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Casper Ruud se estrena con un título ATP Tour y entra por primera vez en el Top 40, mientras se pone objetivos altos para su carrera.

Ruud, Ser Fuente De Inspiración Y El Espejo De Nadal

El noruego de 21 años se coronó en Buenos Aires y comienza a ser una sensación en el Tour

Casper Ruud llegó a Buenos Aires un miércoles, cinco días antes del inicio de la 20ª edición del Argentina Open, dispuesto a que su estadía en Argentina marcara un antes y un después: desde su primer día en el club entrenó y trabajó a consciencia para terminar logrando lo que pudo plasmar casi diez días después de dar inicio a su temporada de polvo de ladrillo latina. Y siempre apretando el puño más que el resto de sus colegas.

De hecho, el primer entrenamiento de Ruud se dio el mismo jueves, en el Estadio 2 del Buenos Aires Lawn Tennis, con gente de la organización todavía trabajando para ultimar detalles… y ante Pedro Sousa, quien llegaba desde Córdoba con la ilusión de jugar ‘un par de partidos’. 

Las aspiraciones del noruego de 21 años, claro, fueron otras desde el inicio. Disciplinado y con desparpajo, Ruud es un tenista auténtico y en su inicio de temporada ya había dado señales de la desfachatez en la inaugural ATP Cup. “Me dio confianza pero para mi fue parte del proceso y como resultado de todo el trabajo, las cosas que hice durante el año anterior. Cada nuevo paso lo miro como una motivación y soy un jugador de los que mira para adelante. Siendo positivo y cumpliendo mi sueño es como podré inspirar a otros y eso es lo que quiero hacer", analizó a ATPTour.com.

“En Buenos Aires y en Sudamerica en general hace calor, es un clima húmedo, pero en vez de quejarme esas condiciones no hacen más que potenciarme y sacar a la luz mi deseo de superarme y de sobreponerme”, explicó.”Irme como campeón y haberla pasado bien en la cancha, ganando muchos partidos, es algo muy especial. Uno de mis objetivos es ser una fuente de inspiración para los jóvenes en Noruego y que el tenis en mi país sea más popular de lo que ha sido en los últimos 20 años”, expone con una templanza poco habitual para alguien de su edad. 

Noruego de pura cepa y nacido en Oslo, Ruud reconoce que una de sus máximas añoranzas es que su recorrido en el Tour pueda modificar la relevancia del tenis en su país. “Espero que lo de la última semana haya repercutido… pero todavía no lo se realmente, hasta que vuelve allí, y no he podido chequear demasiado internet a ver cómo está todo”, dijo con una sonrisa. 

La familia Ruud entera es sinónimo de tenis. Antes de Casper, fue su padre, Christian, el responsables de que el tenis esté en en avispero en un país con apenas 5.300.000 de habitantes y solo tres jugadores en el ranking individual de ATP: además de Casper, Viktor Durasovic (342°) y Lukas Hellum Lilleengen (1554°). “En la ATP Cup estuvimos todos juntos, lo disfrutamos y lo hicimos bien. Cuando estoy en Noruega siempre los llamo para practicar con ellos, o que vengan al club… y si no entreno con mi papá, todavía puede pegarle bastante bien a la pelotilla”, contó entre risas. 

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En este nuevo camino, Ruud afirma con orgullo la influencia directa que ha tenido su mudanza a España, y a Mallorca especialmente, en su evolución tenística. Amante del polvo de ladrillo, se entrena en la Rafa Nadal Academy y en el Buenos Aires Lawn Tennis Club estuvo acompañado por Pedro Clar-Rossello, coach de la escuela de Rafa. “Gracias a todos ellos lo que más cambió en mi es la intensidad con la que lo hago ahora todo, y eso lo aprendí con los Nadal. Con Rafa, con Tony. La primera vez que entrené con ellos no lo podía creer, Rafa deja todo desde la primera pelota, tanto que casi me asusta”, reconoció en la semana. 

“Su estilo de juego se que no es para todos. Federer por ejemplo es otro tipo de jugador, pero yo trato de aprender de Rafa en todo momento, o mismo de jugadores como Thiem y lo que está haciendo en el Tour. Fisicamente y mentalmente es un gran desafío llegar ahí y mantenerse pero yo lo veo como un desafío más”, contó y concluyó, en tono jocoso: “Rafa es un mentor para todos nosotros, nos escribe por teléfono, hemos jugado al golf… también me ha ganado al golf, claro, así que espero poder volver a jugarle en Indian Wells a ver si tengo mejor suerte”.

“En Noruega, jugamos seis meses en cancha rápida bajo techo y seis en polvo de ladrillo. Entonces sos más de una u otra, en mi caso siempre disfrutaba del verano, del aire libre y de estar en el club muchas horas cada día par divertirme”, definió y planteó las dificultades. “No es fácil que haya un club lindo, con buenas canchas, un restaurante, un gimnasio, vestuario, con todo. Quizá eso cambie en los próximos años”, auguró.

Ruud llegó al certamen porteño como No. 45 del mundo, pero se va con un título, siendo el campeón más joven en 20 años de historia del torneo argentino y con su mejor posición histórica (34°) “Espero que esto sea un comienzo en Noruega para que el tenis se convierta en un deporte más popular, pueda crecer y yo pueda ser una inspiración para otros chicos que quieran hacer el deporte”, afirmó sin titubeos. 

Mientras tanto, como un vendaval, Ruud ya golpea la puerta de los primeros planos del Circuito y no ha venido de paseo: ha llegado desde Noruega para dejar una marca y ya lo está haciendo.

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