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Roberto Bautista Agut fue Top 10 del Ranking ATP por primera vez en su carrera el pasado 19 de agosto de 2019.

El Top 10 No Es Suficiente Para Bautista

Pepe Vendrell, entrenador del español, analiza su evolución en el Ranking ATP

“No creo que te estés esforzando más que otros años”. Es una frase escuchada en varias ocasiones por Roberto Bautista Agut, pronunciada por su entrenador Pepe Vendrell. Desde que logró esta temporada su primera presencia en los cuartos de final de un Grand Slam en el Abierto de Australia, superó este techo en Wimbledon llegando a semifinales o asaltó el Top 10 del Ranking ATP. Este mensaje de tranquilidad sólo esconde un único camino a seguir: trabajar sin descanso hasta alcanzar los objetivos marcados.

El pasado lunes 19 de agosto, el español estrenó la posición más alta de su carrera que ocupa actualmente como No. 10 del mundo antes de debutar en el US Open. Pero el resultado es aún más brillante si se limita exclusivamente el análisis a este curso, donde ha sumado los puntos suficientes para colocarse en el No. 7 de la Carrera ATP a Londres, lo que le daría un billete para disputar las Nitto ATP Finals del próximo 10 al 17 de noviembre en el O2.

El cabeza de serie No. 10 en Flushing Meadows debutará este martes frente al kazajo Mikhail Kukushkin. Antes de jugar la primera ronda en Nueva York por séptima vez, Vendrell repasa en esta entrevista con ATPTour.com la evolución de su pupilo en la que ya es por números la mejor temporada de su carrera profesional.

No era una cuestión de esfuerzo con relación a otras temporadas. Entonces, ¿qué hay detrás de este ascenso al Top 10?
No tener tanta ansiedad por lograr los objetivos. En las rondas finales se necesita mucha tranquilidad y las obsesiones no la dan. La madurez de Roberto le ha hecho encontrar esa tranquilidad que estaba buscando en años anteriores, y donde el nivel ya era muy bueno, pero el exceso de ilusión por alcanzar objetivos produce un estado de tensión más alto. Todo esto se traslada en pista a la hora de tomar decisiones.

Era una cuestión de cabeza.
Hemos hablado mucho de ese proceso mental. Le insistía que había que descifrar esos códigos. Para estar ahí necesitas equivocarte y tener experiencias que no son agradables. Él ha ido dándose cuenta de que si el Top 10 tenía que llegar, así sería. Y lo ha conseguido cuando menos obsesionado estaba porque llegara.

¿Cuáles han sido los pilares de su evolución?
La confianza en sí mismo. Tener convicción. Gracias a ese proceso diario de ir haciendo las cosas bien, se ha ido convenciendo de las capacidades que tiene. Para mí es muy importante que cuando un jugador entra a pista se sienta seguro, capaz y con confianza para superar al rival. Y eso es lo que ha conseguido Rober.

Sus 31 años también suman valor.
No son pocas las experiencias que ha vivido. Eso se llama madurez. Hablamos de la NextGen, por ejemplo. Son jugadores de una enorme calidad, pero les falta cocción. Tienen inexperiencia. A veces la ansiedad hace precipitarte y tomar peores decisiones, y eso se refleja en presión y nervios. La evolución es un proceso natural. En otras épocas hubo jugadores que pudieron saltarse ese proceso, pero la gente madura está ahora mismo a un nivel muy alto.

Tras un inicio de temporada con 9 victorias seguidas aseguró que no le sorprendía el nivel de Bautista. ¿Tampoco ahora su entrada en el Top 10?
Sabíamos que podía llegar, porque estoy con él en el día a día. Veo la calidad de sus entrenamientos. Rober ha ganado un nivel muy alto y cuando lo ves todos los días te va sorprendiendo menos. Ves cuando quedamos para entrenar cómo juega, si le gana bien a uno o si hace sufrir al otro. Esto no es casualidad, las cosas no se regalan.

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¿Cómo fue la semana en Cincinnati sabiendo que podían ser Top 10?
Estuvimos centrados absolutamente en prepararnos bien. De hecho creo que los resultados en la gira fueron extraordinarios (Montreal y Cincinnati). Quizás, aunque no lo hables, meterte en unos cuartos de final te abre la posibilidad de que se pudiera dar esa situación. No se habló sobre ello. Al final, es cierto que los medios y las redes sociales te ponen delante que estás a tiro, que es la primera bala, pero no lo hablamos. No le prestamos atención.

¿Considera más espectacular la entrada al Top 10 o las semifinales en Wimbledon?
El resultado en Wimbledon. Ser Top 10 es producto de hacer algo extraordinario, es un número que es una consecuencia del trabajo y le doy mucho valor. Sin embargo, en Londres vivimos una experiencia muy bonita, en la que fue armándose bien, teniendo pausa y tranquilidad para ir superando cada ronda. Fue muy importante cómo superó las dificultades de la competición en aquellas dos semanas.

Antes de jugar aquella semifinal, Novak Djokovic destacó su capacidad física y mental para hacer jugar siempre una pelota más.
A eso le añadiría la agresividad. Además de solidez y estabilidad mental, necesitamos un punto de agresividad. No sólo vale con poner la pelota en la otra parte de la pista. No es suficiente. Hay que hacerlo e influir en el rival. Eso lo trabajamos bastante. Al ser un jugador que comete tan pocos errores, tal vez la agresividad no destaca tanto. Pero siento la intensidad, no permite que la gente le gane pista. Y eso no es sólo solidez, también agresividad.

El respeto del vestuario es más que evidente.
Los jugadores le dan mérito a su evolución, a su carrera y a estar tantos años arriba. Creo que eso es lo que se nota dentro del vestuario. Lleva cinco o seis temporadas arriba y en esta ha podido darle una vuelta más de tuerca, gracias a su evolución, crecimiento y no dando la sensación de tener suficiente. Desprende que todavía quiere seguir avanzando, vivir nuevas experiencias, avanzar en su tenis, y eso te da el respeto de tus compañeros y del circuito (tour manager, entrenadores…).

Muchos lo ven como el heredero natural de David Ferrer.
No me gustaría meterle esa presión. David es una persona muy importante en la evolución, hemos aprendido muchísimo, pero no creo que hayamos tomado su testigo. Nos hemos alimentado de su experiencia, aprovechado su calidad tenística y humana. Hemos sabido aprender mucho de él. Creo que es bueno para el tenis español, que tanto Rober como la gente que lleva peleando durante tantos años sigan dando que hablar. No sólo nos quedamos con Rafa, que es de otra dimensión.

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