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Roberto Bautista celebra una victoria sobre la hierba de Wimbledon.

Bautista: Premio A Horas De Esfuerzo

El español vive un momento inolvidable en su carrera.

En el túnel que conduce a la Centre Court de Wimbledon, con la hierba ya visible desde las entrañas del estadio, los jugadores atraviesan unas reveladoras palabras. “Si te encuentras con el triunfo y la derrota, y a estos dos impostores los tratas de igual forma”. El extracto pertenece a ‘If’, el bello poema de Rudyard Kipling que aborda los regios modos de conducta en la era victoriana. Una apelación al estoicismo y la quietud, una defensa de la sobriedad sin importar las circunstancias.

Pocos jugadores encarnan este cuadro actitudinal como el español Roberto Bautista Agut, tan fiero en la competición como calmo al margen de las canchas. El jugador de Castellón, con 31 años en las piernas, disputará este viernes sus primeras semifinales de Grand Slam. Es un ejemplo de paciencia y perseverancia, un competidor que ha dibujado su momento a base de tesón y confianza en las posibilidades propias.

Sobre la hierba de Wimbledon encontrará unas semifinales de vértigo: su raqueta rodeada por el Big 3 al completo. Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic como muestra evidente de lo que hay en juego. Una copa que manda al ganador directo a la eternidad. Y no es un invitado a la fiesta porque abrió la puerta con ambas manos.

“Mi preparación ha sido buena”. El mensaje de Bautista es tan simple como sincero. “Creo que jugué un gran torneo en Halle. Allí hice dos partidos buenos y también llegué a tener contra las cuerdas en cuartos de final a Federer”. Sus palabras expresan con calma algo imposible para gran parte del vestuario, mirar frente a frente a los más grandes del circuito. El español llegó a Wimbledon habiéndose demostrado listo para cualquier reto: haber tenido a Roger sobre hierba a ocho puntos de distancia.

Bautista es un jugador desmarcado del estilo español. Con golpes planos y voluntad absoluta de ataque, su juego se ajusta como un guante a los pedidos de la hierba, siempre favorable al vuelo raso del juego directo. Con hambre para buscar bien pronto la pelota, su juego ha borrado cualquier solución al otro lado del cambio. Y la precisión mostrada en Londres le ha lanzado a lo nunca visto, conectando hasta 140 tiros ganadores camino de la penúltima ronda.

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“La diferencia respecto a años anteriores a este año es que ahora ya acumulo mucho trabajo duro”, señala Bautista, con más de una década de sudor dentro del circuito. “Siempre he tenido una voluntad de progresar, de poner mejoras en mi juego. Mi meta siempre ha sido convertirme en un jugador más completo. Y este no querer parar de ser mejor jugador me hace estar aquí ahora”.

A las órdenes de Pepe Vendrell y Tomàs Carbonell, el español ha consolidado una propuesta tan competitiva como imponente. Sin grandes experimentos, consolidando unas virtudes que lo hacen bien respetado. “El objetivo del cuerpo técnico y mío ha sido hacer fuertes nuestros pilares, lo que mejor sabemos hacer”, explica el español, entre los cuatro mejores de Londres con las armas más clásicas de su juego. “No voy a intentar sacar a 220km/h porque eso no lo lograré en la vida. He tratado de afianzar mis fortalezas, y eso lleva muchas trabajo, muchas horas de dedicación y preparación física. Hay mucho sudor y mucha dedicación en casa”.

Son las palabras de alguien entregado al esfuerzo. Un tipo que estaba ganando partidos de Roland Garros días después de perder a su madre. Un jugador que alcanzó los cuartos de final en un Grand Slam tras estrellarse hasta nueve ocasiones con la barrera de los octavos. Y un competidor que, ante los más grandes del circuito, siempre tiene una bala de fe en la recámara. Alguien que vive por y para el deporte.

Los límites no existen en una mente dispuesta a subir el siguiente escalón. Y la presente temporada es el mejor ejemplo: Bautista ha batido a Djokovic en sus dos enfrentamientos directos (Doha, Miami), remontando en ambos duelos al borde de la derrota. Ningún otro jugador hizo algo parecido ante el No. 1. Un buen aviso antes de sus semifinales en el All England Club.

Además, es un hombre con hambre acumulada, deseoso de gloria tras no acudir a Londres en 2018 por un problema abdominal. “He llegado a Wimbledon con ganas y con ritmo. El año pasado me supo fatal ver el torneo desde el sofá y este año he podido sacarme la espina. Siempre ha sido un torneo que me ha encantado. Es un lugar en el que se puede disfrutar”.

“Ahora soy un jugador bien experimentado”, declara el español, encaramado ahora a la séptima posición en la Carrera ATP a Londres, un puesto que le otorgaría su primer acceso directo a las Nitto ATP Finals del próximo mes de noviembre. “Tengo un bagaje superior y soy un jugador más cuajado, diría que tengo más solidez. He dado un paso adelante respecto a otros años”.

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