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Rafael Nadal debuta este martes en Roland Garros ante Alexei Popyrin.

Carlos Moyà: “Roma Ha Marcado Un Antes Y Un Después”

El entrenador mallorquín analiza cómo llega Nadal a Roland Garros

Rafael Nadal llegará a su estreno en Roland Garros listo para enfrentarse a la conquista de una nueva Copa de los Mosqueteros.

Eso asegura Carlos Moyà (Mallorca, España; 1976) en esta entrevista con ATP Tour antes de que el No. 3 del FedEx ATP Ranking inicie contra Alexei Popyrin el asalto a un título que le colocaría como el tenista con más torneos del Grand Slam (21).

Moyà, sin embargo, no se olvida del camino recorrido: para llegar a esta situación, Nadal ha tenido que superar una gira de tierra batida complicada desde el arranque, marcada por la derrota ante Andrey Rublev en los cuartos de final del Rolex Monte-Carlo Masters.

¿Cómo está Nadal?
Llega muy bien. Hemos combinado partidos con entrenamientos más específicos, como solemos hacer casi siempre. La preparación ha sido buena, pero Roma ha marcado un antes y un después, sobre todo desde el encuentro con Shapovalov.

¿Por qué?
Porque hasta ese momento había tenido dudas, alternando días mejores con otros peores, inseguridades… Desde que ganó, dio un paso adelante y encontró la regularidad que estaba buscando. Estoy seguro de que todavía se puede ver una mejor versión de Rafa, la que está teniendo en los entrenamientos. Ahora se trata de que pueda jugar a ese nivel en la competición.

¿Hizo clic al ganarle a Shapovalov?
Él se había preparado muy bien para la gira de tierra y nos cogió un poco por sorpresa el partido ante Rublev. No por la derrota, por su forma de jugar. Ese encuentro le lastró bastante, aunque luego consiguiese seguir ganando. No veíamos al mismo Nadal de antes de ese día, ni compitiendo ni entrenando. Sin embargo, se dio la oportunidad de seguir ganando para encontrar el día que la cabeza te hace clic, aunque no sepas por qué. Superó esas adversidades ante Shapovalov e inmediatamente después tuvo un partido muy duro contra Zverev, que le acababa de ganar en Madrid, y fue capaz de jugar a un gran nivel. De ahí salió con confianza y lo aprovechó muy bien. La final con Djokovic la jugó a buen nivel, pero tiene la capacidad de jugar mejor.

Si su preparación para la gira de tierra había sido tan buena, ¿cómo se entiende la derrota ante Rublev en Montecarlo?
Llevaba tiempo sin competir, desde Australia. En los entrenamientos se había medido a rivales de envergadura y sus dos partidos en el torneo los superó sin problemas. Pero llegó la primera vez que tuvo que gestionar dificultades y… lo comparo un poco a lo que sucedió en Roma el año pasado con Schwartzman.

Explíquelo.
Venía de muchos meses parado, llegó bien al torneo y falló a la primera oportunidad en la que necesitó competir porque las cosas no le estaban saliendo como esperaba. En Montecarlo le pasó un poco lo mismo, aunque con menos razones. Empezó el partido con cinco dobles faltas en los dos primeros juegos, algo que yo nunca había visto en él, sobre todo por la manera de cometerlas. Es humano y eso le generó dudas. Hemos intentado tratarlo como un accidente y no como una inercia. Huyendo de lo que pasó hace dos años, cuando cayó con Fognini en Montecarlo y frente a Thiem en Barcelona. Esa situación era muy diferente a la de ahora, pero ha sido más largo de lo que esperábamos: no hablo de ganar o perder, me refiero a sentirse cómodo y dominador.

¿Hay mucha diferencia entre la forma de ganar Barcelona y Roma?
Ganó Barcelona sin jugar de manera brillante, lejos de su mejor versión. También ocurre una cosa: los que estamos acostumbrados a ver a Rafa cada día sabemos que puede jugar mejor, la exigencia siempre es muy grande con él. Hay veces en las que debe ganar partidos como sea, por ejemplo ante Tsitsipas en el Godó o contra Shapovalov en Roma. Pero otras veces con eso no le da, como el día de Rublev en Montecarlo o frente a Zverev en Madrid. Creemos que ha dado un paso al frente mentalmente y tiene la estabilidad para jugar cada día a un buen nivel. Hasta ahora no teníamos la seguridad de que pudiera hacerlo.

