Carlos Alcaraz ya lleva un par de días respirando Indian Wells. Entrenamientos a pleno sol, sesiones largas, el bote alto del desierto y esa sensación tan particular de jugar al tenis en el paraíso: en su caso, su historial en el BNP Paribas Open lo convierte en un regreso a un lugar conocido. Llega como No. 1 del PIF ATP Rankings, invicto en 2026 (12-0), campeón del Abierto de Australia y de Doha, y con una idea que repite cada vez con más naturalidad: no se trata de jugar mejor por golpes, sino de estar mejor por dentro.
En su primera rueda de prensa antes de estrenarse en el torneo, el murciano señaló directamente el punto que, según él, está sosteniendo el nivel de este inicio de año: el control emocional. “Creo que en pista controlo incluso mejor mis emociones”, dijo el joven de 22 años. “Diría que esa ha sido la clave del buen nivel que estoy jugando últimamente. Porque en pista me controlo a mí mismo y, desde la calma, encuentro soluciones”.
No es una frase al aire. En Doha, incluso en partidos que se torcieron de entrada, Alcaraz terminó imponiendo su ritmo. Y en este arranque de temporada perfecto, el español insiste en que la diferencia está en no romperse por dentro cuando aparecen errores o dudas. “Cuando me enfadaba o estaba jugando mal, encontraba el camino otra vez porque estaba tranquilo”.
Indian Wells, además, le devuelve a un escenario donde los números también empujan. Alcaraz tiene un balance de 20-3 en el torneo, un registro que ayuda a entender por qué su presencia aquí se lee siempre en clave de candidato real. “Estoy muy orgulloso de mi inicio de año. Ojalá la racha continúe, o al menos lo intentaré, pero estoy contento de verme jugando un gran tenis”.
Ese contexto de racha inevitablemente abre la conversación de los récords, aunque Alcaraz no se enganche a ella. En California le preguntaron por la marca de 41 victorias seguidas que Novak Djokovic encadenó en 2011, un listón que, dicho así, suena casi irreal… hasta que te pones a contar lo que significa.
“Sé que Novak tiene el récord con 41. No te das cuenta de lo difícil que es hasta que lo persigues”, reflexionó el murciano. “Cuando llevas 12 victorias es como ganar cuatro o cinco torneos más, los más grandes del mundo. Ahí entiendes lo impresionante que es”.
A nivel competitivo, el sorteo también le dibuja un camino con nombres que no permiten distracciones. Debutará ante Grigor Dimitrov o Terence Atmane, y su mitad del cuadro comparte horizonte con Djokovic, un duelo posible si el torneo se va cumpliendo por jerarquía. Pero Alcaraz, en su línea, habló más del “cómo” que del “con quién”.
“Ha ido muy bien, sinceramente. Me siento un poco diferente a otros años, pero he tenido un par de buenos entrenamientos. He vuelto y estoy listo, así que todo va bien y tengo ganas de empezar”.
Y ahí aparece la idea central de su comparecencia: Alcaraz llega a Indian Wells y no habla de épica, ni de obsesiones. Habla de calma, de soluciones y de continuidad. De ser el mismo, pero mejor gestionado. En un torneo que le ha dado dos títulos (2023 y 2024) y que ahora le ofrece el reto de un tercero —algo que, además, le permitiría igualar la cifra de Nadal en el desierto—, el murciano parece haber encontrado la fórmula más peligrosa para el resto: la ambición sin ruido.