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Nicolás Almagro puso punto final a su carrera profesional en el Challenger de Murcia.

El Gran Adiós De Almagro

El español cierra una gran carrera profesional en el circuito.

El revés a una mano era un martillo imponente. La potencia de sus golpes, suprema desde ambos flancos, un elemento difícil de controlar. Y el fuego de su interior, incontrolable por momentos, el motor de un talento que contagió a gran parte de la afición. Nicolás Almagro puso punto final a una gran carrera en el ATP Tour desde la discreción, refugiándose en su Murcia natal después de deslumbrar a medio mundo. El español, una pieza clave en el vestuario masculino, cierra una etapa de 16 años en el circuito profesional.

“He intentado volver hasta el último momento pero no ha podido ser”, reconoce en declaraciones exclusivas a ATPTour.com. “La rodilla no me respondía. Lo único que quedaba era echarse a un lado para que el cuerpo no siga sufriendo y poder tener una vida lo más sana posible después de la carrera deportiva”.

Hablar de Nico es hacerlo de una figura esencial en el tenis moderno. Con 13 títulos ATP a su espalda, el No. 9 mundial como cima y un balance con cerca de 400 victorias profesionales en las piernas (397-278), Almagro ha dejado un legado imborrable en el tenis masculino. El murciano, que ha lidiado con una molesta fascitis plantar e intervenciones en su rodilla izquierda tras una vida dedicada al deporte, se marcha con una seguridad en la mente: haber dado cuanto era posible por realizar sus sueños.

Almagro

“Ha sido muy bonito. Creo que competir en la que quizá sea la época dorada del tenis mundial. He estado luchando de tú a tú con grandísimos jugadores, en todo tipo de superficies y especialmente sobre tierra batida. Me quiero quedar con eso”, valora Almagro. “Decir cualquier cosa más sería maquillar y no voy a ser yo el que lo haga. Puedo valorar lo que he conseguido. He tenido una carrera exitosa y me siento un privilegiado por haber podido competir con los jugadores que lo he hecho. Por encima de todo, me quedo con la calidad humana de todas las personas que han hecho posible este sueño se pudiera hacer realidad”.

El español tuvo la despedida que buscaba en su propio hogar. Lejos de perseguir un adiós mediático, Nico se rodeó de su gente más cercana, dando los últimos pasos en el ATP Challenger de Murcia. Con la ilusión de decir adiós ante la gente que le vio crecer y acercarse a sus sueños.

“La despedida en Murcia ha sido algo muy bonito”, reconoce. “Era consciente de que no podía luchar de tú a tú ante ningún jugador. Al final, lo que quería era acabar la carrera rodeado por mi gente, acompañado por mi familia y mis amigos. Con la gente que me ha apoyado y querido durante tantos años. Al final, el resultado era lo de menos. Lo principal era poder dedicar unos últimos golpes a todas las personas que han creído en mí y que me han apoyado. Con eso me quiero quedar”.

Un jugador con un temperamento total, logró lanzarse en los torneos más grandes del circuito. Cuatro presencias en cuartos de final de Grand Slam, tres de ellas sobre la arcilla de Roland Garros, destacan en un palmarés plagado de momentos de gloria.

“He intentado tener la mejor carrera posible. Al final todos luchamos por conseguir el mayor número de victorias posibles. Gracias a Dios he tenido la fortuna de tener una carrera bastante exitosa. ¿Podía haberlo sido más? Sí. ¿Menos? Creo que también. Al final lo normal sería que no fuera tan exitosa. Siempre que he podido he dado lo mejor de mí dentro de una pista de tenis. Me voy con la cabeza bien alta, sabiendo que di cuanto tenía y que no puedo reprocharme nada”.

¿Cómo será el recuerdo de Almagro? ¿Qué valorará quien mire atrás y observe la figura del español?

“Espero que me recuerden como un jugador luchador, que cada vez que saltó a una pista de tenis intentaba divertir y pasárselo bien. Es verdad que tengo un carácter un poco peculiar pero quien me ha conocido fuera de la pista sabe que soy muy sincero. Digo las cosas tal cual las pienso y eso a veces me juega malas pasadas. Por mi forma de ser entiendo que al que gusto, gusto mucho, y al que no agrado, le agrado muy poco. Siempre respetaré la opinión de los demás”.

La carrera de Almagro fue tan extensa que destacar un momento es imposible en la mente del español, un hombre que prefiere disfrutar del viaje recorrido como un todo.

“Al final quedarme con un momentos de 16 años de carrera sería menos preciar muchos momentos bonitos que me han pasado. Me puedo quedar con el bonito camino recorrido para tener la carrera que he tenido. Eso creo que es lo más importante de todo. Todos los títulos hacen mucha ilusión. He tenido la suerte de ganar 13 títulos y jugar otras 10 finales. Elegir uno sería hacer de menos a 12 torneos y hacer eso sería una locura.

Protagonista en una época de jugadores históricos, Almagro tiene claros sus adversarios más duros. Al menos, aquellos que dejaron una huella destacada en su memoria.

“A mí se me atragantó David [Ferrer] durante mucho tiempo. Pero probablemente el más duro que haya enfrentado haya sido Roger Federer. Era un jugador que parecía que en algunos momentos se le podía atacar pero a la vez era inexpugnable. Ha sido increíble porque para mí es el mejor de la historia”, destaca Almagro, que se lleva consigo una importante lección del mundo del tenis.

“El deporte es como la vida. Hay que ir solucionando problemas día a día. Hay que reinventarse para mejorar. Si tienes una mente cerrada, no para”, señala Almagro. “No te espera y hay que ir muy rápido. Debes subirte al tren e ir solucionando problemas a toda velocidad”.

Ahora, y con la carrera deportiva ya a la espalda, nuevas ilusiones se abren para Almagro, convencido de seguir ligado al mundo de la raqueta.

“Soy director de La Manga Club. Es un lugar increíble. Ayuda también a la ATP para que los jugadores que quieran entrenar lo puedan hacer cerca de casa. Creo que es una oportunidad impensable hace un tiempo. Ahora es realidad para poder reinveintarme, para poder aprender muchas cosas y estoy ilusionado con ello. Intentaré tener el máximo éxito posible como hice en mi carrera”, indica el murciano, ilusionado con la idea de sentarse en los banquillos.

“El día de mañana creo que sí. Al final son muchos años dentro de las pistas. Decir el tiempo en que me gustaría estar fuera sería difícil. Hay que ir valorando las ofertas, viendo cosas y cuando crea que estoy preparado para dar ese paso lo daré. Lucharé para poder trabajar al máximo con el jugador que me elija”.

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