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Rafael Nadal y Nick Kyrgios presentan un historial FedEx ATP Head2Head igualado (3-3) antes de su duelo en Wimbledon.

Nadal Supera El Obstáculo De Kyrgios

El español se instala en la tercera ronda de Wimbledon.

Era un duelo marcado y el espectáculo estuvo servido. Entre los muros de la Centre Court, donde las victorias cuestan un mundo, Rafael Nadal se exprimió a fondo para batir a Nick Kyrgios por 6-3, 3-6, 7-6(5), 7-6(3), firmar su victoria No. 50 en Wimbledon y avanzar a la tercera ronda sobre la hierba de Londres. El español se tomó la revancha deportiva del duelo de 2014 ante el australiano, al que venció sobre la hierba de Londres en un pulso de igualdad creciente. 

Cinco años más tarde muchas cosas han cambiado. El español ha vuelto a demostrar estar capacitado para pelear por la copa en el All England Tennis Club y está dispuesto a afianzar la candidatura al 19º título de Grand Slam de su carrera profesional. Como vigente semifinalista, Nadal dio un importante en la primera semana de Londres superando un encuentro bien afilado para una segunda ronda. Ahora, queda citado ante el francés Jo-Wilfried Tsonga para buscar una plaza en el ecuador del torneo.

En un partido que no permite despistes Nadal salió al césped con el foco de un opositor. El español logró en el inicio del encuentro lo que en ocasiones cuesta un mundo: romper el servicio de Kyrgios y poner bajo control el fuego del australiano. Con una velocidad de piernas inusitada, y ganándose el aplauso de la Centre Court, Rafa colocó el 3-0 antes de tomar los primeros tragos de agua.

Nadal salió dispuesto a ser protagonista en uno de los duelos más esperados de la primera semana. Y los síntomas de su hambre fueron patentes desde el arranque. Su revés voló en el inicio del encuentro, una clave para hacerse sólido en la defensa y aplacar el fuego de los golpes estáticos del australiano. Aunque Kyrgios colocó cinco servicios directos en el primer parcial, apenas pudo conectar tres tiros ganadores con el punto ya jugado. Una cifra minúscula para su juego sobre el césped.

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La seguridad de Nadal fue constante en el juego. El balear completó el primer parcial cediendo apenas un punto con primer servicio (12/13), un área fundamental para evitar los enredos en el partido. Con una selección suprema de acercamientos a la red, incluyendo la volea que selló el parcial, el mallorquín mostró un sentido táctico estupendo. 

Como contener a un león es complicado, la reacción no se hizo esperar. Kyrgios abordó el segundo set con una intensidad muy superior, arrancando la primera rotura de las manos de Nadal. El australiano, que rugió en la cancha principal por la tensión acumulada al colocar el 2-0, conectó una derecha paralela que lamió la cinta en su camino hacia el fondo. Si la intención era abrir la batalla, no era un mal comienzo.

Nick no parecía conformarse con unos simples arañazos. En el tercer juego del set, el australiano levantó un 15-40 para confirmar su ventaja (3-0) y meterse de lleno en la tensión del partido. En una tarde soleada y ante un rival de primera línea, el talento de Kyrgios comenzó a dejar su huella. Golpes cortos como manotazos, saltos de celebración y una mirada decidida a pelear un partido clásico.

Con la igualdad presente en la pista el cruce de golpes estuvo asegurado. Si Nadal recuperó la rotura (3-4), Kyrgios se lanzó de inmediato a la conquista del set ganando los últimos dos juegos. El aussie respondió con un tenis fiero, conectando tiros ganadores a la carrera hasta contener la reacción del español, que observó de primera mano cómo el equilibrio llegaba al marcador.

Que el partido tendría que estirarse ya era cosa pública. Y en esos retos de perseverancia, pocos como Rafa. El balear aceptó de buen grado el intercambio de golpes para remangarse en la hierba. Con ambos cuerpos ya calientes, la tercera manga tuvo la presencia al saque que les faltó a las dos primeras añadiendo una presión extra al partido. Así, en un pulso sin tregua, se llegó desempate sin una sola opción de rotura.

En esa tensión máxima, Nadal se espoleó como en las grandes ocasiones. El mallorquín, siempre apoyado en un revés muy sólido, pugnó por sacarse de encima las acometidas de Kyrgios y no ahorró esfuerzos en las celebraciones. Si el australiano comenzó a poblar de acciones en la red los momentos críticos, Rafa buscaba soluciones a cada propuesta.

A buena fe que las encontró en el desempate. El dos veces campeón completó un tiebreak supremo, dominando por 7-5 a su rival para asestar un gran golpe en la batalla. Si Kyrgios quería tomar la victoria, debería volver al vía crucis de un quinto set como en su debut.  

El sol iba escorando sobre el cielo de Londres pero la lucha jamás desapareció. En un tramo de poder a poder, Nadal y Kyrgios volvieron a enzarzarse en un cuarto parcial de claro protagonismo al saque. La capacidad para definir puntos volvió a dejar otra manga virgen de pelotas de rotura. Si Nick no tenía margen de error, Rafa no tenía intención alguna de estirar más el encuentro. En un nuevo desempate, Nadal volvió a demostrar su capacidad de supervivencia y celebró la victoria como si del título se tratara.

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