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Andrés Gimeno besa el trofeo de campeón de Roland Garros 1972.

Obituario: Andrés Gimeno (1937-2019)

Fue uno de los grandes pioneros del tenis español.

Se marcha uno de los grandes pioneros del tenis español. El barcelonés Andrés Gimeno falleció este miércoles a los 82 años de edad tras una larga lucha contra un cáncer de páncreas, dejando un enorme vacío en el corazón del deporte de la raqueta. Un auténtico icono en la década de los 70, Gimeno se marcha como un auténtico ejemplo de valores en el mundo de la competición.

El campeón de Roland Garros 1972 pasa a la historia como uno de los grandes embajadores del tenis en España y como el campeón más veterano, con 34 años y 10 meses, del major parisino en la Era Abierta. Una auténtica leyenda con un legado que todavía pervive en el circuito.

Su nombre siempre quedará junto al de pioneros del deporte blanco como Manolo Santana o Manuel Orantes, auténtico propulsores del gran músculo español que el tenis disfruta en la actualidad.

Hijo de un entrenador de tenis, con apenas 17 años ya era campeón de España en categoría absoluta y una de las figuras con mayor proyección en la península ibérica. Un mérito enorme pese a competir sin una referencia nacional a la que imitar.

Con una complexión grande (1.85), una elegancia natural y una alopecia bien temprana, era un icono original entre sus compatriotas. Las columnas de la época describen a un perfil tan estilaos como genuino, un tenista alejado del carácter nacional y más bien dotado de una gama de golpes muy completa. Un artista del revés raso y la variedad de alturas. Unas virtudes que no pasaron desapercibidas.

En los años 60, una época amateur, se produjo el desarrollo del tenis profesional. El estadounidense Jack Kramer fue uno de los grandes impulsores de esta evolución y creó un circuito formado por grandes estrellas de la época. Una especie de tour de exhibición donde los mejores convivían en un dilema: recibían un premio económico por estas galas alrededor del mundo pero no podían participar en los torneos del circuito.

El talento de Gimeno no pasó por alto para este grupo y la oferta quedó sobre la mesa. Gimeno firmó un contrato profesional por 3 años a razón de 16.000$ por hora, con gastos de viaje y bonus al margen. Andrés se hizo profesional a los 23 años y no pudo competir en los campeonatos hasta 1968, cuando se desarrollaron los torneos ‘Open’ que abrieron la puerta a los profesionales.

En una carrera plagada de éxitos también destaca el título de dobles logrado en 1967 sobre la hierba de Wimbledon junto a Pancho Gonzales. En 1968 se aupó hasta la final del US Open formando pareja con Arthur Ashe. Después, en 1969, se convirtió en el primer español capaz de alcanzar la final del Abierto de Australia.

Gimeno puso punto final a su carrera profesional en 1973, a los 35 años de edad, siendo uno de los primeros ejemplos de gran veteranía en el circuito. Al cerrar el capítulo de la competición se mantuvo bien ligado al mundo de la raqueta, ejerciendo de comentarista en Televisión Española y redactando columnas en el diario Marca ya durante la década de los años novena.

Un año después de su retirada levantó el Club de Tenis Andrés Gimeno en la localidad barcelonesa de Castelldefels, dejando patente su voluntad por permanecer junto al deporte que le dio tantas alegrías. Un complejo deportivo que, a pesar de mantener únicamente un vínculo nominal con Andrés a día de hoy, sigue abierto más de cuatro décadas después de su apertura.

Su repercusión siempre fue internacional y muy valorada más allá de sus propias fronteras. Gimeno pasó a formar parte del Salón de la Fama del tenis en la temporada 2009, consagrando la importancia histórica de su figura en el deporte de la raqueta. Además, ese mismo año recibió la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo en el Consejo de Superior de Deportiva, la más alta distinción deportiva que se entrega en el Estado español.

Gimeno siempre fue muy querido por su bonhomía y en los momentos más complicados se vio arropado por la gran familia del tenis español. En la temporada 2011, mientras atravesaba una complicada situación económica, se realizó un partido de exhibición en el Palau Blaugrana destinado a recaudar fondos en su ayuda. Una cita a la que acudieron figuras como Rafael Nadal, David Ferrer, Alex Corretja, Tommy Robredo o Arantxa Sánchez-Vicario, entre otros.

El cariño se manifestó en el día de su adiós. Pocos le conocían como Santana, compañero de fatigas y confidencias. “Un señor en la pista y un talento inmenso”, así le definía el madrileño en palabras a la Agencia EFE. “Gran amigo, en eso fue el gran campeón en la vida. Andrés, amigo de sus amigos, estarás en mi vida hasta el día que me vaya yo. Hasta siempre”.

Pionero es una palabra que define a los más valientes. A aquellos que son capaces de abrirse un camino guiados por la ilusión y con las referencias justas. Gimeno creció en un deporte sin ídolos al alcance de la mano, sin huellas que seguir ni compatriotas a los que observar desde lo cercano. Pese a todas esas barreras logró triunfar en un deporte de eminente aroma anglosajón durante su época. Ahora, en el momento de su adiós, la grandeza de su obra queda más patente que nunca.

¡Hasta siempre, Andrés!

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