Roland Garros permite este año que los jugadores salgan una hora al día. ¿Qué están haciendo en ese tiempo?
No hemos salido del hotel aún, ni Rafa ni yo. Algún paseo daremos, pero vamos con mucho cuidado. Intentamos minimizar lo máximo posible cualquier tipo de riesgo. Nos dedicamos a leer, ver series, cenamos juntos en la habitación… Vamos pasando el tiempo y se nos hace ameno. Lo llevamos bien, sinceramente.

¿En qué han trabajado antes del estreno?
Vamos afinando cosas que van fallando. Estas semanas hemos intentado que la bola le pesara, que el rival no pueda estar apoyado hacia delante, que si el contrario se juega un ganador sea un tiro con riesgo. También en hacer más cambios con la derecha paralela, abrir más el revés hacia el cruzado y seguir pendientes del saque, que ha mejorado desde Montecarlo. La perfección en el tenis no existe, e incluso los grandes fallan y se equivocan. Por eso, siempre hay margen para mejorar.

¿Cuántas veces han hablado de los 21 títulos del Grand Slam?
Ninguna.

Nadal es un jugador acostumbrado a convivir con la presión, ¿pero esa circunstancia es un extra?
Seguramente sí, pero siempre que viene a Roland Garros hay mucha presión. Es verdad que ahora está en el horizonte por parte de mucha gente, público y periodistas. Está en la posición de ponerse líder de la clasificación de tenistas con más títulos de Grand Slam, pero intentamos quitarle hierro, darle normalidad. Y lo hacemos no hablando de ello, aunque él sabe que está ahí. Efectivamente, Rafa sabe llevar muy bien la presión.

En el debate del mejor jugador de la historia, ¿los títulos de Grand Slam son un argumento definitivo?
Es un conjunto de cosas, pero este debate no me interesa mucho ahora mismo. Hay que esperar a que los tres involucrados terminen sus carreras, y entonces se podrá analizar. Está claro que tener más grandes que el otro es una cosa importante, pero este tema nos aburre un poco. Somos los que menos hablamos de ello.

¿Cuál es su mayor peligro en este Roland Garros?
Siempre hay peligros. Intentamos no mirar más allá del siguiente partido. Puede sonar a tópico, pero es verdad. Al final, no hay que ser mejor que 127 jugadores; hay que ser mejor que siete. Ha llegado en la situación que queríamos: habiendo ganado Roma, sano y con confianza. La semana extra antes de Roland Garros ha sido positiva para él porque ha podido descansar y ahora mismo está más que preparado para todas las batallas que pueda tener por delante.

¿Cuánto importa haberle ganado a Djokovic en la final de Roma?
Ayuda, está claro. No es lo mismo mentalmente. Estos dos jugadores salen fortalecidos de cada victoria entre ellos. También es verdad que Rafa lleva seis años sin perder con Djokovic en tierra, desde 2015 si no me equivoco. De todas formas, tampoco cambia gran cosa.

Dígame tres tenistas a los que no le quitaría ojo esta quincena.
Djokovic, Tsitsipas y podría llegar a meter a Casper Ruud en esa ecuación. Hay que ver cómo gestiona la posibilidad de poder llegar lejos, y hablo de bastante lejos. Por la parte del cuadro que va, y con el nivel que tiene, puede hacerlo. Luego están Zverev, Rublev… no puedo elegir solo tres. Karatsev, por ejemplo, me sorprendió bastante el otro día. Lo había visto por televisión, pero entrenamos con él en la central y me dejo una impresión muy buena.

También entrenaron con Musetti.
Es un talento. Habrá que tenerlo en cuenta en el futuro, seguro. Todavía es joven, pero tiene un porvenir muy bueno. Es muy diferente a Sinner, no tiene nada que ver. Es más fantasía y el otro una máquina, con un ritmo de bola muy alto. Sinner es muy frío, muy calculador, en el buen sentido. Es la impresión que me da. Musetti es más temperamental, más genial. Son jugadores muy distintos, pero seguro que jugarán finales de Grand Slam el día de mañana.

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