La sonrisa de Arthur Fils en Róterdam lo dice todo.
Después de meses de recuperación, dudas y días que pusieron a prueba su paciencia, el francés ha regresado a la competición y esta semana forma parte del cartel del ABN AMRO Open, después de que una fractura por estrés en la zona baja de la espalda le obligara a apartarse del circuito durante un largo período.
“Ha sido mucho tiempo, unos ocho meses, así que estoy contento de volver”, reconoció Fils a ATPTour.com. “Es una buena sensación. Sentir esa emoción de nuevo, el público, el ambiente… estoy preparado”.
Los problemas de Fils empezaron durante la gira de tierra batida en 2025, cuando sufrió una fractura por estrés en Roland Garros el pasado mes de mayo. Los problemas físicos fueron responsables de su baja en el Grand Slam francés en tercera ronda, además de perderse toda la gira sobre césped. Regresó brevemente a comienzos de agosto en Toronto, donde jugó dos partidos y ganó uno, pero fue un regreso prematuro.
A sus 21 años, su espalda no estaba aún preparada para la exigencia del circuito y tuvo que prolongar su ausencia hasta que la pasada semana en el ATP 250 de Montpellier volvió a las pistas, avanzando hasta los cuartos de final.
Para un jugador acostumbrado a ir ganando ritmo con el paso de los partidos, los meses lejos de la competición fueron especialmente complicados. La recuperación física fue exigente, pero la prueba mental de estar apartado y ver a otros jugadores competir fue incluso más dura.
“Fue muy mental, sinceramente”, señaló Fils. “Era más estar apartado que el dolor en sí. Llegado a ese punto, dejé de ver tenis completamente porque quería estar ahí. Cuando no puedes y ver partidos, es más doloroso. Sientes que te estar perdiendo algo cada semana. Eso fue muy difícil y, a veces, me sentí un poco solo”.
Fils se centró en el largo plazo. Apoyado por su equipo, resistió a la tentación de volver antes de tiempo. En lugar de eso, se enfocó en el proceso de recuperación con dedicación y paciencia.
“Tuvimos que tomarnos nuestro tiempo”, indicó Fils. “Hicimos trabajo de fuerza en el gimnasio, en primer lugar, y luego poco a poco regresamos a pista. Tanto mi equipo como yo mismo tuvimos precaución, porque la espalda es una zona muy importante. Teníamos que ir fortaleciendo poco a poco, con mucho trabajo de fuerza y flexibilidad para ganar movilidad. No había que precipitarse”.
En los días más duros, Fils se apoyó en los recuerdos de lo que había logrado hasta ahora en su carrera. Antes de lesionarse se encontraba en un gran momento de forma, que lo había catapultado hasta su posición más alta como No. 14 del PIF ATP Rankings, además de conquistar tres títulos ATP Tour en Lyon (2023), Hamburgo (2024) y Tokio (2024).
“Tienes que tener en cuenta eso y los logros del pasado para seguir adelante”, advirtió Fils. “Sabía que estaba impartiendo un muy buen tenis antes de la lesión y ya había hecho cosas destacadas en el circuito. Así que me dije: Tienes que esperar, tomarte tiempo y cuando vuelvas, vas a jugar tan bien como antes”.
Esa mentalidad fue vital en el proceso final de recuperación hasta su regreso en Montpellier. Después de casi ocho meses fuera de las pistas, había dudas sobre el estado de su físico, cómo respondería su cuerpo y cuánto tardaría en adaptarse al ritmo de competición de nuevo.
“Lo más importante en Montpellier era ver cómo respondía el cuerpo”, señaló Fils. “Después de ocho meses, el primer partido nunca es fácil. Siempre tienes dudas. Pero me sentí bien físicamente y a nivel mental también. Eso fue lo más positivo”.
El francés ganó tranquilidad con sus victorias frente a Valentin Royer y Ugo Blanchet en su camino a cuartos de final, donde cedió ante Felix Auger-Aliassime que acabaría proclamándose campeón. Pero más allá de los resultados, estar de vuelta ya era suficiente.
“Recibí muchos mensajes de apoyo de amigos del circuito”, apuntó Fils. “Eso significa mucho. Y es muy bonito ver a todos de nuevo, especialmente en el vestuario. Te das cuenta de cuánto has echado de menos las pequeñas cosas al volver”.
Ahora en Países Bajos, el francés sigue su proceso de regreso en el ATP 500 de Róterdam, donde abre su participación frente al principal favorito y dos veces finalista Alex de Miñaur. Con la tranquilidad de saber que su cuerpo responde, ahora su objetivo es el equilibrio entre las expectativas y la confianza en el trabajo hecho hasta hoy.
“Voy partido a partido”, aseguró Fils. “Me siento bien físicamente, que es lo más importante. Ya he jugado aquí y tengo muchas ganas. Pero también estoy intentando ser inteligente. No estar demasiado en el torneo, volver al hotel, guardar energía. Se trata de encontrar el equilibrio”.
“Sé lo mucho que hemos trabajado para volver, así que no me preocupa la vuelta. No tengo estrés o presión. Me siento bien con el hecho de estar jugando. No pudo salir a pista y pensar más allá. Confío en el trabajo que hemos hecho”, insistió Fils.