Después de tres décadas entrenando en el ATP Tour, Jan de Witt cree que sus mayores lecciones todavía están por llegar.
El alemán jamás ha tenido un smartphone. Reside en un pueblo de apenas 600 habitantes, disfruta corriendo junto a su perro o haciendo senderismo en compañía de su esposa, y se describe a sí mismo como un "tipo sencillo, de la viaje escuela". En paralelo a la evolución del deporte, De Witt ha aceptado la parte analítica del tenis moderno, y reconoce que los datos se han convertido en una herramienta esencial para ayudar a los jugadores a alcanzar el siguiente nivel.
Es un enfoque que De Witt empleó para guiar al belga Zizou Bergs hasta su primer título ATP Tour en Eastbourne hace unas semanas.
"No soy alguien que, de forma automática, mire estadísticas, datos y análisis. Pero el deporte moderno se mueve en esa dirección", dijo De Witt a ATPTour.com. "Aunque seas un tipo sencillo, si quieres ser bueno en tu trabajo debes entender qué información está a tu alcance".
"Mi trabajo como entrenador consiste en decidir qué partes de esa información pueden ayudar a mi jugador a mejorar y ganar más partidos. Si quieres un trabajo en el más alto nivel del deporte profesional, no hay manera de ignorarlo. Una vez lo aceptas, solo necesitas ser bueno en ello".
Para De Witt, la tecnología nunca ha consistido simplemente en recopilar información. El desafío siempre ha sido detectar qué datos pueden ayudar a que un jugador mejore, filtrando los detalles que no se traducirán en un mejor rendimiento sobre la pista.
Esa curiosidad es lo que le ha permitido seguir evolucionando tras décadas dedicadas al deporte. En lugar de ver las herramientas modernas como un reemplazo al instinto del entrenador, De Witt lo observa como otra manera para comprender el juego y dar a sus jugadores soluciones más sencillas.
"Disfruto comprendiendo lo que sucede. Me gusta entender cómo funciona el mundo, y el tenis es un deporte muy interesante", dijo De Witt. "Tras 30 años en el nivel profesional, no hay un día en el que no aprenda algo nuevo, o entiendo algo un poco mejor".
"Tecnología moderna, análisis de datos, ojo de halcón y, ahora, la inteligencia artificial, nos permite analizar más a fondo lo que sucede en pista. Disfruto comprendiendo mejor el juego y entendiendo lo que puede ayudar a mi jugador a ganar más partidos y ser un mejor tenista".
El deseo de seguir mejorando también ha fortalecido el vínculo entre De Witt y Bergs. Cuando el alemán llegó al equipo del belga la pasada temporada, el objetivo no era realizar simplemente ajustes técnicos, sino comprender a la persona que existe tras el jugador, y construir una relación lo suficientemente fuerte para resistir la exigencia de la vida en el Tour.
Para De Witt, la confianza es la base de cualquier vínculo exitoso en el deporte. Jugadores y entrenadores pasan gran parte del año viajando juntos, así que esa conexión fuera de la pista es tan importante como el trabajo táctico y técnico que se hace sobre ella. Desde que unieran fuerzas a mediados de 2025, De Witt ha observado cómo Bergs mejoraba en varias áreas de su juego.
"Ha mejorado en cualquier sentido, eso es lo que me importa", dijo Witt sobre Bergs, que alcanzó la posición más alta de su carrera como No. 34 del PIF ATP Rankings el mes pasado. "Es importante subrayar que él está haciendo esas mejoras, no yo. El jugador se desarrolla. Mi trabajo consiste en darle dirección, ayuda, consejo, quizá acelerar un poco el proceso, y apoyarle cuando dude de sí mismo. Pero es el jugador el que siempre da los pasos".
Uno de los grandes exámenes al progreso de Bergs se produjo en el tramo final de la pasada temporada, cuando enfrentó a tres de los mejores tenistas del mundo en apenas un mes. El belga compitió ante Carlos Alcaraz en Tokio, Novak Djokovic en Shanghái y Jannik Sinner en París, experiencias que fueron clave para que Bergs observara lo necesario en el máximo nivel.
"Esos partidos fueron muy valiosos para nosotros", dijo De Witt. "La mayor lección para Zizou fue que esos chicos son increíblemente buenos — son los mejores del mundo — pero no son intocables. Estamos deseando volver a jugar ante todos ellos. La próxima vez, el objetivo es simple: derrotarles".
Ver Highlights - CF Shanghái 2025 Djokovic vs. Bergs
Tras terminar la universidad a los 26 años, habiendo estudiado Recursos Humanos, De Witt decidió trabajar en el deporte y convertirse en entrenador. Desde entonces, ha trabajado con un gran grupo de tenistas entre el circuito ATP y WTA, incluyendo antiguas estrellas Top 10 como Gilles Simon y Gael Monfils, algo que le ha dado una amplia perspectiva sobre el desarrollo de los jugadores.
"Tras esos partidos — en realidad, tras cada partido — estudio toda la información disponible para entender qué ha salido bien y en qué necesitamos mejorar", dijo De Witt. "Hay buenas herramientas y personas que ayudan a filtrar esos datos, extrayendo la información que puede hacer mejorar a un jugador".
"El objetivo es identificar qué ayudará al jugador a dar el siguiente paso. La tecnología no es algo que usemos por sí misma. Aunque sea muy interesante, la única pregunta que importa es si ayudará al jugador a mejorar".
Para De Witt, el futuro del entrenamiento no consistirá en elegir entre experiencia e innovación. Se tratará de combinar ambas, usar todos los recursos disponibles sin perder de vista el elemento más importante de todos: entender al jugador.
Después de 30 años en el circuito, la búsqueda de la siguiente respuesta es lo que le mantiene motivado.