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Stefanos Tsitsipas ocupa la mejor posición de su carrera en el No. 15 del Ranking ATP.

Tsitsipas: "No Será Más Sencillo, Será Mejor"

En la quinta entrega del serial ATPWorldTour.com 'Mi Historia', Stefanos Tsitsipas relata las dificultades atravesadas por su país y defiende sus convicciones para hacer historia en el tenis griego.

Era como aterrizar en el infierno. Allá donde mirásemos veíamos fuego.

Unos 10 años atrás, volvía con mi familia de unas vacaciones de invierno en París. Estábamos a unos 30 ò 40 kilómetros del aeropuerto cuando todos comenzaron a gritar en el avión mirando por las ventanas.

Estaba oscuro y no alcanzábamos a ver demasiado, pero lo que vimos me asustó más que ninguna otra cosa: Attica, una región de Atenas, estaba en llamas.

No nos habían dicho antes de tomar el vuelo que el aeropuerto estaría rodeado por el fuego, así que la pregunta llegaba a nuestras cabezas. ¿Dónde vamos a aterrizar? ¿Vamos siquiera a conseguirlo?

Finalmente lo conseguimos y regresamos en coche a casa, a salvo de las llamas. Recuerdo ver el fuego a ambos lados de la carretera. Cuando encendimos la televisión todos los canales mostraban lo mismo: fuego en Attica.

Hasta el mes de julio nunca había sentido tanto dolor por mi país.

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Grecia es lo que soy, corre el color azul por mis venas. No entiendo a las personas que no se sienten así por su país. ¿Es una broma? Todos deberíamos sentirnos orgullosos de nuestras raíces. Πάμε! (¡Vamos!)

Amar Grecia es sencillo. Tenemos la lengua más impresionante y rica, nos permite expresarnos realmente bien. Tenemos nuestros paisajes, el agua, las playas, la historia. Tenemos ciudadanos amistosos por todas partes. Estoy enamorado de mi país

Por eso me dolió tanto ver el fuego destrozando Atenas 10 años atrás, y por eso me apenó ver y leer cómo hace dos meses las llamas afectaban a miles de personas, incluyendo a mi buen amigo Alex, o Alexandros, Caldwell.

Somos muy buenos amigos desde niños y hemos jugado juntos en los campeonatos nacionales sub 14 de Grecia. Me siento afortunado por conocer a Alex. No conoces con mucha frecuencia a alguien en el que poder confiar y llamar realmente amigo.

Él y su familia viven ahora en la parte noreste de Atenas, donde los fuegos han causado muchos daños quemando bosques y matando a decenas de personas. Ahí se encontraba en julio, esperando a que su madre le recogiera a él y a su hermana para escapar del fuego. Alex corría por la casa, intentaba recoger todo lo que pudiera. Pero no tuvieron tiempo. El fuego estaba demasiado cerca.

Condujeron hacia la playa y cuando Alex abrió la puerta las llamas estaban en su cara. Comenzó a correr hacia el agua. Todo lo que le rodeaba era el horror: gente en llama, gritos de terror, carreras hacia el mar. Alex y su familia lograron llegar a las rocas y al agua, pero mucho otros no lo consiguieron.

Tras escuchar esta historia me sentí devastado. Es una de las peores cosas que he escuchado en mi vida.

La única manera en que podía mostrarle a Alex cariño y aprecio por la manera en que superó todo fue la recaudación que montamos a través de Facebook. Recaudamos tres veces la cantidad de dinero que esperábamos obtener. A todos los que contribuyeron, muchas gracias.

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Como yo, Alex no regresa a Grecia tantas veces como querría. Juega tenis en la Radford University en Estados Unidos. Quizá nos llevamos tan bien por ser tan diferentes a muchos otros griegos. Tenemos disciplina”.

Conozco muchos casos de amigos y gente que podría haber jugado a tenis de alto nivel, pero no tenían el compromiso. Echaban de menos el hogar o no podían soportar los viajes”.

Desde muy temprana edad comprendí que viajar y pasar mucho tiempo alejado de mi país sería el mayor desafío del tenis. Pero he aprendido a disfrutar los viajes. Lo acepto. Abre tus horizontes. Conoces gente nueva y descubres lugares.

También sé que debo viajar para conseguir mis sueños. Estoy en hoteles durante gran parte del año y sólo regreso a Grecia cada ciertos meses. Es mi trabajo, y aunque no siempre quiera hacerlo lo hago. Eso conlleva disciplina, una virtud que debo agradecer a un entorno muy variado.

Mi padre es griego y mi madre es rusa. Mi padre se enfocaba en los aspectos técnicos de mi juego: en desarrollar mi revés a una mano, mis habilidades en la red y a golpear pronto la pelota.

Mi madre se ocupaba de la disciplina. No era exactamente estricta. He visto padres estrictos en el tenis. Ella era muy exigente, en un sentido positivo. Siempre me pedía dar lo mejor de mí. ‘Haz tu trabajo y siente satisfacción por salir a pista haciendo lo que amas’, me solías decir.

Yo solía llorar al perder partidos. Algunas veces reaccionaba de una manera incluso peor. A veces perdía el control, me alejaba de mis padres y me escondía en algún lugar para que no me encontraran. Me sentía tan avergonzado por mi actuación que ni siquiera quería verles, ni a ellos ni a nadie.

Me escondía tras los coches durante una hora, a veces durante hora y media. Mis padres me buscaría, dirían mi nombre, pero me resistía a aparecer. Odiaba perder. Sentía que era como el fin del mundo”.

Mi madre solía intentar calmarme. “Todo está bien. Sólo lleva tiempo. Intenta hacerlo mejor la próxima vez”.

Cuando era un niño el tenis lo era todo para mí. Mi padre viajaba conmigo. Al igual que mi madre, no es un padre cualquiera. Dejó su trabajo cuando yo tenía 12 años para ayudarme a lograr mis sueños. Eso requiere agallas. ¿Cuántos padres tomarían ese riesgo?

Pero la gente que destaca en el deporte necesita tener algo diferente, no importa si procede de tu madre, de tu padre o de tu entrenador. ¿El equipo griego que ganó la Eurocopa de 2004? Tenían algo especial.

No tenían que ser lo mismo que el resto, querían salir y explorar el mundo y hacerlo de la mejor manera posible. Hicieron que nuestro país se sintiera orgulloso.

Siempre sé que estoy en pista por una razón: hacer mi trabajo y conseguir algo excelso. Tengo mucha hambre de victorias y de crecimiento en el Ranking ATP. Quiero ser el mejor de mi país. ¿Presión por liderar Grecia? Nunca.

Me siento muy motivado ante la opción de hacer historia para Grecia y lograr la admiración de los chicos. Ellos, como hicieran mis padres tras mis primeras derrotas, pueden ser quienes me persigan y griten mi nombre. Puedo inspirarles y ser el líder del tenis en Grecia.

Cuando pienso en las víctimas del fuego, siento todavía más agradecimiento por todo lo que tengo y por las oportunidades que me esperan. Me siento motivado para trabajar duro y conseguir cuando pueda.

No será más sencillo, será simplemente mejor”.

Relatado a Jonathon Braden.

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