Novak Djokovic siempre ha buscado la excelencia a lo largo de su laureada carrera, y este domingo pudo apreciarla desde un punto de vista diferente.
Esta vez sin la raqueta en la mano, tan solo siete días después de haber alcanzado su undécima final en el Abierto de Australia, donde cedió frente al No. 1 del mundo Carlos Alcaraz, el serbio de 38 años asistió a la prueba por equipos de patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026.
Djokovic, sentado junto a su esposa Jelena, se mostró visiblemente cautivado por el joven fenómeno de 21 años, Ilia Malinin, después de la actuación que ayudó a Estados Unidos a colgarse la medalla de oro olímpica.
“Vi a Djokovic, es bastante increíble”, reconoció Malinin, después de su puesta en escena. “Escuché que cuando hice mi salto mortal hacia atrás se llevó las manos a la cabeza. Es increíble. Es un momento único en la vida: ver a un jugador de tenis famoso viendo mi actuación… Estoy impactado”.
Los Juegos Olímpicos tienen un significado especial para Djokovic. En París 2024 completó una de las piezas más preciadas que faltaban en su vitrina, superando a rivales como Rafael Nadal o Alcaraz en su camino a su primera medalla de oro. Fue una victoria que definió como una de las más importantes de su legendaria trayectoria profesional.