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El español Rafael Nadal ha conseguido dos títulos (2008, 2010) sobre la hierba de Wimbledon.

Roig: "Nadal Ocupa Un Sitio Muy Alto En La Historia De Wimbledon"

El entrenador de Nadal define al mallorquín como jugador de hierba.

Cuando se apagan las luces del All England Club, cuando los aficionados salen del recinto maravillados por el juego sobre césped, es probable que la figura de Rafael Nadal cope algunos comentarios. Con dos títulos (2008, 2010) y hasta cinco finales, el español ha construido una historia eterna sobre la hierba de Wimbledon, marcada por el hambre de victoria y una tremenda capacidad de adaptación. Verle trotar con armonía sobre el césped, observar naturalidad en cada golpe, no surge del instinto sino fruto del duro trabajo de toda una vida.

Pocos conocen mejor el trabajo del mallorquín que Francis Roig, una pieza inamovible en su equipo técnico desde la temporada 2005. Tras 15 años mirando de cerca sus pasos en la pista, el catalán habla con ATPTour.com sobre su asimilación del juego sobre césped. Un factor clave para terminar de dar forma a su leyenda.

“La primera vez que vi a Rafa jugar sobre hierba fue allá por 2002 o 2003”, recuerda Roig, llevando los pensamientos a un pasado bien lejano. “Por entonces yo todavía era entrenador de Feliciano y no había empezado a trabajar con él. Rafa vino a jugar el junior. Como no tenía nadie con quién pelotear, me puse a jugar con él ese día”.

En un torneo siempre místico, dibujado en la mente de Nadal gracias a los relatos de su tío Toni, el empeño por dominar la superficie era evidente en cualquier golpe. La hierba nunca iba a ocupar un lugar amplio en el calendario, ni siquiera permitía una gran preparación específica, pero precisamente por eso suponía un enorme reto. Entre los muros del All England Club, en un entorno rodeado de historia, la ilusión de un joven por progresar a toda costa.

“Desde el primer momento vi que tenía una gran capacidad para adaptarse en hierba”, indica Roig. Evidentemente, tenía que pasar una serie de años para coger esa confianza y las maneras de jugar en hierba. Pero Rafa tiene una cualidad, entre muchas otras, que para mí es increíble y le hace diferente al resto: sabe superarse ante las adversidades como nadie. Poco a poco fue encontrando la manera de jugar. Creo que esto es uno de los puntos diferenciales de Rafa y es que siempre encuentra soluciones. En estas situaciones es donde lo ha demostrado. La gente que pensaba que no podría jugar bien sobre hierba ha visto de lo que ha sido capaz”.

Los años han convertido al español en un jugador venerado en la capital británica. Con un balance de 53-12 en Wimbledon, un registro notable sobre la hierba, el camino de Nadal es amplísimo en el tercer Grand Slam de la temporada. Desde su primera final con 20 años recién cumplidos hasta su firme candidatura a los 34.

“Hay un antes y un después en hierba para Rafa. Al principio jugaba con una gran intensidad e intimidaba mucho al rival. Le ponía mucho ritmo y era capaz de moverse mejor que ahora, dado que era mucho más joven” recuerda Roig, testigo de un jugador capaz de exprimirse hasta desarrollar un respeto equivalente al de cualquier otra superficie. “Después, ha demostrado una evolución tan grande de juego que, para mí, casi juega mejor sobre hierba que en pista dura. Creo que hace mejor tenis. A él le gusta jugar en hierba cuando tiene tiempo para poder adaptarse. Es verdad que la hierba y las pelotas actuales quizá sean más lentas que antes”.

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Los pasos más recientes en Wimbledon han devuelto a Nadal la condición de candidato. Pocos dudan de su capacidad para optar a una nueva copa en Londres y los ejemplos han sido bien claros. “Ha jugado a gran nivel en las últimas tres ediciones. En 2017 perdió en octavos de final con (Gilles) Muller en un partido a cara y cruz. Estaba en condiciones de hacer algo grande también ese año en Wimbledon. Los dos últimos años ha estado cerca”, reflexiona Roig. “De Rafa te lo tienes que esperar todo. Evidentemente no era su superficie preferida pero se adaptaba buscando soluciones y tiene un enorme nivel. Compite todos los días. Nunca puedes descartar cosas que parecen difíciles dentro de su carrera o dentro de un partido. Siempre debes esperar que sea capaz de lo mejor”.

La historia así lo refrenda. Nadal alcanzó la final de Wimbledon en cinco ocasiones consecutivas entre 2006 y 2010 (se perdió la edición de 2009 por tendinitis en la rodilla), un hito que solamente tres jugadores (Bjorn Borg, John McEnroe, Roger Federer) han conseguido en la Era Abierta.

“Jugar cinco finales consecutivas en Wimbledon es una hazaña”, resume Roig, consciente de los obstáculos a afrontar por Rafa en cada viaje a Gran Bretaña. “Es algo muy difícil. Es verdad que han pasado unos años en los que no pudo jugar bien, y las lesiones no le ayudaron. Además, siempre ha tenido un hándicap de llegar algo mermado a la hierba tras Roland Garros. Es un desgaste muy alto y esto hay que tenerlo en cuenta".

"Pero no se trata solamente en sus cinco finales. También las semifinales que ha jugado últimamente. Yo le pondría en un sitio muy alto entre los jugadores de Wimbledon. Estamos hablando de Rafa Nadal, que por su propio peso debe estar entre los mejores en cualquier superficie en la historia”.

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