© Peter Staples/ATP World Tour

Jaume Munar celebra un punto durante las Next Gen ATP Finals de Milán.

“Jaume Tiene Que Picar Piedra”

Hablan los entrenadores de Jaume Munar, el español más joven en el Top 100

El equipo de Jaume Munar se marcó un objetivo para 2018. Una meta que se ha superado con creces: irrumpir en el Top 100 del Ranking ATP y sobre todo, mantenerse. Como No. 81 del mundo, el mallorquín de 21 años ha cumplido con lo establecido (llegando hasta el No. 75 el 12 de noviembre) y además terminó el curso en las Next Gen ATP Finals, un evento que reúne a las ocho mejores raquetas de 21 años o menos.

En Milán, Munar alcanzó las semifinales y peleó en el partido por la tercera plaza, que finalmente fue para Andrey Rublev. En la ciudad italiana, ATPWorldTour.com charló con sus dos entrenadores -Pedro Clar y Tomeu Salvà- para conocer más a fondo al benjamín de los mejores españoles del circuito. Una conversación en la que la honestidad del equipo técnico fue el reflejo de los valores que provienen de la Rafa Nadal Academy by Movistar, donde Munar entrena durante el año y donde ambos entrenadores imparten clases cuando no viajan con el mallorquín.

“El objetivo se ha cumplido. Nos marcamos entrar en el Top 100, que era nuestra prioridad, y se ha conseguido. Si Jaume hubiera subido más, mucho mejor, pero la sensación es muy positiva porque ha sido un gran año”, valoró Clar de entrada.

“Jaume tiene el ranking que tiene y su gran mérito es la competitividad”, radiografió después Salvà. “Tenísticamente ha mejorado mucho, pero tiene un margen de mejora muy grande. Si él quiere aspirar a estar entre los mejores del mundo o plantearse acabar dentro del Top 50, tiene que mejorar mucho a nivel técnico. Eso es una realidad y no queremos engañar a nadie”, continuó Salvà.

“Para dar un paso adelante, la competitividad no será suficiente y jugar cada punto no será suficiente. Él es consciente y lo tiene presente. Es un chico muy inteligente, muy espabilado, pero cuando cada día te dicen que eres Superman, debes tener a alguien detrás que te ponga de pies en el suelo”.

“Munar

Todo el equipo de Munar actúa como peso en los pies del mallorquín. Aunque el jugador sea consciente de su margen de mejora y también de sus virtudes, su equipo debe recordarle una máxima: tiene que picar piedra. “No es un Tiafoe o Shapovalov”, explica Salvà. “Tú los ves y dices: ‘qué potencial tienen’. En su momento de maduración puedes llegar a decir que serán Top 10 o incluso No. 1. En el caso de Jaume no es así. Él tiene que picar piedra. Es otro tipo de jugador”.

¿Y qué hace diferente a Munar del resto?

“Lo competitivo que es”, responde sin titubear Salvà. “A diferencia del resto de jugadores de la generación que viene, a nivel tenístico todos lo hacen muy bien pero a nivel mental no lo hacen tan bien. Jaume eso lo tiene. Vaya bien o mal, sabe sufrir, pelear en el barro con buenas o malas sensaciones… Pero él siempre está. En cada punto. Siempre con margen de mejora, está claro”.

“Luego tiene una cosa muy clara: el tenis es su vida. Le pone la máxima dedicación. Escucha, prueba; Falla, prueba de nuevo; Se equivoca, vuelve a probar”.

El propio Munar explicó en su momento que este 2018 ha sido un año en el que ha aprendido mucho, sobre todo, a saber escuchar. Especialmente a sus entrenadores.

“A Jaume le costaba mucho escuchar cuando era pequeño”, confiesa Salvà. “Yo lo entrené antes de que se fuera a Barcelona y era un ‘nano’ muy apasionado del deporte, muy competitivo… pero se pensaba -y aún tiene secuelas de ello- que lo sabía todo”.

“Tenía un ego bastante grande y creo que en Barcelona le pasó lo mismo. Tuvo unos años muy buenos y los resultados fueron muy positivos pero luego tuvo un susto: Un momento de decirse ‘No soy tan bueno como pensaba ni tan bueno como la gente me decía’. Tocó con los pies en la tierra y regresó a casa”.

“Lo que le hacía falta era volver a su tierra, estar cerca de su familia y tener un entorno que le ayude. Además él mismo se dio cuenta que la carrera profesional no es tan fácil como se pensaba. Abrió un poco más la mente a nivel de humildad, de escuchar a los entrenadores y eso ha sido muy positivo”.

“A principios de año e incluso antes de Roland Garros, le seguía costando el escuchar”, reconoce Clar. “Los momentos que no tenía muy buenos, a veces hablaba más de la cuenta, no se controlaba tanto… A partir de Roland Garros hizo un cambio y eso se notó muchísimo en los resultados. Acepta mucho más cuando las cosas no le salen bien y al final está mucho más tranquilo y toma mejores decisiones.

Una de las satisfacciones más grandes que han tenido Pedro Clar y Tomeu Salvà ha sido ver cómo su pupilo es un ejemplo a seguir en la Rafa Nadal Academy by Movistar. “Jaume representa muy bien los valores de la academia”, reconoce Tomeu. “Es muy trabajador: en pista, en físico… Es respetuoso con los entrenadores, respetuoso con los niños y es muy colaborador con todo lo que se pueda hacer con los niños de la academia”.

“Es muy positivo para la gente que está en la academia y va muy bien porque tienes el espejo grande que es Rafa [Nadal] pero también un espejo más pequeño y más realista en Jaume. En él ven más la realidad. Rafa les queda muy lejos pero si ven a Jaume, ven que tiene muchas cosas a mejorar y aún así está donde de está. Eso anima mucho cuando estás en la etapa de formación y da mucha fuerza a todos los niños”.

Para seguir creciendo, Munar no podría estar en mejores manos. El mallorquín arrancó ayer mismo la pretemporada y su primer torneo del año será en Pune.

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