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Pablo Andújar ha logrado en el US Open 2019 su primera victoria de Grand Slam en más de cuatro años.

Andújar Renace En Grand Slam 4 Años Después

El español no vencía en un major desde Wimbledon 2015.

La manga negra que recubre su brazo derecho es la mejor seña de identidad. Pablo Andújar es el ejemplo supremo de superación ante la adversidad y Nueva York fue un testigo de excepción. El jugador español logró este martes su primera victoria de Grand Slam en más de cuatro años y culminó un regreso a la élite del tenis profesional a base de tesón.

En un agónico encuentro a cinco mangas, Andújar remontó por 3-6, 7-6(1), 7-5, 5-7, 6-2 al No. 31 mundial Kyle Edmund en un partido competido a todo ritmo. Fue un triunfo para subrayar una realidad bien clara: el calvario de lesiones que amenazó con borrar su carrera, el vía crucis que recorrió encadenado a las lesiones de su codo derecho, ha quedado enterrado en el pasado gracias a su capacidad de sacrificio. Su sonrisa al completar la victoria, una satisfacción plena por el trabajo hecho, fue el mejor resumen de un esfuerzo absoluto.

“Estoy muy contento”, acertó a decir el conquense con la victoria todavía caliente en las manos. “Siempre digo lo mismo: pensaba que estaba fuera de esto. Pensaba que no volvería a jugar ni un US Open ni siquiera un torneo Challenger. Así que esto lo valoro mucho”. A sus 33 años, y con la ilusión de una carrera que renace, Andújar volvió a sentirse ganador en uno de los templos del deporte. Es la satisfacción de un hombre que llegó a quedar sin ranking, con las ilusiones en vilo y una trayectoria rota en mil pedazos.

“También lo valoraría aunque hubiera perdido, pero la victoria sabe mejor. Siempre intento trabajar, mejorar. El hecho de estar sano, jugar aquí contra un jugador que está No. 30 del mundo y acabar ganando para mí es una alegría enorme. Me da más fuerzas para seguir en ese camino del trabajo”.

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Para un jugador cuya carrera llegó a estar en el aire, la mera idea de conquistar un triunfo en Grand Slam quedaba más allá de cualquier expectativa. Desde Wimbledon 2015, más de cuatro temporadas atrás, no conseguía Pablo estrechar la mano de un rival derrotado en Grand Slam. Ahora, y tras varios intentos para volver a vencer en los mayores torneos del circuito, el español reflexiona sobre lo conseguido.

“Este año me habían tocado partidos muy duros en primeras rondas. Jugué con Shapovalov en Australia, con Berrettini en Roland Garros, con Kukushkin en Wimbledon,… ¡Son tres jugadores muy duros! Uno tiene el nivel que tiene y puede ganar, pero ellos son favoritos”, señaló con humildad. “El hecho de haberme quitado esa espinita hoy lo hace más especial aún. Ganar en un Grand Slam no son solamente los puntos. Es dinero, es sentirte muy fuerte físicamente. He jugado cuatro horas y media de partido y he acabado ganando. Lo he resistido. Al jugador lo asienta un poco más y le da fuerza interior”.

Ese fuego personal vuelve a arder en la mente de Andújar, agradecido por la nueva oportunidad de desarrollarse como deportista. Consciente como pocos de los límites que impone el cuerpo, Andújar se estudia con total tranquilidad.

“El codo no me preocupa mucho, tengo mis molestias pero puedo jugar al 100%. Lo que más me preocupa es cómo me voy a levantar mañana. Cuando he llegado al vestuario he empezado a tener rampas por todas partes. Esto le pasa también a un chaval de 20 años, son cosas que son normales”, explicó. “La recuperación, conforme pasan los años, es donde más se ve. El jueves espero estar a full, porque ahora mismo es una incógnita”.

Ahora, y con la misión de enfrentar a Lorenzo Sonego en la segunda ronda, Andújar comienza a pensar en cómo extender un viaje que no es un sueño. “Es un jugador que saca muy bien y tira fuerte de los dos lados. Será un partido complicado para mí, pero es parecido al de Edmund. Gente que saca bien, que tira fuerte. Yo espero estar a la altura para afrontar estos partidos al menos sabiendo que estoy al 100%”.

En Nueva York, donde los focos nunca se apagan, la ambición de un jugador que siempre ha mantenido la luz.

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