Mientras Jannik Sinner superaba un exigente debut en Wimbledon el lunes sobre la Centre Court, Nuno Borges estaba entre quienes seguían de cerca el partido.
El vigente campeón terminó imponiéndose a Miomir Kecmanovic en cinco sets, aunque no sin mostrar algunos signos de falta de ritmo propios del inicio del torneo. El No. 1 del PIF ATP Rankings cometió 52 errores no forzados y tuvo que exigirse al máximo para salir adelante por 4-6, 6-3, 6-7(6), 6-2, 6-3.
Para Borges, que horas antes había superado con autoridad su duelo de primera ronda frente a Tristan Boyer, surgió inevitablemente la pregunta: ¿había algo que pudiera sacar de ese encuentro?
“Me pareció algo normal. Además, llega como campeón defensor. No es fácil. Tiene mucha presión encima. Sin duda intentaré jugar también con eso a mi favor”, dijo Borges a ATPTour.com en Londres. “Pero creo que, si hay una ronda en la que es más factible vencerlo, sería la primera, cuando todavía se está adaptando. Aun así, es muy difícil ganarle en tres sets diferentes. Supongo que por eso su rival no pudo rematar el partido, aunque claramente estuvo muy cerca.
“Creo que pasar más tiempo en pista puede ayudarle a recuperar sensaciones sobre el césped. Así que no lo sé, puede salir y no darme ninguna oportunidad. No tengo ninguna expectativa. Intentaré estar preparado para absolutamente cualquier cosa y jugar con libertad”.
Borges y Sinner ya se han enfrentado antes, aunque en una etapa muy distinta de sus respectivas carreras.
Su único duelo previo fue en el ATP 250 de Sofía en 2022. En aquel entonces, Sinner aún estaba fuera del Top 10 y todavía no se había convertido en el jugador que terminaría dominando los escenarios más importantes del circuito.
Incluso entonces, Borges, que rondaba el puesto 100 del mundo, recuerda haber quedado impresionado.
“Me rompió el servicio una vez en cada set. Nunca estuve cerca de hacerle daño con su saque”, recordó Borges. “No creo que fuera el jugador que es hoy. En ese momento ya era impresionante, pero no pensé que llegaría a ser No. 1 del mundo y campeón de Grand Slam. Aunque ahora dijera: ‘Sí, lo veía venir’, la verdad es que no podía saberlo. Creo que ha evolucionado muchísimo desde entonces.
“Sentí que estaba muy lejos de ganar ese partido. Yo también he mejorado mucho desde entonces. Pero sí, no soy el favorito. Ojalá pueda generarle algo de presión, como quizá Kecmanovic consiguió hacerlo”.
Borges quizá no se considere el favorito, pero llega a Wimbledon con confianza. En cuanto a victorias sobre césped esta temporada, el No. 48 del PIF ATP Rankings presenta un buen balance. El portugués ha conseguido cinco triunfos sobre esta superficie en 2026, destacando su semifinal en Mallorca.
“Fue una sensación extraña porque era la primera vez que me iba bien en la semana previa a Wimbledon”, explicó Borges, quien alcanzó la tercera ronda de The Championships el año pasado. “Normalmente paso algunos días más preparándome, pero, por otro lado, fue muy positivo conseguir victorias sobre césped.
“El césped puede ser complicado porque no tenemos muchas oportunidades de jugar en esta superficie y solo hay un par de torneos. Si pierdes en primera ronda, sientes que prácticamente no has jugado, que todavía no has encontrado tu ritmo. Así que he tenido suerte con eso y, sin duda, llegar aquí habiendo encontrado soluciones ayuda”.
El miércoles también supondrá una experiencia completamente nueva.
Borges disputará por primera vez un partido en la Centre Court, uno de los escenarios más emblemáticos del deporte. Pero, aunque será su estreno bajo los mayores focos de Wimbledon, no será la primera vez que juegue ante una multitud.
El portugués ya ha competido en el Arthur Ashe Stadium del US Open, donde se enfrentó a Tommy Paul y Daniil Medvedev ante más de 20.000 espectadores.
“He jugado en Ashe, la pista más grande de todas”, comentó Borges. “La primera vez fue una locura porque no podía hablar con mi entrenador. Había muchísimo ruido. Ni siquiera podía oírme a mí mismo jugando. Era algo totalmente distinto a lo que estaba acostumbrado.
“No jugué bien [contra Medvedev], pero la segunda vez creo que lo hice realmente bien. Ya he disputado un par de partidos allí. Sin duda ayuda tener experiencia en una pista así. En Wimbledon nunca he jugado en una cancha grande, pero espero que lo vivido en el US Open me sirva”.
Y, pese al enorme desafío que le espera, Borges no piensa cambiar nada antes de enfrentarse al No. 1 del mundo. Su preparación y rutina previa al partido seguirán siendo las mismas.
“Intentaré desconectar lo máximo posible”, explicó Borges. “Pero también es bueno visualizar el partido. Creo que es muy útil. Hay que encontrar el equilibrio y ver hasta qué punto estás mentalmente preparado para hacerlo.
“He jugado muchísimo y, sinceramente, la temporada es muy larga para nosotros. Creo que puedes exigirte mentalmente un poco más en algunos partidos al año e invertir algo más de energía. Pero eso no significa que vayas a jugar mejor. Este deporte es así de loco. Nunca sabes realmente qué esperar. Y precisamente por eso es tan divertido”.
