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Juan Ignacio Londero ganó su primer partido en el US Open frente a Sam Querrey.

Londero: De Los Challenger A Retar Al Big 3

El argentino se medirá a Djokovic en segunda ronda del US Open

“No te das cuenta de lo que estás jugando al tenis. No te das cuentas que perdés solo, que tu cabeza se va. Te bancás más los errores”. La charla se prolongó hasta altas horas de la madrugada. Después de perder en el ATP Challenger de Punta del Este (Uruguay) frente a su compatriota Facundo Argüello en los cuartos de final, Juan Ignacio Londero vivió una de esas experiencias que pueden marcar una carrera. Y en este caso fue así.

El argentino se encontraba en la posición más alta de su carrera en el Ranking ATP como No. 114 del mundo, pero los resultados no acompañaban el nivel de juego que sentía en su muñeca. Destrozado tras caer sobre la arcilla uruguaya, aquella frase inicial quedó grabada para siempre en la cabeza de Londero. “Ese partido me cambió el año”, recuerda siete meses después.

“Era la primera vez que mi psicólogo, con el que estoy trabajando desde hace dos años, fue a verme todos los partidos”, continúa el actual No. 56 del mundo. En el Punta Open ganó en su estreno a Carlos Boluda y luego a Tomas Lipovsek Puches, pero en cuartos de final Argüello detuvo su progresión. “Terminé muy tarde ese partido. Me quedé con el ‘Gringo’ (Andrés Schneiter), su mujer, sus hijos y mi psicólogo hasta las 2 de la mañana. Estaba devastado, porque venía jugando muy bien”.

Londero tenía el tenis para asaltar la élite, pero estaba atado a unas cadenas que debía romper para poder estar entre los mejores. “Escuchar ese mensaje de esas cuatro personas diferentes, no sólo de mi entrenador, y de la forma que me lo dijeron, me llegó mucho”, reconoce con perspectiva. “Ahí sentí que me cambió para jugar el Córdoba Open. Lo encaré bancándome todo. Basta. Le puse valor y me empecé a bancar, sin importar lo que pasara”.

Fue un reseteo mágico y el efecto, inmediato. Una semana más tarde en su ciudad natal estrenó su casillero de victorias ATP Tour ante Nicolás Jarry para terminar levantando aquel domingo su primer título en el Córdoba Open. A partir de entonces llegó un ascenso progresivo hasta las puertas del Top 50, que han dejado por el camino su primera victoria en un Grand Slam, alcanzando los octavos de final en Roland Garros o su estreno en el US Open tras superar a Sam Querrey por 3-6, 6-1, 7-6(3), 7-5. 

En segunda ronda será el rival de Novak Djokovic, lo que significa que en apenas tres meses el argentino sabrá lo que es enfrentarse a todos los miembros del Big 3. Y es que en la cuarta ronda de Roland Garros se midió a Rafael Nadal, mientras que el Western & Southern Open de Cincinnati lo hizo en segunda ronda frente a Roger Federer.

“Estoy viviendo un sueño este año”, confiesa meses después de vivir la otra cara del tenis lejos de la púrpura y las cámaras. “Es muy loco todo lo que está pasando, pero a la vez estoy tranquilo. Estoy confuso. Fluyo. No me detengo nunca a pensar. Jugué con Rafa [Nadal] en Roland Garros, lo disfruté y ya lo pasé. Con Roger, igual. Gané el torneo de Córdoba, lo disfruté en su momento y ya lo pasé. La final en Bastad… Creo que ese pensamiento me lleva a aceptar los resultados que estoy teniendo. Lo estoy canalizando así”.

Y este miércoles añadirá el nombre de Djokovic a la lista de rivales en un año inolvidable completando su cara a cara con el Big 3. “Son todos diferentes. Rafa es una máquina de intensidad, de cabeza, de meter pelotas, de romper por todos lados. Roger te hace aces, no la ves, te juega winners de cualquier lado. Y ahora viene Novak que lo hace todo bien. Saldré a intentar disfrutar el partido, pasarlo lo mejor posible dentro de la cancha. Manejar los nervios y espero que la experiencia que tuve con Nadal y Federer me pueda servir un poco más para enfrentar a Djokovic el miércoles”.

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Precisamente Federer tuvo palabras de elogio hacia el argentino tras su duelo en Cincinnati. “Tiene un buen golpe de derecha. Lo esconde muy bien. Se mueve bien. Me gustó lo que vi. Va a tener una buena carrera. Es un buen luchador. Esta es una cualidad que respeto mucho”, dijo entonces el campeón de 20 Grand Slam.

Con el paso de las semanas, así lo encaja el protagonista: “No le había puesto mucha atención hasta que vi que mucha gente en los medios empezó a darle manija. Me di cuenta de lo importante que había sido lo que me dijo. Obviamente, me encantó, que te lo digo una persona así, está bueno. Escucharlo de él es importante, no te lo dice cualquiera”.

Sin embargo, toda la pompa que se ha levantado en torno a su figura no le impide mantener los pies sobre la tierra. “No me cambia nada haber jugado con Nadal o con Federer. Sigo siendo la misma persona que fui siempre. No me creo nada. No ha cambiado nada, ni pienso en que puedo jugar Copa Davis o los cuartos de final de un Grand Slam. Voy tranquilo”. Londero es un ejemplo de normalidad ante lo excepcional.