© ATP Tour/Getty Images

Frances Tiafoe: Mi Carta A Arthur Ashe

Escribe esta dedicatoria tras ganar el premio Humanitario Arthur Ashe 2020

Quiero Arthur,

Apenas tuve tiempo para ser un niño. Mis padres son inmigrantes de Sierra Leona. Mi padre era conserje en unas instalaciones de tenis en Maryland, y yo tuve la suerte de estar cerca del deporte desde temprana edad, a pesar de no tener el dinero ni las oportunidades de otros niños. Nada de eso me importó para soñar a lo grande. Me esforcé al máximo cada día con una gran sonrisa en la cara.

Aquí estoy, con 22 años, y me acabo de enterar de que gané el premio Humanitario Arthur Ashe. Ese pequeño niño con grandes sueños ahora ha asociado su nombre con el tuyo. Es una locura.

Pero sé que esto no es sólo un premio. Es un tremendo honor y una enorme responsabilidad. Ya no soy ese niño sonriente en ascenso. Sé que necesito llevar esta antorcha y marcar la diferencia en el mundo.

Este año mi novia y yo hicimos un vídeo llamado ‘Raquetas abajo, manos arriba’ para intentar crear consciencia de las muertes injustas de afroamericanos en Estados Unidos. Fuimos capaces de conseguir que muchos tenistas negros se implicaran como Serena Williams, Coco Gauff, Gael Monfils o Jo-Wilfried Tsonga.

Quería que la gente supiera que todo el mundo importa. No importa quién eres, de dónde vienes o de qué color es tu piel. Todo el mundo tiene la oportunidad de ser algo especial. Fui uno de esos niños que no tenía una gran oportunidad para llegar tan lejos. Ganar este premio es solo un recordatorio que ahora que estoy aquí, necesito devolverlo y ayudar a las siguientes generaciones.

Frances Tiafoe

No tuve la suerte de estar cerca cuando estabas haciendo tu labor, pero sé que fuiste mucho más que tenis. Para ser sincero, ¡podrías haber sido el Presidente! Algo que una vez dijiste se me quedó grabado para siempre: “De lo que obtenemos, podemos ganarnos la vida; de lo que damos, sin embargo, hacemos la vida”.

Maldita sea, eso es profundo. Nada de lo que hiciste era para ti. Solo intentabas ser primero persona y luego un deportista. Siempre se trataba de ayudar a los demás. Eso es verdaderamente inspirador.

Una de las cosas más increíbles sobre uno es que todo el mundo sepa que todo tu trabajo está destinado a hacer del mundo un lugar mejor. ¡Pero tu ganaste Grand Slam, hermano! Ojalá pudiese meterme en tu mente para saber cómo fuiste capaz de tener éxito en la pista sin dejar de ser tan humanitario.

Sé que el equilibrio entre ambos no es fácil, especialmente con los ojos sobre ti. Una de las mayores cosas que he aprendido es que no puedes intentar cubrir las expectativas de los demás. Tienes que esforzarte por ser la mejor versión de ti mismo y ser tu mayor crítico. Creo que me ayuda a sentirme a gusto conmigo mismo. Sé que lo estoy dando todo dentro y fuera de la pista.

Ciertamente, sé que hay un reloj en mi carrera. No puedo jugar al nivel más alto para siempre, pero viviré muchos, muchos años cuando cuelgue la raqueta. Es un asco que ya no estés aquí y no pueda conocerte, pero estate tranquilo. Aún sigues teniendo impacto.

Por eso sé que es importante tener metas también lejos del deporte. No sólo somos deportistas. Somos seres humanos. Hay más vida fuera del tenis. Creo que en los últimos dos años he encontrado mi propósito.

Me di cuenta de que tenía suerte de sostener a mi familia económicamente. Empecé a pensar: sé que estoy listo y mi familia es buena. Pero, ¿no es la vida algo más que eso? ¿Qué pasa con esos niños que están en mi lugar hace no tanto tiempo?

Hace diez años pensaba que sería increíble ver el estadio que lleva tu nombre en el US Open. Incluso caminar por el estadio Arthur Ashe habría sido increíble para mí, olvidando jugar allí y jugar al más alto nivel. Recuerdo que me emocioné un poco cuando jugué en 2014 en el Madison Square Garden. Yo era un chico de 16 años del College Park de Maryland, el hijo de dos inmigrantes de telonero en el pabellón más famoso del mundo a un Novak Djokovic vs Andy Murray. ¿Recuerdas cuando jugaste con John McEnroe allí? Aún es increíble.

Frances Tiafoe upsets Kevin Anderson at the Australian Open

El año pasado llegué a cuartos de final del Abierto de Australia e hice la celebración de Lebron James. El tipo es uno de los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos y me comentó en mi Instagram. Fue como ‘espera, ¿qué? ¿No es una locura? ¡Es un ídolo de infancia y sabía quién era! Esas cosas me inspiran. Algunos niños pequeños se acercan y me dicen que quieren ser como Frances Tiafoe. Eso me sorprende una y otra vez.

Pero por eso es algo más que preparar a mi familia para la vida. ¿Y esos niños? Quiero ayudarles a escribir sus historias. Si hay niños por ahí que no creen que pueden conseguir sus sueños, quiero cambiar eso. Creo que el éxito está en todos. Quiero pintar un cuadro que no sabían que era posible. Quiero ayudarles a hacer de eso una realidad.

Nos mostraste a muchos de nosotros el camino, y ahora quiero devolverlo. Quiero ayudar a que esos niños entiendan que necesitan encontrar su pasión, volverse absolutamente locos y perseguirla. Yo encontré la mía y puedo vivir mi sueño cada día.

Lo más importante que quiero es ser buena persona en primer lugar. Siempre trataste a todo el mundo bien y con respeto. Quiero transmitir eso de generación en generación. Si en el futuro la gente dice que Frances Tiafoe fue una persona increíble y luego un deportista, estaré muy feliz.

Obviamente, quiero que la gente me recuerde como un gran tenista también. No quiero ser uno de esos chicos que solo fue un buen jugador y luego olvidado. Quiero tener el pack completo, dentro y fuera de la pista. Tuve la suerte de que personas como tú demostraran que era posible.

Sé que tengo que trabajar cada día. He tenido la suerte de ganarme la vida. Ahora, es el momento de hacer la vida. Hiciste todo de tu parte por el mundo. Prometo que siempre haré la mía.

Atentamente,

Frances