© Alex Smith/New York Open

Guillermo García López celebra su clasificación para los primeros cuartos de final de la temporada en el New York Open 2019.

García López Recupera Su Identidad

A sus 35 años el español mantiene la ilusión junto a su entrenador de toda la vida

Hay caminos que pase lo que pase están destinados a encontrarse. Y ese es el caso de Guillermo García López y su entrenador Juan Manuel Esparcia, tras una vida vinculada de una manera u otra en la formación, crecimiento y profesionalismo del jugador que ya está en cuartos de final del New York Open. A sus 35 años, el español ha recurrido a quien mejor lo conoce desde el box para tratar de regresar al lugar del Ranking ATP que su tenis merece.

El inicio de su relación se remonta a los primeros años en los que García López empuñó la raqueta en el Club de Tenis Albacete bajo la enseñanza de su padre. Ya entonces Esparcia fue supervisando en cierto modo su crecimiento, resolviendo algunas dudas y aportando opiniones para tomar importantes decisiones en la carrera del jugador desde su etapa alevín. No obstante, es una de las personas determinantes para que el de La Roda viajase a Barcelona para continuar su formación tenística.

"Cuando Guillermo fue subcampeón de España en categoría alevín, le ofrecieron ir a Madrid, donde estaba yo, o a Barcelona. En ese momento, aun sabiendo que Madrid era la opción más cercana, me veía muy joven y sin jugadores de su edad y nivel allí, así que no me atreví a que viniese. Sentía que Barcelona era un destino mejor y allí estuvo hasta los 18 años", explica a ATPTour.com sobre los orígenes de su pupilo.

Durante todos los años en Cataluña, mantuvieron contacto cercano. Y cuando García López puso punto final a su etapa en Barcelona al alcanzar la mayoría de edad, la opinión del entrenador manchego volvió a tomar un peso determinante en su destino. "Pensamos que Estados Unidos podía ser una opción interesante e incluso llegué a hablar con alguna universidad americana, pero él pidió intentarlo en casa. Así que tuve la primera conversación con Antonio Martínez Cascales y le conté que quería que fuese a Villena, porque entendía que podía ser una opción muy buena. Finalmente, su padre cerró aquel acuerdo".

En Villena (Alicante) estaba la Academia de Juan Carlos Ferrero, donde además del No. 1 del Ranking ATP se entrenaban otros talentos de futuro y jugadores asentados en el circuito profesional. "Se hizo un trabajo excepcional con Guillermo. Pasó de ser un jugador que estaba un poco desmarcado de su nivel a estar Top 100 en 18 meses", reconoce Esparcia sobre los cuatro años que García López pasó allí. Hasta que el destino los unió definitivamente a finales del año 2007, cuando el jugador quiso que quien siempre había estado en la sombra pasara a dirigir su carrera.

"Tuvimos unos años muy buenos. Él estaba No. 107 del mundo cuando empezamos en el circuito y fue progresando hasta que llegó al No. 23, que es su mejor ranking (21 de febrero de 2011). Pero por circunstancias decidimos separar nuestros caminos esa misma temporada", continúa el relato. Sin embargo este curso, ocho años después de abandonar el banquillo de García López, ha vuelto en unas condiciones similares a las de 2007 aunque con ciertos matices.

Ver perfil ATP de Guillermo García López

"La primera gran diferencia que hay es que Guillermo tiene ahora 35 años y por lo tanto mucha más experiencia", indica Esparcia. "Emocionalmente es más maduro. Creo que la tranquilidad es la gran diferencia respecto a 2011, donde quizás al estar No. 23 del mundo tenía un estrés adicional de querer mantener el Top 30 y estar un poco más arriba. Aunque Guillermo siempre que trabajó conmigo fue muy receptivo y muy centrado, ahora me lo encuentro más tranquilo y con las cosas más claras. Me he encontrado un jugador con mucha ilusión de seguir manteniéndose en este nivel, de hacerlo bien y seguir mejorando".

El de La Roda, que cumplirá 36 años el próximo 4 de junio, se encuentra a unos pocos pasos del Top 100. Eso sí, su tenis sigue demostrando que es superior a lo que dicta su ranking. En el Qatar ExxonMobil Open de Doha avanzó hasta la segunda ronda (p. ante Bautista Agut) tras pasar la fase previa, mientras que en el Apia International Sydney repitió resultado (p. ante Schwartzman) también superando la clasificación. En febrero ya ha firmado sus primeros cuartos de final ATP del año.

"Nos marcamos al principio de la temporada objetivos emocionales y tenísticos. Respecto a los primeros, hay que marcar una serie de objetivos que lo mantengan motivado para que confíe en que todavía puede seguir creciendo independientemente de la edad que tenga. A nivel tenístico, hacemos algunos ajustes en su juego, que se pueden adaptar a las circunstancias que él tiene y que exige hoy el circuito", explica Esparcia, la cúspide de un equipo en el que también trabajan otros tres profesionales: dos preparadores físicos y un fisioterapeuta.

"Físicamente otro objetivo es trabajar a conciencia su físico para tener más estabilidad. Hay que hacer las cosas en conjunto con todo el equipo, coordinar al grupo para que todos vayamos en la misma dirección y todos aportemos los conocimientos en beneficio de Guillermo", cierra sobre un jugador que acumula ya 17 temporadas como profesional.

El manchego tiene claro que la edad es sólo un número y que su tenis aún tiene muchos capítulos por escribir en el ATP Tour. Eso sí, para ello se ha reforzado de su círculo más cercano. Para esta temporada, García López ha recuperado su identidad.

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