Nadie ha ganado más títulos de Grand Slam que Novak Djokovic en la historia. Y en esta edición del Abierto de Australia está en disposición de ampliar su lista de grandes títulos hasta las 25 coronas, aunque para ello debe superar a los mejores jugadores del momento.
Este viernes, en semifinales le espera el campeón de las dos ediciones más recientes y No. 2 del PIF ATP Rankings Jannik Sinner, mientras que en la final tendría que batir al No. 1 del mundo Carlos Alcaraz, si el español consigue doblegar al tercero en la clasificación mundial, Alexander Zverev.
“He perdido contra él [Sinner] cuatro o cinco veces seguidas, así que viene jugando a un nivel muy alto ahora mismo, junto a Carlos. Son los dos mejores jugadores del mundo”, señaló Djokovic antes de su cita con el italiano. “Él es el favorito absoluto, pero nunca se sabe. Espero poder sacar mi mejor versión, porque la necesitaré para tener, al menos, una opción”.
Tal y como recuerda el serbio, sus últimos cinco enfrentamientos han ido a parar del lado de Sinner que dejan la rivalidad Lexus ATP Head2Head de su lado por 4-6. La última victoria de Djokovic se remonta a la final de las Nitto ATP Finals en 2023, un momento en el que el cara a cara reflejaba un contundente 4-1 a su favor.
A partir de 2024 la historia cambió. Entre Sinner y Alcaraz tomaron el mando del ATP Tour, tanto en la lucha por el No. 1 del PIF ATP Rankings como en la búsqueda de los Grand Slam, acaparando los ocho trofeos que se han disputado desde entonces. Aun consciente de la dificultad, Djokovic reivindica su estatus de leyenda en un escenario en el que ha ganado en diez ocasiones y podría ampliar aún más su legado.
“¿Son mejores que yo ahora mismo y que los demás? Sí, lo son. Su calidad y nivel es increíble. Es genial. Es fenomenal. Pero, ¿significa eso que vaya a salir con la bandera blanca? No. Voy a salir a luchar hasta el último golpe, hasta la última pelota y voy a darlo todo para plantarles cara”, aseguró el actual No. 4 del mundo.
Y es que si de algo ha caracterizado a Djokovic a lo largo de su dilatada carrera ha sido su capacidad para competir contra los mejores de cada una de las épocas que le ha tocado vivir. Primero, con Roger Federer y Rafael Nadal. Ahora, con Alcaraz y Sinner. Pero siempre imponiendo su tenis.
“Roger y Rafa siempre serán mis grandes rivales. Tengo un respeto enorme por lo que Jannik y Carlos están haciendo y seguirán haciendo durante los próximos 10, 15 o 20 años. Dios sabe cuántos años van a jugar, son muy jóvenes”, confesó el diez veces campeón en Melbourne Park.
“Es un ciclo natural del deporte”, continuó su explicación. “Siempre aparecen dos grandes estrellas y, quizás, una tercera, a la que yo voy a animar, porque siempre fui ese ‘tercero’ al principio, pero es bueno para nuestro deporte. Creo que estas rivalidades, así como el contraste de personalidad y estilos de juego son muy buenos para el tenis”.
Lo cierto es que más allá de esas grandes rivalidades, Djokovic ha sabido evolucionar —y ganar— en todas las épocas en las que ha competido al máximo nivel, a sus 38 años y 256 días. 1.167 victorias, 101 títulos y 428 semanas como No. 1 del PIF ATP Rankings avalan una carrera histórica.
“Escribo mi propia historia y he sido muy claro al decir que mi intención siempre es, en lo que a logros, objetivos y resultados se refiere, llegar a la final en cada torneo, especialmente en los Grand Slam”, manifestó el serbio antes de hacer una última aclaración: “Los Grand Slam son una de las grandes razones por las que sigo compitiendo y jugando al tenis”.
Este viernes, Djokovic intentará dar forma a una página más a un libro plagado de capítulos dorados.