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Rafael Nadal sostiene el trofeo de campeón de Roland Garros 2014.

El Día Que Nadal Rompió La Historia En Roland Garros

El español es el único jugador con cinco títulos consecutivos en París.

Pocas escenas hay más icónicas que la figura de Rafael Nadal correteando sobre la arcilla de la pista Philippe Chatrier. En uno de los escenarios más clásicos del circuito, el español ha conseguido dibujar una historia que ya queda para la eternidad del deporte. Batir al mallorquín en el Grand Slam francés sigue siendo uno de los retos más monumentales de la competición, y sus registros así lo han demostrado año tras año.

En un torneo con 120 años de historia, solamente dos hombres habían logrado levantar la copa de campeón en cuatro ediciones consecutivas: el francés Paul Aymé (1897-1900) y el sueco Bjorn Borg (1978-81). Hasta que llegó Nadal para cambiarlo todo.

La temporada 2014 fue el punto culminante de una de las grandes gestas del deporte moderno: conquistar cinco ediciones consecutivas de Roland Garros. Ante la admiración general, Nadal completó un hito sin precedentes en toda la historia del Grand Slam francés. Entre 2010 y 2014, el español reafirmó su autoridad en París con una fuerza inusitada, demostrando que el dominio de la tierra batida nunca antes había sido tan intenso.

“Para mí, jugar en Roland Garros siempre será inolvidable”, reflejó entonces Nadal. Las palabras del español reflejaban algo tan simple como poderoso: mantener intacta la ilusión tras alcanzar el éxito.

Su triunfo en 2014 se produjo de manera espectacular. Remontando en cuatro mangas ante el serbio Novak Djokovic en una de las finales más igualadas que ha librado el español en París. Un pulso de poder a poder, el segundo que enfrentaba a ambos con la copa de Roland Garros en juego. La experiencia de medir al balear en París, uno de los escollos más duros posibles, fue descrita a posteriori por el balcánico.

“No es imposible”, reconoció el de Belgrado, “pero es muy complicado mantenerse ante Rafa en esta pista durante todo el partido al máximo nivel de juego”.

La superioridad de Nadal era tan evidente que su rueda de prensa comenzó de manera peculiar. Con la sugerencia incluso de cambiar el nombre del torneo en su honor. “El nombre es muy bonito. Se llama ‘Roland Garros’, así que… No necesitamos cambiar nada”.

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Los cinco títulos consecutivos nunca quitaron la concentración en la mente del español, siempre enfocado en disfrutar de Roland Garros manteniendo los pies en la tierra.

“Siempre he dicho que para mí lo más importante es ganar Roland Garros. El resto de cosas también son importantes pero siempre repito lo mismo. Cuando termine mi carrera veremos cuántos Grand Slam he ganado. Si tengo tres, cuatro o cinco consecutivos. Ahora mismo no es lo más importante. Lo es haber ganado el torneo más importante del mundo sobre tierra batida. Probablemente el evento más importante del año para mí”.

El español recibió la copa de manos de Bjorn Borg, el único jugador de la Era Abierta que había conquistado cuatro ediciones seguidas sobre la arena de París. Al entregar ese quinto trofeo consecutivo el sueco cedía un testigo histórico al español, ya consagrado como principal figura histórica en la capital francesa.

“Esto no va a durar para siempre”, reconocía Nadal. “Todos sabemos la dificultad que conlleva lo que estoy haciendo aquí. Uno debe disfrutar del momento. Sientes enormes emociones cuando estás ahí fuera y ves lo que has hecho, porque sabes todo lo que has trabajado. Al mismo tiempo, como siempre digo, esto no es eterno. Tienes cada vez menos oportunidades y nunca sabes si lograrás ganar de nuevo”.

Desde entonces, Nadal ha conseguido levantar otras tres coronas de Roland Garros (2017-19), estirando su palmarés hasta los 12 títulos en la tierra batida gala. Repitiendo un esfuerzo enorme para saborear la miel en París. Aquel año 2014, un curso que comenzó con una lesión de espalda en la final del Abierto de Australia, permitió al español disfrutar al extremo de su gesta en París. Un capítulo inolvidable en el camino de Nadal, incapaz de contener las lágrimas durante la ceremonia de premios.

“Ha sido muy emotivo. Han venido muchos miembros de mi familia y ver a tantos seguidores en la Philipp Chatrier siempre es algo especial para mí”, reconoció Nadal. “Jugar aquí y escuchar el himno nacional, ese momento me provoca una enorme emoción. La combinación de todos estos factores crean un momento realmente especial. Esta pista es probablemente la que me genera mayores emociones”.

Con apenas 28 años, Nadal logró romper algunos de los registros más monumentales de París. Se había convertido en el primer hombre en alcanzar los nueve títulos de Roland Garros, rompiendo la igualdad histórica con el francés Max Degucis. Y había levantando una quinta corona consecutiva en la arcilla francesa, algo sin precedente en un evento cuya historia se extiende ya durante tres siglos diferentes.

“Esto demuestra que estoy plenamente comprometido”, aseguró Nadal con la copa de campeón en su regazo. “Siempre ha sido así desde el principio de mi carrera. He ganado nueve títulos. Y eso ha sido posible porque realmente lo deseaba. Siempre decimos que si hay voluntad, hay una manera. Uno se enfoca en dar lo mejor de sí mismo para lograr un objetivo. Eso es lo que significa”. 

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