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Rafael Nadal con el trofeo de campeón en Roland Garros 2005.

El “Equivocado” Pensamiento De Nadal Tras Ganar Roland Garros 2005

Rafael Nadal habla sobre su primera victoria en un Grand Slam

Acababa de cumplir 19 años tan solo dos días antes de estrenarse en una final de Grand Slam. Rafael Nadal derrotó el 5 de junio de 2005 al argentino Mariano Puerta por 6-7(6), 6-3, 6-1, 7-5 para convertirse en el primer jugador en ganar el trofeo en París en su debut desde que Mats Wilander lo había hecho en 1982 y octavo español en levantar la Copa de los Mosqueteros.

Pero lo cierto es que a pesar de su juventud e inexperiencia en el Grand Slam sobre tierra batida, su candidatura a la corona estaba presente tras ganar las semanas anteriores los torneos de Montecarlo, Barcelona y Roma. “Cuando llegué a Roland Garros por primera vez en 2005, como siempre voy partido a partido, pero era consciente de que si conseguía jugar al mismo nivel que había jugado los torneos anteriores podía tener una posibilidad”, reconoce el manacorí en declaraciones al canal oficial del torneo.

“Tenía la energía de sobra, la inconsciencia de cuando uno es muy joven y evidentemente era capaz de conseguir llegar a pelotas importantes, que eran muy difíciles, y devolverlas siempre con fuerza, con intensidad y jugar con una pasión muy grande”, se define el cuarto cabeza de serie en aquella edición de 2005. Antes de alzar el trofeo había sido capaz de tumbar al No. 1 Roger Federer en semifinales. “Creo fue un muy buen partido. La final fue un partido complicado, pero físicamente me sentía increíble y tenísticamente estaba con mucha confianza porque había ganado todos los torneos anteriores. Eso me daba tranquilidad y confianza”.

Nadal partió esa temporada con un título en su palmarés desde el No. 51 del FedEx Ranking ATP. Pero pronto dejó claro que su raqueta estaba llamada a lograr grandes cosas. Tanto que entre febrero y mayo acumuló cinco títulos en tierra batida antes de aterrizar en la capital francesa. “Todo pasó muy rápido. Pasé de estar el No. 50 del mundo a estar luchando por ganar Roland Garros en dos meses. Creo que mi cabeza todo eso lo asimiló bien, con tranquilidad. Creo que había recibido la educación adecuada como para estar preparado para si algo así ocurría. Lo acepté todo con normalidad y creo que eso fue una de las claves de poder continuar con la misma intensidad de trabajo, de ilusión y motivación”.

Ese domingo 5 de junio, después de que Zinedine Zidane le entregara el trofeo, el español respiró de alivio. “Cuando gané mi primer Roland Garros en 2005, pensé en aquel momento que ya había conseguido lo máximo que podía en mi carrera. Ahora, voy a estar tranquilo, voy a competir el resto de mi carrera con más tranquilidad”, revela el balear. “Pero era un pensamiento completamente equivocado. Pasan los años y en todos estás con nervios, en todos quieres competir bien, quieres tener opciones de seguir ganando y sinceramente la tranquilidad que yo creía que me daría ganar ese Roland Garros, te la da momentáneamente”.

Aún sin saberlo, repetiría aquella acción de abrazar la Copa de los Mosqueteros hasta en doce ocasiones, una cifra que nadie jamás había podido firmar en un mismo torneo. “Cuando uno gana es más fácil seguir ganando, porque tiene la tranquilidad, la confianza y la energía. Roland Garros durante mi carrera ha sido importante para todo, para ganar en pista rápida, en hierba, en cualquier lugar”. Y fue en París donde Nadal construyó la confianza para ser un jugador de leyenda.

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