Cuando Darwin Blanch tenía apenas una semana de vida, su familia hizo las maletas en Boca Ratón, Florida, y se mudó al otro lado del mundo, a Tailandia. Sí, has leído bien. Blanch, el menor de cuatro hermanos, tenía una semana de vida cuando tomó su primer vuelo largo.
El padre de Blanch, Ernesto, un ejecutivo empresarial, aceptó una oportunidad laboral en el sudeste asiático. Fue una decisión atrevida para la familia Blanch.
Blanch se ríe y reconoce que nunca les ha preguntado a sus padres cómo fue realmente aquel viaje transatlántico con un recién nacido a bordo. En cualquier caso, los primeros ocho años de vida de Blanch en Sam Roi Yot — a cuatro horas en coche de Bangkok — dejarían una huella duradera en él. Su padre construyó una pista de tenis en el patio trasero de la casa.
“Teníamos nuestra casa y, en el patio trasero, teníamos una pista de tenis. Literalmente solo estaba la pista y alrededor había prácticamente una jungla”, contó Blanch en exclusiva a ATPTour.com. “Había muchos árboles alrededor. Teníamos un montón de hoteles al lado, pero literalmente alrededor de la pista solo había árboles”.
Ernesto también contrató a un entrenador argentino para enseñarles este deporte a los cuatro hijos, que se turnaban durante las clases. Blanch, que cumplió 19 años el 28 de septiembre, esperaba su turno junto a Ulises (28), Dali (23) y Krystal (21).
Todos los hermanos Blanch son tenistas de alto nivel. Ulises llegó a situarse dentro del Top 250 en 2020 y se retiró del tenis profesional el año pasado. Dali es actualmente el No. 318 de los PIF ATP Rankings. Krystal compite para la Universidad de Wake Forest desde 2023. El camino de los hermanos comenzó con horas juntos en la pista del patio trasero.
"Ahí fue donde empezó todo", afirmó la estrella de la actual #NextGenATP. "Eso es básicamente lo que hicimos durante años. Solo estaba la pista de tenis y teníamos un pequeño depósito de agua para llenar nuestras botellas".
Blanch, que ni siquiera ha dejado atrás la adolescencia, ya ha vivido en diferentes lugares del mundo: Tailandia, una etapa en Argentina, un período en España en la Academia de Tenis Juan Carlos Ferrero y ahora, de vuelta en Estados Unidos. El zurdo tiene su base en Orlando. Blanch guarda muchos buenos recuerdos de su infancia en Tailandia.
“Tengo muchos recuerdos importantes y bonitos de allí”, contó Blanch. “Recuerdo jugar al tenis con mi abuelo. Le gusta muchísimo el tenis. Creo que nunca he vuelto a jugar con él. Solo peloteaba con él cuando tenía ocho o nueve años. Ese es un buen recuerdo".
“Teníamos un perro — ahora ya falleció — pero pasé muchos buenos momentos jugando con él en aquel patio trasero o cuando estaba en la pista de tenis”.
El potente jugador de fondo, de 1,93 m de altura, habla tres idiomas: inglés, español y chino. En su momento también hablaba tailandés, pero después de una década alejado de Asia, Blanch ha olvidado en gran medida el idioma.
Si ves jugar a Blanch, quizá lo escuches hablar español en la pista, algo poco habitual en un estadounidense. Blanch alterna entre el inglés y el español.
“Siento que hay momentos en la pista en los que suelo decir algo más en español, probablemente porque mis entrenadores [Mariano Monachesi y Juan Ignacio Chela] son argentinos”, explicó Blanch. “Con mi padre, mezclo inglés y español todo el tiempo. Podemos estar en mitad de una frase hablando en inglés y, de repente, cambiamos al español. Mi padre es, sin duda, con quien más mezclo los dos idiomas”.
Después de pasar gran parte de su vida cruzando continentes y culturas, ¿qué lecciones ha aprendido Blanch durante su recorrido por el mundo?
“Vi muchas cosas diferentes y siento que eso realmente me ayudó. Especialmente cuando viajas — siento que muchas personas a veces no quieren ir a un lugar concreto porque dicen: ‘Ni hablar’”, contó Blanch mientras negaba con la cabeza.
“Pero he visto tantas culturas diferentes y he vivido en tantos lugares que definitivamente eso me ha ayudado a viajar, y no tengo ningún problema viajando, pudiendo comer todo tipo de comida. Siento que eso me ayudó mucho.”
Blanch consiguió uno de los mayores hitos de su carrera este mes al ganar el torneo ATP Challenger 125 de Tiburón, California, donde salvó cinco puntos de partido en la primera ronda para mantenerse con vida. Cinco días después, estaba levantando el trofeo, el primero de su carrera a nivel Challenger.
Darwin Blanch, el estadounidense más joven en ganar un título ATP Challenger 125, es coronado campeón en Tiburón, California. Crédito: Natalie Kim
Blanch se unió a sus compatriotas Learner Tien y Alex Michelsen como los únicos estadounidenses de 18 años o menos que han ganado títulos Challenger en los últimos 10 años. Tien, actualmente consolidado dentro del Top 20, ganó tres títulos Challenger a los 18 años, mientras que Michelsen conquistó su primer título de ese nivel como jugador de 18 años en 2023. Estos éxitos ayudaron a los amigos de California a clasificarse para las Next Gen ATP Finals, torneo que Tien ganó en 2025.
Ahora, Blanch persigue esa misma oportunidad de competir en el torneo para jugadores de 20 años o menos, que se disputará del 9 al 13 de diciembre en Reggio Calabria, Italia. Blanch ocupa actualmente el sexto puesto en la PIF ATP Race to Reggio Calabria.
“Definitivamente es un gran objetivo para nosotros y es algo por lo que estamos luchando”, afirmó Blanch sobre las Next Gen ATP Finals. “Si me clasifico, obviamente será fantástico, y si no, trabajaremos e intentaremos llegar el próximo año”.