Roger Federer fue imparable durante la mayor parte de la temporada 2006 del ATP Tour, y el Mutua Madrid Open de ese año no fue una excepción.
El entonces jugador de 25 años llegó al torneo ATP Masters 1000, que en ese momento se celebraba en octubre y en canchas duras cubiertas, habiendo acumulado ya nueve trofeos a nivel del Tour en lo que se consideraría una de las mejores temporadas en la historia del tenis. Federer no decepcionó en Madrid, donde solo cedió un set y perdió su servicio una sola vez en su camino hacia el trofeo.
Para entonces, Federer llevaba casi tres años afianzado como el No. 1 del PIF ATP Rankings. Llegaba a Madrid con un balance de 77-5 en la temporada, con cuatro de sus cinco derrotas ante su rival emergente, Rafael Nadal (y tres de ellas en la tierra batida, superficie preferida del español). Sin embargo, incluso entonces, hubo algo especial en la forma en que el suizo se abrió paso hasta la meta en la capital española.
Tras imponerse en sets corridos a Nicolás Massú, Robin Soderling (en dos tie-breaks) y Robby Ginepri, Federer se clasificó para semifinales contra el No. 4 del mundo, David Nalbandian. Necesitó tan solo 59 minutos para derrotar al argentino por 6-4 y 6-0. Después de que Tomas Berdych eliminara a Nadal en cuartos de final, el rival de Federer en la final fue Fernando González (el chileno venció al joven Novak Djokovic, de 19 años, en semifinales).
Por segunda vez en dos días, el suizo demostró estar a otro nivel frente a uno de sus rivales del Top 10. Federer superó al No. 10 del mundo González por 7-5, 6-1 y 6-0 en la final al mejor de cinco sets para conquistar su duodécimo título de Masters 1000, el primero en pista cubierta.
“Obviamente excelente”, dijo Federer al ser preguntado sobre sus actuaciones en semifinales y final. “Dos 6-0 contra jugadores de ese calibre siempre sorprenden un poco. Jugué bien durante todo el torneo, no cedí ni un set. Solo me rompieron el servicio una vez. No hay mucho más que pueda decir al respecto. Realmente di lo mejor de mí cuando más lo necesitaba a partir de las semifinales. Así que estoy muy, muy contento”.

Roger Federer en acción en las pistas duras de Madrid. Foto: Julian Finney/Getty Images
Dado que para entonces ya había forjado una emocionante rivalidad en el circuito Lexus ATP Head2Head con Nadal, Federer admitió haberse sentido algo sorprendido por la acogida de la afición española durante la semana en Madrid, donde no jugaba desde 2003 (ese año perdió contra el entonces No. 1 del mundo y favorito local, Juan Carlos Ferrero, en semifinales).
"Tenía curiosidad por ver cómo iban a reaccionar al verme", dijo Federer. "Después de todos los partidos que he jugado contra los españoles, no solo contra Rafa, sino sobre todo después de no haber estado aquí durante algunos años. La acogida fue fantástica el martes cuando jugué contra Massú. Eso me tranquilizó y pensé: 'Vale, esta va a ser una semana divertida, una semana agradable'".
"En la final, la verdad es que esperaba que estuvieramos bastante igualados, porque [González] también hizo un gran partido ayer. Obviamente, también habla español, así que eso ayuda. Pero la gente de aquí recibió mi victoria muy bien, y lo agradezco mucho. No siempre es lo habitual. Tener tantos fans en todo el mundo, ahora puedo contar sin duda con los españoles también. Es algo muy bonito para mí”.

Fernando González y Roger Federer en la ceremonia de Madrid en 2006. Foto: Javier Soriano/AFP via Getty Images
Federer sumó títulos en Basilea y en las Nitto ATP Finals(entonces conocidas como Masters Cup) en Shanghái, finalizando 2006 con un total de 12 trofeos, la mayor cantidad de títulos a nivel de circuito que ganaría en una sola temporada.
“Si ustedes no se cansan, yo tampoco”, dijo Federer en Madrid, al ser preguntado si se estaba “aburriendo” de su éxito casi constante. “También estoy muy contento con mi progreso. Es poco a poco. Sé que eventualmente se alcanza cierto nivel. No se va a cambiar mucho el juego. Hay pequeños detalles que, al final, marcan una gran diferencia".
“Siento que en los últimos dos años me he convertido en un jugador mucho más consistente, con más opciones en mi juego. Ahora puedo variar mucho. Puedo confiar en mi saque. No siempre fue así. Y físicamente he mejorado tanto que ya no me asustan los partidos a cinco sets ni ningún torneo. Además, he progresado muchísimo en los últimos cuatro o cinco años. Espero mantenerme sano y seguir ganando, porque me gusta".
El triunfo de Federer en 2006 no fue, sin duda, su única victoria en Madrid, donde el torneo pasó a disputarse en tierra batida en mayo de 2009. Ese año, Federer superó a Nadal en la final para alzarse con el trofeo, siendo esta la segunda y última vez que derrotó a su gran rival español en tierra batida. En 2012, Federer remontó ante Berdych para conseguir el título en el único año en que el torneo se disputó en tierra batida azul: el suizo es el único jugador que ha ganado títulos en las tres superficies en Madrid.