© Julian Finney/Getty Images

La Philippe Chatrier estrena su techo retráctil en esta edición de Roland Garros.

Un Torneo De Otra Tierra

Los jugadores ATP Tour explican qué medidas adoptan en esta atípica gira de arcilla

Esta edición de Roland Garros es especial por muchas razones. El cambio de fecha en el calendario hasta otoño, obligado por la pandemia por COVID-19, trae consigo unas condiciones atípicas a cualquier otra edición en la que se disputó el torneo en París. Las bajas temperaturas, la lluvia, una nueva pelota o el techo de la pista central Philippe Chatrier son algunas de las grandes novedades.

Todas estas circunstancias implican una serie de cambio en las sensaciones de los jugadores a la hora de golpear la pelota. Las pistas están más lentas y la bola más pesada. ¿Qué hacer, entonces, en una situación diferente a la que están acostumbrados a encontrar en Roland Garros en los meses de mayo y junio? Rafael Nadal, Roberto Bautista Agut, Pablo Carreño Busta o Cristian Garín hablan sobre sus preferencias.

“Lo primero que hice fue bajar un poco la tensión del cordaje, para que no sufra tanto la muñeca, ya que al cambiar de pista dura a tierra tan rápido he tenido alguna molestia”, reconoce Pablo Carreño sobre la adaptación a la arcilla francesa. No es el único que ha tomado esta medida. También la comparte su rival en tercera ronda, Roberto Bautista: “He tenido que bajar un poco la tensión, jugar un poco más blando de lo normal”.

Una vez ajustada la tensión de las cuerdas a las nuevas características en el polvo de ladrillo, han adoptado otras medidas dentro de la pista. “Durante los partidos intento jugar más cerca de la línea, también he usado mucho la dejada. Normalmente suelo devolver un poco más atrás, pero ahora me acerco un poco más a la línea”, admite Garín sobre su colocación en la pista.

“En mi caso, trato de jugar agresivo y atravesar mucho la bola porque si no, no corre o no camina”, explica Bautista sobre su juego de fondo, mientras que Carreño es más pragmático. “Estoy jugando como siento. Juego como estoy entrenando, el nivel está siendo bueno, así que seguiré jugando sin pensar si tengo que tirar más para arriba, hacer más dejadas o jugar más atrás”.

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En el saque también hay pequeñas diferencias. “Las diferencias las noto sobre todo en el saque”, señala Carballés Baena. “Cuando quieres sacar fuerte con el plano, cuesta. Estoy buscando hacer un primero-segundo, buscar más porcentaje y no fallar tanto primero”. En este sentido, Garín comparte las impresiones del español. “Intento jugar más con primer saque, porque la pelota está muy pesada y requiere mucho desgaste generar”.

Mientras que Nadal, que ya ha tenido la oportunidad de probar la pista cerrada bajo el techo de la Philippe Chatrier también comparte sus sensaciones. “No hay viento. El sonido es un poco diferente, es una pista muy grande. El techo está muy arriba. No es comparable a un indoor como París-Bercy u otros torneos como fue la Copa Davis en Madrid. Es diferente la sensación. Entra un poco de aire por los lados, es una sensación distinta”.

Lo cierto es que las condiciones son atípicas para todos y el que mejor sepa adaptarse a esta nueva normalidad sobre tierra batida será el que levante la Copa de los Mosqueteros el próximo domingo 11 de octubre.