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Diego Schwartzman llegó a Wimbledon con récord de 21-15 en el año.

El “Amigo” Que Une A Los Argentinos En Wimbledon

Los tenistas Diego Schwartzman, Guido Pella, Máximo González y Leonardo Mayer, y el entrenador José Acasuso, reflexionan sobre lo que significa el mate para ellos. Y lo que les sirve antes de competir en el ATP Tour.

Cuando Diego Schwartzman arma las valijas para irse de gira por el ATP Tour, siempre empaca su matera. Sagradamente. Para él, son tan importantes sus raquetas y sus prendas para jugar tenis como el mate, el termo, la bombilla y el recipiente con la yerba para tomar. “El mate es algo que representa mucho en la vida de los argentinos. Y a nosotros los tenistas nos acompaña en todos los torneos”, asegura el bonaerense que este sábado ante Matteo Berrettini buscará su primera clasificación a octavos de Wimbledon.

En torneos de Grand Slam, justamente, queda más tiempo para el mate porque en individuales se juega una vez cada dos días. Diego aprovecha cualquier espacio, solo o acompañado, para tomarlo. Entre otras cosas porque lo calma, le baja las revoluciones y lo transporta mentalmente a lugares de paz. “Me ayuda a relajar, a estar tranquilo. Y sobre todo a conectarte con casa. El mate se transforma casi como en un amigo”, añade ‘El Peque’. Se convierte en un amigo y también en una forma de socializar.

Mate Argentinos

Diego es conocido en el vestuario por armar rondas de mate en los ratos libres. Invita a todo el que puede. Uno de ellos es su colega, compatriota y amigo Máximo González. “A veces nos sentamos a tomar y se nos van cinco horas”, explica ‘Machi’, que este jueves junto a Horacio Zeballos buscará un cupo en la tercera ronda de dobles ante los españoles Pablo Carreño y Feliciano López. “Mientras tomamos mate, hablamos de la vida. Ya llega un punto en que ya ni se habla de tenis. La idea es reírse y compartir”.

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Pero Schwartzman no solo invita a quienes gustan del mate, que por lo general son compatriotas y uruguayos. También invita a otras estrellas del ATP Tour con otras nacionalidades. “He intentado que prueben muchos”, dice. Primero les explica que es una infusión tradicional de su país, y que el agua tiene que estar a 80° para que no se queme la yerba que le da sabor a lo que beben a través de la bombilla. Pero no muchos se animan. Quizá por el sabor amargo de la bebida.

“Pasa que la primera, la segunda y la tercera vez es duro que te guste. Pero a medida que lo pruebas te va gustando más”, añade con gracia el No. 24 del Ranking ATP, quien ya no puede vivir sin el mate. Como muchos compatriotas suyos. Según una investigación de Voices & Research en 2017, esta costumbre está en el 90% de los hogares argentinos. Además, se consumen 6,4 kilogramos de yerba mate por habitante en un año. Esto explica que el el trofeo de campeón del Argentina Open, que levantó por última vez Marco Cecchinato, tenga forma de mate.

Cecchinato

“El mate para nosotros es como un té a la tarde para los ingleses”, explica Leonardo Mayer, quien este viernes cayó junto a Joao Sousa en segunda ronda de dobles en Wimbledon. “A mí el mate también me relaja. Tomo mucho porque soy de Corrientes, donde se produce mucha yerba mate. Pero a mí me gusta más uno que es con hielo, es más rico para mí”. Mayer se refiere al tereré, muy común en su tierra y el litoral argentino donde hace mucho calor. En todo caso, el efecto sicológico es el mismo.

No es difícil imaginarse entonces que muchas charlas técnicas de los jugadores argentinos se ambientan con mate. Como en el caso del equipo de Guido Pella, quien este viernes al sorprender a Kevin Anderson consiguió su primera clasificación a cuarta ronda de un Grand Slam. “Lo tomo mucho, pero más con mi equipo que solo”, explica el bahiense de 29 años. “A veces se arman charlas, y está muy bueno porque te relaja, te hace estar ahí descansando”.

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Su entrenador, José Acasuso, es un enamorado del mate porque, entre otras cosas, es de Misiones. “De donde sale la yerba”, dice con orgullo el ex No. 20 del Ranking ATP. Cuando acompaña a Guido a los torneos, como ahora en Wimbledon, propicia espacios para tomarlo junto a él, para distraerlo y tocar temas que quizá no se abordan con adrenalina. “El mate tranquiliza al tenista. Hace que salgan charlas más profundas, que haya un ida y vuelta de ideas. En otra circunstancia no lo tenés. Entonces hay que aprovecharlo”.

Por lo pronto, la yerba está dando resultados en la hierba de Wimbledon.