Carlos Alcaraz ha comenzado su camino en el Rolex Paris Masters con una victoria y una demostración de capacidad de adaptación. Apenas tres días después de conquistar el título en Viena, el español tuvo que afrontar un nuevo desafío sobre pista dura cubierta, esta vez ante Alex Michelsen, un rival al que ya conocía de su enfrentamiento en Tokio y cuyo estilo de juego exigía encontrar soluciones diferentes. El murciano respondió a las dificultades para superar su estreno en la capital francesa y mantener su impulso en el tramo final de la temporada.
Alcaraz llegaba a París después de conquistar su cuarto título de 2026 en el Erste Bank Open, donde encadenó cinco victorias. Sin embargo, era consciente de que trasladar esas sensaciones a otro torneo, con condiciones distintas y apenas tiempo de preparación, suponía un reto importante. Especialmente frente a Michelsen.
“Yo sabía que iba a ser un partido muy, muy complicado”, reconoció el murciano después del encuentro, recordando su anterior enfrentamiento con el estadounidense en Tokio.
Aquel partido, disputado al aire libre y sobre una pista más lenta, había terminado con victoria de Alcaraz en tres sets. Las características del juego de Michelsen, especialmente su capacidad para golpear plano y encontrar puntos gratuitos con el saque, hacían prever un encuentro diferente en París.
“Como he dicho, en Tokio, que quizás las condiciones me favorecían un poquito más a mí en respecto a que es más lento, outdoor, la bola no corría tanto, fue a tres sets”.
El cambio de escenario obligó al español a ajustar su planteamiento. En París, bajo techo y con una pelota que circula a mayor velocidad, los golpes del estadounidense podían resultar especialmente peligrosos, reduciendo el tiempo de reacción y exigiendo una concentración constante.
“Yo creo que el juego que tiene, muy, muy plano, con un gran saque, era difícil”, explicó Alcaraz.
A esas circunstancias se sumaba otro factor: la escasa preparación específica que había podido realizar antes de su estreno. El murciano llegó a París después de disputar la final de Viena el domingo, con poco margen para familiarizarse con las condiciones del último ATP Masters 1000 de la temporada.
De hecho, Alcaraz explicó que ni siquiera había podido entrenar en las instalaciones del torneo antes de su estreno, lo que aumentó la dificultad de adaptarse a unas condiciones considerablemente más rápidas que las de Viena. “Ayer tuve un entrenamiento que no fue ni en las instalaciones. Hoy ha sido la primera vez que la he tocado aquí en estas pistas”, señaló el español, que destacó la importancia de aprovechar los primeros juegos para obtener información y ajustar su planteamiento.
“Hemos intentado estar lo más concentrado posible para obtener la máxima información que hayamos podido tener, sobre todo al principio, para adaptarnos lo mejor posible, para entender cómo tenemos que jugar en estas condiciones”.
Todo esto lo ha hecho el doble de difícil, el tener que estar concentrado en todo momento, en cada golpe y sobre todo entender cómo tenía que jugar hoy”.
Más allá del resultado, Alcaraz quiso destacar especialmente su manera de gestionar los momentos complicados. El español necesitaba interpretar las características del encuentro y evitar que Michelsen impusiera su ritmo, una exigencia especialmente importante después de una semana en Viena en la que había conseguido desarrollar un tenis de gran nivel y sumar confianza sobre pista cubierta.
Alcaraz considera que supo responder a ese desafío.
“La verdad que creo que lo he hecho todo muy, muy bien, muy correcto y sobre todo he estado fuerte cuando las dificultades han venido y las he sabido solventar de una manera muy buena, lo cual estoy contento por ello”.
La reflexión resume una de las principales conclusiones que extrae de su estreno en París: no solo fue capaz de competir en unas condiciones distintas a las de su anterior enfrentamiento con Michelsen, sino también de mantener la fortaleza necesaria para resolver las situaciones de mayor exigencia.
El español continúa así su recorrido en un torneo en el que todavía busca dar un paso adelante. París es uno de los escenarios del circuito en los que no ha conseguido alcanzar las semifinales, y llega a esta edición con la confianza adquirida durante su reciente conquista en Viena.
Pero el tenis no fue el único protagonista de las declaraciones del murciano después de su estreno. Alcaraz también tuvo tiempo para reaccionar a una de las noticias del deporte español de este miércoles: la propuesta del Real Madrid para incorporar a Rafa Nadal a su Junta Directiva.
Una noticia que Alcaraz, reconocido seguidor del Real Madrid, recibió con especial entusiasmo.
“Es una locura, la verdad. Cuando lo he visto me he alegrado, me alegra muchísimo por él”, aseguró el español.
El murciano conoce bien la pasión de Nadal por el fútbol y, especialmente, por el conjunto madridista. Por eso considera que su posible incorporación a la directiva presidida por Florentino Pérez supone una oportunidad muy especial para el extenista.
“Alguien que tiene el fútbol como manera de vida también, un gran, gran apasionado del fútbol, un gran apasionado del Real Madrid”.
Alcaraz no ocultó su satisfacción por la decisión y destacó especialmente que Florentino Pérez haya pensado en Nadal para formar parte de la estructura directiva del club.
“Yo creo que Florentino haya contado con él para que esté en la directiva es algo increíble”.
La admiración que el murciano siente por Nadal va más allá de los éxitos deportivos del mallorquín, al que siempre ha considerado uno de sus grandes referentes. Por eso quiso enviarle sus mejores deseos ante esta nueva etapa.
“Yo le deseo todo lo mejor a Rafa, que es lo que se merece, y espero poder verlo cuando vaya a ver al Real Madrid”.
Mientras tanto, Alcaraz continúa centrado en sus propios objetivos. Después de conquistar Viena y superar su primera prueba en París, el español afronta el tramo decisivo de la temporada con la intención de mantener su progresión sobre pista cubierta.
Y, sobre todo, con la satisfacción de haber encontrado soluciones desde el primer día en la capital francesa.