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Guido Pella y Roberto Bautista disputaron unos vibrantes cuartos de final en Wimbledon 2019.

Bautista Y Pella Por La Gloria: Cuando Wimbledon Habló Castellano

Español y argentino disputaron unos notables cuartos de final en 2019.

Cuando la Court 1 abrió la décima jornada de competición en Wimbledon, una instancia reservada a los más ávidos sobre césped, pocos podrían anticipar este partido en el orden de juego. Roberto Bautista y Guido Pella disputaron unos vibrantes cuartos de final en la edición de 2019 con un objetivo claro: situarse entre los cuatro jugadores más fuertes en el Grand Slam de hierba.

En un encuentro marcado por los nervios, finalmente decidido por 7-5, 6-4, 3-6, 6-3 en favor del español, hubo una palabra por encima de cualquier otra. Oportunidad. La posibilidad de instalarse en las semifinales del All England Club era una realidad majestuosa a ambos lados de la red, y ambos jugadores hicieron méritos suficientes para aspirar a ese sueño.

Si el español se plantó en los cuartos de final sin entregar una sola manga, toda una proeza dado lo incierto del césped, el argentino llegó a esa instancia apartando a dos antiguos subcampeones. Dos caminos marcados por la valentía y la ausencia de complejos en una superficie casi imposible de domar.

“Era una buena oportunidad para jugar unas semifinales de Wimbledon”, reconoció Bautista poco después de cerrar el encuentro. “Era una gran ocasión para ambos. Ha sido un partido muy, muy duro. Guido ha jugado un tenis increíble. No ha sido sencillo gestionar todas las emociones y superarlas para ganar el partido”.

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El español cerró dos primeros sets repletos de igualdad, marcando diferencias pequeñas a base de juego sólido y golpes rectos, bien atípicos en la escuela española. Su éxito en Londres tiene la fórmula en la infancia. Al emplear una raqueta más pesada de lo habitual, plomo en las manos de un niño, la incapacidad para liftar la pelota derivó en unos impactos más planos. Un atributo estupendo para el juego en Wimbledon.

“Me gusta pegar muy pronto a la pelota para ser sólido”, explicaba el castellonense. “He ido acumulando experiencia cada año sobre hierba y he aprendido los movimientos de esta superficie”.

Contra ese torrente tuvo que remar Pella, En una edición inolvidable, el argentino terminó de demostrar que puede aspirar a un lugar entre los más fuertes del vestuario. El de Bahía Blanca atravesó al canadiense Milos Raonic, finalista en 2016, y al sudafricano Kevin Anderson, subcampeón en 2018, para girar todos los focos sobre sí mismo.

“Es increíble cómo se vive en nuestro país los logros deportivos de todos sus deportistas”, reconoció Guido, desbordado por la atención generada. “Después del partido de cuarta ronda, no voy a decir que me desconcentré, pero fue difícil manejar toda esa presión más allá de toda la que yo me pongo”, explicó.

Tras no superar la tercera ronda en ninguna de sus apariciones previas, Pella se destapó con una actuación excepcional, saliendo del All England Club tan vacío como satisfecho. "Dejé absolutamente todo lo que tenía y no alcanzó. Realmente hoy estaba nervioso, cuando me tocó entrar a la cancha hubo momentos del partido que me ganó un poco la presión. Es experiencia”.

Con más de tres horas de batalla en las piernas, Roberto y Guido salieron de la cancha bajo una hermosa ovación. Vítores repletos de ‘vamos’ y aplausos para reconocer el mérito de dos jugadores que superaron sus límites en Londres.