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David Nalbandian alcanzó la final de Wimbledon 2002 en su primera participación y cayó ante Hewitt.

20 Años Después: Cuando Nalbandian Sorprendió Y Llegó A La Final De Wimbledon

De jugar por primera vez a disputar la final en el All England, así fue la aventura de Nalbandian en 2002.

Veinte años puede ser poco o mucho tiempo a la vez: el tiempo pasa pero la pasión y los recuerdos siguen de por vida. Por estos días, el argentino David Nalbandian estuvo en Wimbledon como entrenador del serbio Miomir Kecmanovic, con una figura casi a la talla de cuando jugaba y hacia magia con la raqueta. 

Hace dos décadas, Nalbandian llegó a la definición de Wimbledon en su primera participación en el torneo como tenista profesional y se daba a conocer al mundo tenístico con una actuación que le cambiaría las perspectivas. 

De hecho, cuando el cordobés pisó aquella vez el All England, nunca había jugado sobre césped en el ATP Tour. Si bien el argentino ya estaba dentro de los 40 mejores tenistas del Ranking, apenas estaba dando sus primeros pasos en el máximo circuito y ostentaba el trofeo de Estoril como principal conquista.

“Me acuerdo que llegamos sin ninguna expectativa grande. Mi primer torneo ATP Tour en pasto. Habíamos entrenando una semana en Argentina en Hurlingham y no la veíamos”, contó el ex No. 3 del mundo a ATPTour.com hace dos años. Algo más de dos semanas después de esas fallidas sensaciones iniciales, Nalbandian logró algo que ningún otro jugador argentino había podido lograr antes: llegó disputar la final de singles, donde caería ante el australiano Lleyton Hewitt  por 6-1, 6-3 y 6-2, en una hora y 56 minutos. 

¿Fue amor a primera vista? No tanto… pero hubo finalmente una especie de aclimatamiento repentino y amorío con el pasto. “Cuando llegué tampoco me sentía bien, no le encontraba la vuelta todavía… pero a medida que fueron pasando los partidos, de a poquito fui sintiéndome más cómodo”, describió el unquillense, quien había ganado el título junior de dobles en Wimbledon, junto con Guillermo Coria, tres años antes, y fue semifinalista en singles, luego de perder por no presentación en semifinales tras una insólita confusión en el horario del partido. 

“La verdad que yo me fui sorprendiendo de la facilidad con la que me fui sintiendo cada vez mejor”, afirmó. En ese momento, el por entonces No. 32 del Pepperstone ATP Rankings se había instalado una semana antes del comienzo de Wimbledon en el hotel Chelsea Village, a metros del Stamford Bridge, y solían llegar caminando al club. 

Las primeras dos rondas fueron ante el español David Sánchez — lo superó 6-4, 6-3, 4-6 y 7-5 — y ante e francés Paul-Henri Mathieu (75°), a quien dejó atrás por 7-6 (7-3), 7-6 (9-7) y 6-3. “Tuve un poco de suerte de jugar contra rivales que jugaban desde el fondo de la cancha y se podía pelotear y agarrar ritmo”, describió. El siguiente partido para Nalbandian hubiese sido contra la leyenda Pete Sampras, pero el estadounidense cayó ante el suizo George Bastl. Y a llí Nalbandian aceleró y se envalentonó, ya con un panorama distinto: venció a Bastl por un triple 6-2 y luego se sacaría a un rival molesto como el australiano Wayne Arthurs, para igualar la marca que tenía Guillermo Vilas (en 1975 y 1976). 

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“A partir de ahí ya me sentía que podía ganar todos los partidos, lo más duros, y me puse ahí en las instancias finales… Fue un salto de cabeza, ya no importaba el ranking. Sentía que podía ser candidato el resto del torneo”, explicó el argentino, quien no pudo jugar en el Court Central hasta llegar a la definición. “La segunda semana hubo lluvias, partidos reprogramados. Siempre me tocaba en las auxiliares y solo la semifinal la jugué en el otro Estadio, que también nos llovió y lo terminamos al otro día”, contó. Finalmente, tras dejar atrás al ecuatoriano Nicolás Lapentti y al belga Xavier Malisse, Nalbandian alcanzaría la final.

Después de jugar seis partidos en SW19 Nalbandian nunca lo había hecho en la cancha central. “Era todo un tema llegar a la final sin haber pisado el Centre Court. Creo que fui el único que le permitieron entrar en calor ahí antes del partido, para ver cómo era”, explicó y aseguró: “La Central de Wimbledon es historia pura, es increíble para cualquier tenista. Hewit que estaba No. 1 del mundo y el sí era un jugador de pasto o estaba mucho más acostumbrado”.

Pese a la derrota, Nalbandian se dio a conocer en la elite del tenis y daba un mensaje al Tour de que su camino recién estaba arrancando. Luego llegaría hasta el No. 3 del mundo en 2006: “A partir de ahí empecé a estar entre los mejores y arrancó otra carrera”, relató el campeón de 11 trofeos en el Tour y quien hoy guarda el plato del subcampeonato con mucho orgullo. 

“Está en una sala donde tengo todos los otros trofeos, lo tengo ahí con la ropa y la raqueta guardada”, dijo con una sonrisa .Ya no tiene 20 años como en ese entonces, pero el recuerdo sigue firme para el y para cualquier fanático del tenis, el verdadero Nalbandian recién estaba comenzando a golpear las puertas. 

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