aseveración de Nadal en un reciente reportaje emitido en #Vamos. “Venía de perder dos finales. Para mí era un gran objetivo y un sueño ganar Wimbledon. Había tenido 2 puntos de partido, uno de ellos con mi saque, y con una bola de derecha a media pista que era cómoda para haber hecho un poco más. Hice lo mínimo, asegurando, pero pasar la pelota al otro lado no basta cuando juegas contra Federer. Se sacó un passing espectacular y nos fuimos al quinto set”.

En ese quinto set, al todo o nada, es donde Roig incide como momento clave de esa final. Nadal ya sabía lo que era ganar un Grand Slam. No obstante, había levantado la Copa de los Mosqueteros en cuatro ocasiones (2005-08) y muchas veces Federer había sido su rival en la última ronda. Sin embargo, nunca había estado tan cerca de conquistar Wimbledon como en aquel cuarto set de la final de 2008.

“Cuando pierde la oportunidad de cerrar el partido y se va al vestuario –yo no estaba allí– en lugar de estar hundido, dice que él no va a perder el partido, si acaso Roger lo iba ganaría”, revela Roig sobre ese momento determinante. Haber dejado escapar los puntos de partido no minaron la confianza del español. “Rafa estaba con la actitud de ganar y eso tranquilizó al equipo. Esto fue un momento importante. Al final los partidos hasta que no se cierran, no terminan”.

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Y cuando caía la noche en Londres, una derecha del suizo que terminó en la red, concedía el punto definitivo a Nadal. Tendido en la hierba, con los brazos y las piernas abiertas en la Centre Court, el balear respiraba por fin aliviado. La Copa de Wimbledon, por fin, era suya. “Era un reto muy importante. Creo que le ayudó mucho para creer que en Wimbledon podía hacer grandes cosas como ha demostrado”, señala Roig.

Nadal ya sabía lo que era ganar a Federer en tierra batida, en pista dura y, ahora, también en hierba. Más allá de los significativo de la victoria, el coach de Nadal se queda con otro partido como partido clave en la rivalidad. “Es difícil escoger un partido. El primero que jugó con él cuando tenía 17 años en Miami y le gana, creo que es importante. Cuando te enfrentas a un jugador que teóricamente tiene que ganar al ser No. 1 del mundo y la primera vez que te enfrentas haces un gran partido y ganas, da muchos ánimos a que las siguientes veces creas que puedes ganar”.

Así es la reconstrucción de uno de los grandes relatos de la historia del tenis, doce años después de una cita memorable.